Actualidad del Breve Examen Crítico

"...la modificación de los ritos resultaría en un cambio fundamental de la doctrina"... Card. Stickler

Fatigado de responder a objeciones sobre la determinación de los tradicionalistas de rechazar el Novus Ordo Missae, no solo en sus versiones abusivas (hoy en día prácticamente todas) sino in radice, en la misma edición típica promulgada en 1969 y que entró en vigor en 1970, volvimos por enésima vez al texto del Breve Examen Crítico. Creo que el texto es asombrosamente lúcido, suficientemente autorizado por la calidad de sus firmantes, y además profético.

Hoy, en virtud de la propaganda neomodernista y de la creciente ignorancia en materia doctrinal, unida a la pérdida del sentido de la Fe, resultado de 40 años de Novus Ordo y de miles de "novissimus ordi", cada semana distintos, en cada lugar originales, el único modo de argumentar a aquellas personas de buena voluntad que sienten escrúpulo en tener una mirada crítica sobre la reforma litúrgica de Paulo VI es mostrar el estudio de Bacci y Ottaviani, cardenales de la Iglesia Católica, uno de ellos nada menos que Prefecto de la Fe. Ninguno de ellos fue suspendido a divinis, ni excomulgado. Murieron - ltal vez de pena- en perfecta comunión con la Sede Romana. 

Como proponer todo el documento en un solo artículo sería fatigar demasiado, y tratar de resumirlo, sesgarlo demasiado, creo que lo mejor es presentarlo en entregas. El documento completo está en Panorama y en muchos otros lugares desde hace años. Solo es necesario ir a leerlo con apertura de inteligencia y deseo de encontrar la verdad. 

Va pues la primera entrega para ir facilitando su lectura y comprensión. Cualquier honesto católico preocupado por el tema deberá leerlo completo con atención. Los comentarios servirán para aclarar dudas o controvertir opiniones, pero al menos trabajaremos sobre un estudio objetivo, completo aunque no exhaustivo porque se ha estudiado y profundizado mucho más. Y un documento autorizado por la calidad de sus firmantes.

 "El análisis del Novus Ordo hecho por los dos cardenales no ha perdido nada de su valor, ni, infortunadamente, de su atemporalidad... Los resultados de la reforma son considerados por muchos hoy en día como devastadores. Fue mérito de los cardenales Ottaviani y Bacci descubrir muy rápidamente que la modificacón de los ritos resultaría en un cambio fundamental de la doctrina". 

Card. Alfons Stickler, 27 de noviembre de 2004, 
en ocasión de la reedición del la Intervención de Ottaviani

Carta Introductoria al Papa Pablo VI de los cardenales Alfredo Ottaviani y Antonio Bacci

Roma 25 septiembre 1969

Santidad,

Después de haber examinado y hecho examinar el nuevo Ordo Missae preparado por los expertos de la Comisión para la aplicación de la Constitución conciliar sobre la Sagrada Liturgia, y después de haber reflexionado y rezado durante largo tiempo, sentimos la obligación ante Dios y ante Vuestra Santidad de expresar las siguientes consideraciones:

1. Como suficientemente prueba el Examen Crítico anexo, por muy breve que sea, obra de un grupo selecto de teólogos, liturgistas y pastores de almas, el nuevo Ordo Missae –si se consideran los elementos nuevos susceptibles de apreciaciones muy diversas, que aparecen en él sobreentendidas o implícitas– se aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada por la 20ª sesión del Concilio de Trento que, al fijar definitivamente los «cánones» del rito, levantó una barrera infranqueable contra toda herejía que pudiera atentar a la integridad del Misterio.

2. Las razones pastorales atribuidas para justificar una ruptura tan grave, aunque pudieran tener valor ante las razones doctrinales, no parecen suficientes. En el nuevo Ordo Missae aparecen tantas novedades y, a su vez, tantas cosas eternas se ven relegadas a un lugar inferior o distinto –si es que siguen ocupando alguno– que podría reforzarse o cambiarse en certeza la duda que por desgracia se insinúa en muchos ámbitos según el cual las verdades que siempre ha creído el pueblo cristiano podrían cambiar o silenciarse sin que esto suponga infidelidad al depósito sagrado de la doctrina, al cual está vinculado para siempre la fe católica. Las recientes reformas han demostrado suficientemente que los nuevos cambios en la liturgia no podrán realizarse sin desembocar en un completo desconcierto de los fieles, que ya manifiestan que les resultan insoportables y que disminuyen incontestablemente su fe. En la mejor parte del clero esto se manifiesta por una crisis de conciencia torturante, de la que tenemos testimonios innumerables y diarios.

