A Seis Años de la Defección de Benedicto

Puntos de vista de un observador

El 11 de febrero de 2013 Benedicto XVI nos abandonó. Una huída que él mismo había previsto el día de su coronación como Sumo Pontífice. “]]>Rezad para que el pastor no huya ante los lobos]]>”. Finalmente, el pastor huyó y los lobos se hicieron cargo del rebaño. No obstante la cual infirmeza debemos agradecerle algunas cosas.

· Debemos agradecerle que haya quitado el obstáculo legal para el rezo de la liturgia tradicional, aunque en los fundamentos de su decisión pudiésemos temer un intento de “fusión” del Novus Ordo con la Misa de Siempre. Los tradicionalistas no lo necesitábamos, pero hizo mucho bien entre otros fieles. Nosotros, los tradicionalistas, queremos una Misa Tradicional con una teología tradicional, no meramente una versión premium de la misa para esteticistas y personas sensibles.

· Los tradicionalistas, no necesitábamos tampoco la remoción del obstáculo de la excomuniones y el primer ensayo de discusión doctrinal. Pero ha sido un beneficio para muchos fieles que valoraron mejor nuestra resistencia y por vez primera se escucharon en Roma las objeciones al Concilio.

· Debemos agradecerle su intento de desplazar a la logia homosexual, que le costó finalmente su renuncia, bajo presión internacional. Una pena que no la haya enfrentado hasta sus últimas fuerzas.

· Debemos lamentar, por el contrario, su caprichoso invento del papado emérito, fuente de tantas confusiones. Y su “plan B”, destinado al fracaso –Benedicto no es un político- de dirigir la elección a algunos de los cardenales de su confianza. Todos prácticamente lo traicionaron. Ni podemos alabar su silencio tras la elección de Francisco.

Hoy es el aniversario del punto de partida de dicha elección, de quien muchos sabíamos la calaña del candidato: indiferencia doctrinal, alineamiento con los ideales del Nuevo Orden Mundial, debilidad por los corruptos (sea como método de poder o preferencia personal, queda la duda). No vale la pena enumerar su ruinoso pontificado, ni a los extremos a los que ha llegado, al punto que la impresión de que ha caído en herejía y apostasía es difícil de desechar, aunque no sea nuestro el juicio ni la autoridad para definirlo. Desearíamos que sea un antipapa, algo también probable dadas las circunstancias de su elección, con lo cual no se lo contaría en el número de los Sumos Pontífices y todos sus actos perderían validez radicalmente. Sería una reparación para la Sede Petrina.

Hace tiempo que vemos a miembros de la Iglesia Conciliar cuestionar los dichos de Francisco. Al decir “miembros de la Iglesia Conciliar”, sin intención de ofender a nadie, me refiero a quienes piden una interpretación en la hermenéutica de la continuidad, y una liturgia Novus Ordo (rica en progresos, según su opinión) celebrada con apego a las normas. A los devotos de “San” Juan Pablo II, adalid, en su opinión, de la sana doctrina, en especial en materia moral.

Indicios de resistencia, de menor a mayor

· Enumeremos los más importantes. Los cardenales de las “dubbia”, reducidos a dos por muerte de la mitad de sus firmantes, esperando sine die presentar su anunciada corrección fraterna. (Lasciate ogni speranza voi que sperate?). Posiblemente.

· Mons. Viganò, denunciando desde la catacumbas. Un duro golpe, pero no tanto que perforara la corteza de Bergoglio. Algunos tuvieron la esperanza de que renunciara. Para renunciar por culpa hay que tener conciencia moral.

· El Card. Müller y su Declaración de Fe y Mons. Schneider con su propia declaración más orientada a defender el dogma “extra Ecclesiam nulla salus”. Vale la pena detenerse en estos documentos por recientes y porque son indicios de una reacción más firme, aunque de carácter conservador antes que antirrevolucionario. Más propias de quienes desean ver en el solio pontificio a otro Benedicto, un poco más intrépido, que a un San Pío X. No tanto porque consideren lo segundo imposible –yo lo veo improbable- cuanto que se sentirían más cómodos con un Ratzinger II.

Los documentos son valiosos si se los discierne (como diría Francisco) debidamente, porque hay elementos que invitan a la prudencia. Destaco algunos no exhaustivamente.

Por ejemplo, el Card. Müller dice:

“Jesucristo fundó la Iglesia como signo visible e instrumento de salvación, que subsiste en la Iglesia Católica” ([1])

Esto es cita directa del Concilio (LG 8) y una de las fuentes actuales de confusión. Frase atribuida al perito Ratzinger, que luego, siendo Prefecto de la Doctrina de la Fe, quiso enmendar en la declaración Dominus Iesus. La Iglesia de Jesucristo no “subsiste” en la Iglesia Católica, ES la Iglesia Católica. La novedad semántica apunta a abarcar dentro de una “gran Iglesia” a los “hermanos separados”. Algo así como “todos somos la Iglesia, aunque la católica tal vez tenga una cierta primacía y ahora sale a reunirlos misericordiosamente, no pidiéndoles que se conviertan, como Pío XI, (Mortalium Animos) sino a que dialoguen. Les tendemos un puente con la liturgia protestantizada.

