Actualidad Eclesial

«Das Drama geht weiter!» (El espectáculo debe continuar) ha declarado en una entrevista el Cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich de Baviera (en el periódico “La Repubblica” del 20 de octubre de 2014). El espectáculo es el del Sínodo de los Obispos, en el que hemos asistido a un imprevisto golpe de teatro desarrollarse en la misma sala.

En relación al Sínodo Extraordinario y sus consecuencias, en el contexto del pontificado de Francisco y en el más amplio (si cabe decirlo así) de la situación mundial, quizás prematuramente, en todo caso provisoriamente, podemos intentar respondernos dónde estamos.

 

Esta monja, promocionada por sitios web católicos, canta para competir con Madonna. Con sus propias canciones obscenas. Claro, un poco más vestida. De tal modo se ha desdibujado la identidad católica que cualquier cosa que asemeje al mundo parece intrínsecamente bueno. Incluso esta competencia idiota con una corruptora y blasfema de fama mundial.

El sentido de pecado cancelado: la idea de bien y mal, abolida: la Ley Natural, suprimida: cualquier referencia positiva al valor de la virginidad y de la castidad, abandonada. La revolución sexual ha invadido ahora oficialmente la Iglesia, acarreando consecuencias devastadoras para las almas y para la sociedad misma.

Experimentamos una confusión difícil de mantener a raya. Se escucha más a la gente que las verdades de fe. Pero la Iglesia debe comunicar una verdad recibida desde lo alto, y no acontentar las orientaciones de la opinión pública. 

Para el arzobispo Fernández, Rector de la UCA y padre sinodal, en la reunión "Sólo había un grupo de seis o siete muy fanáticos y algo agresivos, que no representaban ni el 5% del total".

Después de años de oscurecimiento gradual de la Fe, parece que llegó la noche. No digo que sea el momento más oscuro, pero ya es de noche. Por contradictorio que suene, hoy, claramente, es de noche.

Al final de un extenso y bien fundamentado artículo, el Dr. Caponnetto enumera una serie de acciones prácticas frente a las circunstancias tan terribles que vivimos en la Iglesia Católica.  

Sandro Magister ha tratado el tema varias veces. Ahora reproduce la confutación de esta falacia histórica y doctrinal por boca de un historiador del Concilio de Trento, especializado en sus actas sobre la cuestión matrimonial.

Tanto en el Concilio Vaticano II como en este sínodo, los cambios de paradigma son el producto de una cuidada y atenta dirección y a la a su capacidad para pilotar la asamblea, aplicando métodos de manipulación típicos de la política moderna.

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