3. Estamos seguros de que estas consideraciones, directamente inspiradas en lo que escuchamos por la voz vibrante de los pastores y del rebaño, deberán encontrar un eco en el corazón paterno de Vuestra Santidad, siempre tan profundamente preocupado por las necesidades espirituales de los hijos de la Iglesia. Los súbditos, para cuyo bien se hace la ley, siempre tienen derecho y, más que derecho, deber –en el caso en que la ley se revele nociva– de pedir con filial confianza su abrogación al legislador.

Por ese motivo suplicamos instantemente a Vuestra Santidad que no permita, –en un momento en que la pureza de la fe y la unidad de la Iglesia sufren tan crueles laceraciones y peligros cada vez mayores, que encuentran cada día un eco afligido en las palabras del Padre común–, que no se nos suprima la posibilidad de seguir recurriendo al íntegro y fecundo Misal romano de San Pío V, tan alabado por Vuestra Santidad y tan profundamente venerado y amado por el mundo católico entero.

Alfredo cardenal Ottaviani 
Prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe 
Antonio cardenal Bacci

Breve Examen Crítico de Novus Ordo Missae

Alfredo Cardenal Ottaviani   -   Antonio Cardenal Bacci

BREVE EXAMEN CRITICO
DEL NUEVO ORDINARIO DE LA MISA

(Primera Entrega)

I

Al celebrarse en Roma en el mes de octubre de 1967 el Sí­nodo episcopal se le pidió a la misma asamblea de Padres un juicio sobre la así­ llamada "Misa normativa", a saber, de esa "Misa", que habí­a sido excogitada por el Consilium ad exsequendam Constitutionem de sacra Liturgia. Pero el esbozo de semejante Misa suscitó perplejidades entre los Padres convocados al Sí­nodo, de modo tal que, mientras de los 187 sufragios 43 la rechazaron abiertamente, 62 no la aprobaron sino juxta modum (con reservas). Tampoco se debe pasar por alto el hecho de que la prensa y los diarios internacionales anunciaron que aquélla nueva forma de la Misa habí­a sido sin más rechazada por el Sí­nodo. En cambio, las publicaciones de los innovadores prefirieron pasar en silencio el asunto: No obstante, una revista bastante conocida, destinada a los obispos y que divulga las opiniones de éstos, describió el nuevo rito sintéticamente con las siguientes palabras: "Aquí­ se ordena hacer tabla rasa de toda la teologí­a de la Misa. En pocas palabras, se acerca a esa teologí­a de los protestantes, que ya abolió y destruyó totalmente el Sacrificio de la Misa".

Pues bien, en el Novus Ordo Missae, recientemente publicado por la Constitución Apostólica Missale romanum, se encuentra desgraciadamente casi la misma "missa normativa". Tampoco consta que las Conferencias episcopales, difundidas por todo el mundo, hayan sido entre tanto interrogadas, al menos en cuanto tales.

Efectivamente, en la Constitución Apostólica se afirma que el antiguo Misal promulgado por San Pí­o V el dí­a 13 de julio del año 1570 (pero que en gran parte debe ser atribuido ya a San Gregorio Magno, y más aún, que se deriva de los primitivos (1) orí­genes de la religión cristiana) en los últimos cuatro siglos fue para los sacerdotes de rito latino la norma para celebrar el Sacrificio; y no es sorprendente si en tal y tan grande Misal en todas partes del mundo "innumerables y además santí­simos varones alimentaron con gran copiosidad la piedad de sus almas para con Dios, sacando de él ya sus lecturas de las Sagradas Escrituras, ya sus oraciones". Así­ leemos en el Novus Ordo; y, sin embargo, esta nueva reforma de la Liturgia, que arranca y extermina de raí­z aquel Misal de San Pí­o V, es considerada necesaria por el Novus Ordo, "desde el tiempo en que con más amplitud comenzó a robustecerse y prevalecer en el pueblo cristiano el afán por fomentar la Liturgia".

Sin embargo, con la debida reverencia, sea permitido declarar que en este asunto hay un grave equí­voco; pues si alguna vez se manifestó algún deseo del pueblo cristiano, esto aconteció - estimulándolo principalmente el gran San Pí­o X cuando el pueblo mismo comenzó a descubrir los tesoros eternos de su Liturgia. El pueblo cristiano no pidió nunca una Liturgia cambiada o mutilada para comprenderla mejor; pidió más bien que se entendiese la Liturgia inmutable, pero nunca que la misma fuese adulterada.

Además, el Misal Romano, promulgado por mandato de San Pí­o V y venerado siempre religiosamente, fue muy querido para los corazones católicos tanto de los sacerdotes como de los laicos; de tal manera que nada parece haber en ese Misal que, previa una Oportuna catequesis, pueda inhibir una más plena participación de los fieles y un conocimiento más profundo de la sagrada Liturgia; y, por lo tanto, no aparece suficientemente claro por qué causa se cree que un Misal semejante, refulgente con tan grandes notas reconocidas además por todos, se haya convertido en un erial tal que ya no pueda seguir alimentando la piedad litúrgica del pueblo cristiano.

Sin embargo, la "misa normativa", aunque rechazada ya "sustancialmente" por el Sí­nodo de los Obispos, hoy es nuevamente propuesta e impuesta como "Novus Ordo Missae", por más que tal Ordo nunca haya sido sometido al juicio colegial de las Conferencias. [Episcopales. N. del T.]. Pero si el pueblo cristiano ha rechazado cualquier reforma de la Sacrosanta Misa (y esto mucho más en tierras de misiones), no vemos por qué causa se imponga esta nueva ley, que, como por lo demás lo reconoce la misma predicha Constitución, subvierte una tradición inmutable en la Iglesia ya desde los siglos IV y V.

Por lo tanto, como esta reforma carece objetivamente de fundamento racional, no puede ser defendida con razones adecuadas, por las cuales no sólo se justifique ella misma sino también se torne aceptable para el pueblo católico.

Es verdad que los Padres del Concilio, en el párrafo 50 de la Constitución Sacrosanctum Conciliumdecretaron que las diversas partes de la Misa se ordenaran de tal modo, "que aparezcan con mayor claridad el sentido propio de cada una de las partes como también su mutua conexión". Pero de inmediato veremos cuán poco el Ordo recientemente promulgado responde a esos deseos, de los cuales apenas si parece quedar allí­ algún recuerdo.

Pues examinando con mayor atención y pesando de nuevo en la balanza cada uno de los elementos del Novus Ordo se llegará a esa conclusión de que aquí­ se han añadido o quitado tantas y tan grandes cosas que con razón se debe aplicar también aquí­ idéntico juicio al de la "Missa normativa". Por consiguiente, no es nada extraño que tanto este Ordo como la "Missa normativa" agraden en muchos puntos a aquellos que entre los mismos protestantes son más "modernistas".

NOTAS DE ESTA ENTREGA

(1) Las oraciones de nuestro Canon se hallan ya en el tratado "De los Sacramentos" (de fines de los siglos IV y V) ... La Misa de San Pío V o Tridentina toma su inicio en aquellos tiempos, en los cuales se desarrolló por primera vez a partir de la antigua Liturgia común, sin sufrir luego mutaciones esenciales. Conserva aún el carácter de aquella Liturgia primigenia que floreció en aquellos días en que los Césares Romanos gobernaban el mundo y esperaban llegar a extinguir la fe cristiana; son aquellos tiempos en los cuales nuestros padres se congregaban antes de la aurora para cantar un himno a Cristo Dios (cfr. Plinio el joven, Ep. 96) ... En toda la Cristiandad no se posee un rito tan venerable como la Misa Romana (A. FORTESCUE). El Canon Romano, tal cual hoy existe, se remonta San Gregorio Magno. Tanto en Oriente como en Occidente no se encuentra ninguna oración Eucarística vigente hasta nuestros tiempos, que esté dotada de tanta antigüedad. Si la Iglesia Romana excluyera este Canon, no sólo los ortodoxos sino también los anglicanos y los mismos protestantes que de algún modo aprecian aún la tradición juzgarían que la misma Iglesia Romana ha abdicado el derecho y su propio deber de representar a la verdadera Iglesia Católica (P. LOUIS BOYUER).

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