“La Iglesia en Jesucristo es el sacramento universal de salvación”.

La poesía teológica se le daba mejor a San Agustín. Frase ripiosa e inexacta, más propia de la metáfora.

“Según Juan Pablo II, el Catecismo de la Iglesia Católica es una "norma segura para la doctrina de la fe" (Fidei Depositum IV). Fue escrito con el objetivo de fortalecer a los hermanos y hermanas en la fe, cuya fe es ampliamente cuestionada por la dictadura del relativismo".

Cita de rigor de un Catecismo despojado de la claridad doctrinal de los catecismos tradicionales, lleno de fraseología resbalosa, y últimamente modificado por Francisco con la introducción de un error teológico mayor.

Dirá el lector que censuro la declaración Dominus Iesus. No tengo competencia para censurar pero sí para comparar: es conforme a la doctrina y haciendo estas y otras salvedades, completamente ortodoxa, salvo mejor opinión a la que desde ya me atengo. Digo que, lo mismo que estas declaraciones que comento, es un plato apetecible pero aderezado con salsa conciliar. Por lo que debemos ser prudentes. Más cuando el Card. Müller tiene antecendentes heterodoxos, algunas ligerezas inadmisibles en su comportamiento público, y ha sido ha sido perseguidor de los tradicionalistas. Lo que no obsta para que ahora comprenda mejor y ajuste la mira. O para que aspire al papado.

Mons. Schneider, conciliar moderado

La declaración del Mons. Schneider se dirige principalmente a demostrar la heterodoxia del documento firmado por Francisco en su reciente desgraciada visita a Emiratos Árabes]]>. Fraternidad Humana: Por la Paz Mundial y Convivencia Común.]]>

Prolija exposición doctrinal, salvo un párrafo en el que utiliza una metáfora peregrina para ironizar sobre las preocupaciones del pontificado de Francisco: el medio ambiente y los inmigrantes. Creo que debió subordinar el estilete a la claridad expositiva.

La mayoría de las citas son incontestables, pero la referencia a la Dominus Iesus, que como hemos dicho es un mea culpa de Benedicto por su desdichada idea de juventud sobre el tema “la Iglesia subsiste”, no es más que una concesión al magisterio conciliar. Bien pudo ir directo a Pío XI.

Mons. Schneider utiliza fuentes clásicas, además las Sagradas Escrituras, aunque en el subtítulo hubiéramos preferido que en lugar de “La Fe Cristiana”, hubiese escrito “la Iglesia Católica”, seguido del texto “la única religión válida y única querida por Dios”. Detalle prudencial, puesto que en el desarrollo queda nítido que al hablar de “fe cristiana” habla de fe católica. Pero hay muchísimos católicos que por derecha y por izquierda, digamos así, extienden los límites de la “fe cristiana” a protestantes y a ortodoxos.

Estos últimos más bien deseosos de escapar de lo que consideran un colapso irreversible de la Iglesia Romana. Nada menos que la Iglesia de quien es patriarca el Papa, Supremo Pastor y Doctor de la Iglesia Universal. Y se saltean, con diversas excusas, el hecho de que las iglesias en cisma pueden conservar la tradición litúrgica y la sucesión apostólica, pero su liturgia es ineficaz para la obtención de la gracia y la negación de los dogmas de Fe definidos por los papas después del cisma los convierten en heréticos. Además del nunca ocultado odio que profesan a la Iglesia Católica.

El resto, por mucho, un documento de jerarquía y puntillosidad teológica. Condena lapidaria a lo firmado con el Imam egipcio en Emiratos Árabes.

Estos “detalles” vienen al caso para redondear una semblanza de la Iglesia a Seis Años de la Defección de Benedicto.

Puntualmente:

· Benedicto fue/es un papa modernista.

· Francisco es la continuación de Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo II y, en algunos aspectos, Benedicto. A este último debemos concederle su intento de frenar algunos daños y de oxigenar una restauración litúrgica, así como de limpiar la Iglesia de la corrupción moral. No es poco y por eso fue destituido u obligado a renunciar. O quebrado en su voluntad de lucha. Lo que haya sido.

· Francisco siguió, con particular eficacia, porque es un hombre bien dotado para la intriga y el poder, el propósito de llevar el Concilio a sus consecuencias extremas. Según ha dicho, la reforma del Vaticano segundo recién está por la mitad… ¡imaginemos!

· Difícilmente en el próximo cónclave haya lugar para un nuevo Benedicto, ni siquiera para un nuevo Juan Pablo (hoy por hoy demasiado conservador a los ojos de la secta que domina la Iglesia). Lo más probable es que del cónclave surja directa o indirectamente un cisma. O más bien se ponga sobre blanco y negro el cisma que hoy ya existe.

Y un último aspecto que completa el panorama de estos seis años. Francisco ha beneficiado a la Fraternidad San Pío X de muchas maneras. La primera es el notable aumento de feligresía y acercamiento del clero diocesano que huye de un papado injustificable. La segunda, demostrando que no quedan caminos de resistencia bajo estricta obediencia a la jerarquía actual. Con esto quiero decir que donde hay un buen obispo, lo remueven; donde hay un párroco aceptable lo trasladan o castigan. Allí donde se ha formado una congregación religiosa más tradicional la destruyen. Subsistir (en este caso la palabra es correcta) implica resistir. Más personas se van dando cuenta.

Y en tercer lugar, Francisco ha puesto en blanco y negro la situación artificial de Ecclesia Dei, la Comisión pontificia creada para desangrar a la FSSPX cuando en 1988 algunos sacerdotes e institutos se negaron a apoyar a Mons. Lefebvre en la consagración de obispos. Providencialmente, no hubo sangría, sino que se crearon muchas congregaciones de rito tradicional y la Fraternidad siguió creciendo por su lado. Pero aquellas sobrevivieron amparadas bajo Ecclesia Dei, siempre dependiendo del humor de los obispos o curiales de turno, respaldándose en el contrapeso que la Fraternidad les proveía para evitar una migración de fieles. Con la mordaza puesta a la crítica conciliar y al Novus Ordo, o bajo obligación de birritualismo.

Si abolían a la San Pedro se corría el riesgo de que sus fieles engrosaran a la San Pío X. Este equilibrio de Guerra Fría se rompió con el Motu Proprio reciente de Francisco ]]>(ver)]]>. que Mientras que la Fraternidad sufrió sangrías a causa de las concesiones.

Francisco, que es brillante en materia de intrigas políticas, privilegia a la Fraternidad y pone en el corredor de la muerte a todos los que vivían amparados por Ecclesia Dei. Mons. Pozzo, su presidente, ha pasado a comisariar las finanzas del Coro de la Capilla Sixtina. Y los lefebvristas serán los interlocutores doctrinales ante Doctrina de la Fe.

En la mentalidad tradicionalista extrema, un papa modernista no puede dar nada sin negociación previa y traición de parte de alguno de la FSSPX. Pero es claro que el negocio de Francisco es dar para destruir. A los institutos Ecclesia Dei los condena sin fecha a la extinción. A los lefebvristas pretende matarlos por la división. Tanta generosidad produce desconfianza. En este juego a dos bandas, hará daño en la medida que logre destruir la obra de Ecclesia Dei y dividir al tradicionalismo irreductible en una legión de sectitas sedevacantistas.

Necesita tiempo. Pero solo Dios es dueño del tiempo. Esto pasará, pronto.

Luego vendrá otro capítulo, épico sin duda. Vayámonos preparando.

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[1] Esta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él si bien fuera de su estructura se encuentren muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica. Lumen Gentium 8

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Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Marcelo González

En estos meses, desde su visita a Chile, Irlanda y con la publicación de los desastres morales que afloran en todas partes, curiosamente siempre relacionados con conocidos, protegidos o favorecedores de Francisco, su posición se ha vuelto sumamente delicada. Tal el caso de la impresionante protección que brindó a Mons. Zanchetta, ex obispo de Orán, Salta,cuyos detalles se pueden conocer en este artículo

Marcelo González

Henchidos de toda injusticia, malicia, codicia, maldad, llenos de envidia, homicidio, riña, dolos, malignidad; murmuradores, calumniadores, aborrecedores de Dios, indolentes, soberbios, fanfarrones, inventores de maldades, desobedientes a sus padres; insensatos, desleales, hombres sin amor y sin misericordia. Y si bien conocen que según lo establecido por Dios los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican.

Marcelo González

"Hoy, 25 de Noviembre, queremos salir a proclamar a Cristo como Rey de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Frente a las numerosas negaciones e intentos de hacer desaparecer la Fe en Jesucristo, salimos hoy a las calles para cantar la Gloria de Nuestro Señor, para reconocerlo frente al mundo: Él es nuestro Salvador, Él es nuestro Señor, Él es nuestro Rey."

Marcelo González

La restauración católica será por la vía del culto y del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Dios ha resguardado el sacerdocio y el culto por medio de una obra minúscula en sus orígenes que hoy es de importancia crucial para el destino del catolicismo. La restauración que debemos realizar día a día se nutre del fruto de ese resguardo.

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Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.