Advertencia a los tradicionalistas: dejemos de jugar

Homilía durante la misa por los 100 años de Fátima

" ... El mensaje de Fátima es, sí, un mensaje de amor, pero a la vez y por lo mismo es un mensaje de rigor, de severidad, de seriedad. Después de la aparición, los pastorcitos de Fátima dejaron de jugar. Dejemos entonces de jugar.

“Sí, tenemos que repetírnoslo en primer lugar a nosotros los sacerdotes. La Virgen nos dijo “Rezad y haced penitencia por los pecadores”. La Fraternidad San Pio X recibió una gracia de preservación en este tiempo de prevaricación y nosotros, sus sacerdotes, quizás no terminamos de tomarlo en serio.

“Padres de familia, quizás tampoco ustedes terminan de tomarse en serio la paternidad. Cuantos papás están perdiendo el tiempo con Internet, cuantas mamás yendo de aquí para allá, cuando la educación de los hijos exige tanta dedicación. La Virgen dio una lección de cómo educar a los hijos. Su pedagogía con los pastorcitos, tan amorosa pero tan exigente, o mejor: tan amorosa y por eso mismo tan exigente -pues la realidad es severa-, no es una pedagogía extraordinaria para niños visionarios, es ejemplo para todos los papás y mamás. Una mamá tiene que poder decirles a sus hijos: “No temas, mi corazón será tu refugio y el camino que te llevara a Dios”. Si los papás tienen un amor generoso y providente con sus hijos, podrán ser exigentes con sus defectos de niños, educándolos para Dios, pues los tiempos no permiten otra cosa.

“Queridos jóvenes, no pueden perder el tiempo como tantos lo pierden, descuidarse con la curiosidad, ser católicos y hasta decirse defensores de la Tradición mientras se toman la tercera y cuarta cerveza.

“Queridas jovencitas, cuantas de ustedes están hechas unas cotorritas charlatanas por cuanta vía les ofrece el celular, pintaditas como papagayos y tentadas por las modas inmodestas, que son las que más abren camino al abismo que aterrorizó a los pastorcitos de Fátima. Jacinta sabía gracias a la Virgen que estas modas estaban por llegar y así, pequeñita y todo como era, advertía con palabras mucho más serias que las nuestras.

“Dejemos entonces de jugar. Los tiempos son muy serios, seamos más serios, el amor verdadero es serio. Entonces recemos, recemos más, que no nos falte ningún día rezar el Santo Rosario y que no faltemos a ninguna Misa de las que podamos ir. