Actualidad Eclesial

Tanto en el Concilio Vaticano II como en este sínodo, los cambios de paradigma son el producto de una cuidada y atenta dirección y a la a su capacidad para pilotar la asamblea, aplicando métodos de manipulación típicos de la política moderna.

Algunos padres sinodales ya no se hacen “responsables” de lo escrito por otros. Burke desafía al Papa a poner orden. ¿Cómo queda Francisco en medio de estos enfrentamientos?

Con ocasión del sínodo que se está llevando a cabo entre el 5 y el 19 de octubre, la sala de prensa de la Santa Sede ha creado un blog de información en varios idiomas

El siguente texto no proviene de un sector "tradicionalista" de la Iglesia. Ni de grupos sedevacantistas. Proviene, sí, de una persona que, formada en teología católica, aprecia que el gobierno de Francisco puede estar conduciendo a una apostasía general, de la cual una parte de la Iglesia permanecería aparte y fiel.

El Prefecto de la Doctrina de la Fe, Card. Müller, ha dicho a la prensa que "todos los cristianos tienen el derecho de ser informado sobre las intervenciones de sus obispos".

Dentro de la Iglesia, y últimamente desde algunas de sus más altas esferas, «soplan vientos nuevos» que no son del Espíritu Santo. El mismísimo cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entre otros, ha criticado la pretensión utópica de hacer cambios de fondo en la práctica pastoral sin por ello afectar la doctrina católica sobre la familia.

Por ahora se sabe poco de lo que acaece en las aulas sinodales oficialmente, porque toda información depende de unos relatos de personas elegidas para determinar qué es lo relevante de las discusiones, por demás "armoniosas", lo que resulta muy raro teniendo en cuenta los enfrentamientos pre-sinodales.

En estos días vemos con interés primero, luego con sorpresa, la repercusión que alcanzó en cierto ambiente, y la gran cantidad de personas que parecieron adscribir a la teoría de Antonio Socci, postulada en su libro “Non e Francesco”, sobre la invalidez de la elección de Bergoglio como papa. Adscripción que fue más bien un deseo que una adhesión a su argumento, apenas conocido o francamente ignorado.

Las autoridades romanas siguen sin tomar en cuenta nuestras críticas del Concilio porque les parecen secundarias e incluso ilusorias, frente a los graves problemas a los que se enfrenta la Iglesia hoy. Estas autoridades comprueban claramente la crisis que sacude a la Iglesia al más alto nivel —ahora entre cardenales—, pero no conciben que el Concilio mismo pueda ser la causa principal.

Muchos, quizás, hallen pretencioso lo que escribo aquí. Yo creo que debo decirlo, porque es un testimonio de lo que he visto y vivido a lo largo de casi 45 años. Soy testigo y protagonista (irrelevante, por cierto) de esta época y no puedo callar mis impresiones. Para decirlo en términos al uso en la política argentina: vienen por todo. Están decididos a borrar la Fe de la faz de la tierra. No los soviets, ni los islámicos, sino la secta neomodernista clerical.

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