A 514 años del Descubrimiento de América

Se cumplen el 12 de octubre 514 años del día en que la expedición enviada por los Reyes Católicos, en particular por la santa reina Isabel de Castilla, arribó a América. Hecho glorioso para la Europa católica y para la América pagana. Para la primera, inicio de una obra impar de apostolado. Para la segunda, comienzo de su rescate, la llegada de la salvación que Cristo dio al mundo, a un mundo que no la conocía. Recordamos un párrafo del papa León XIII en su encíclica Quarto Abeunte Saeculo, a propósito del cuarto centenario.


..."Llamar al género de los Indios a la vida cristiana era ciertamente tarea y misión de la Iglesia. Y ciertamente la emprendió en seguida desde el inicio, y sigue haciéndolo, habiendo llegado recientemente hasta la más lejana Patagonia. Por su parte, Colón orientó todo su esfuerzo con su pensamiento profundamente arraigado en la tarea de preparar y disponer los caminos al Evangelio, y no hizo casi nada sin tener como guía a la religión y a la piedad como compañera. Conmemoramos realidades muy conocidas, pero que han de ser declaradas por ser insignes en la mente y el ánimo de aquél hombre. A saber, obligado por los portugueses y por los genoveses a partir sin ver cumplida su tarea, se dirigió a España y maduró al interior de las paredes de una casa religiosa su gran decisión de meditada exploración, teniendo como compañero y confesor a un religioso discípulo de San Francisco de Asís. Siete años después, cuando iba a partir al océano, atendió a cuanto era preciso para la expiación de su alma. Rezó a la Reina del Cielo para que esté presente en los inicios y dirija su recorrido. Y ordenó que no se soltase vela alguna antes de ser implorado el nombre de la Trinidad. Luego, estando en aguas profundas, ante un cruel mar y las vociferaciones de la tripulación, era amparado por una tranquila constancia de ánimo, pues Dios era su apoyo.

"El propósito de este hombre se ve también en los nombres mismos que puso a las nuevas islas. Al llegar a cada una, adoraba suplicante a Dios omnipotente, y tomaba posesión siempre en el nombre de Jesucristo. Al pisar cada orilla, lo primero que hizo fue fijar en la costa el sacrosanto estandarte de la Cruz… y fue el primero en pronunciar en las nuevas islas el divino nombre del Redentor, que a menudo había cantado en mar abierto ante el sonido de las murmurantes olas. También por esta causa empezó a edificar en la Española sobre las ruinas del templo, y hacía preceder las celebraciones populares por las santísimas ceremonias"...

Asimismo, el Almirante de la Mar Océano rezaba junto con su tripulación cada madrugada:

Bendita sea la luz

y la Santa Veracruz

y el Señor de la Verdad

y la Santa Trinidad

Bendita sea el alba

y el Señor que nos la manda.

Bendito sea el día

y el Señor que nos lo envía. Amén

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Editor y Responsable

Parece necesario recordar este excelente artículo sobre las promesas del Sagrado Corazón (devoción de los nueve primeros viernes de mes) que ya hemos publicado. Y recordar también que junto con las promesas del Inmaculado Corazón de María (devoción de los cinco primeros sábados de mes) constituyen un mismo mensaje de Misericordia Divina a la humanidad descarriada.

Editor y Responsable

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Editor y Responsable

Como es público, en los últimos meses ha habido una serie de debates dentro de la FSSPX. El tema es, más allá de ciertas cuestiones ocasionales, la diferencia de criterios sobre la legitimidad de aceptar una regularización canónica y sobre la oportunidad de hacerlo en este momento.

Editor y Responsable

Si se lee atentamente la Secuencia de la misa de Corpus Christi uno se sorprende de oír a Santo Tomás de Aquino refutando Amoris Laetitia.

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La crítica es un necesario ejercicio de la razón, en cuanto se haga según la prudencia. No sobre materias o personas que nos exceden en rango o calidad intelectual. No sobre intenciones ocultas. No basados en nuestra propia autoridad. Sino más bien, sobre temas en los que tenemos la obligación de discernir, allí donde tenemos competencia y nuestro juicio puede ayudar.

P. Jean-Michel Gleize

Dos puntos hay que distinguir en esta discusión: la licitud de cooperar con un papa modernista y la oportunidad de recibir un reconocimiento canónico de él. Aquí un artículo del P. Jean-Michel Gleize en que toma posición fuertemente en el debate.

Marcelo González

Cualquier aparato doméstico contemporáneo hubiera causado una sorpresa enorme a un hombre medieval. Debemos perdonarles su ingenuidad. A la inversa, cualquier catedral medieval debería causar una enorme conmoción al hombre moderno. No es tan fácil perdonarle su indiferencia.

Es que la catedral es un lugar edificado con un propósito que el hombre moderno, en su presunta sabiduría, ignora. Es un lugar de culto. El ignora qué es un lugar de culto porque ignora qué es el culto. Algo debido a Dios, pero ¿qué es Dios, si acaso existe?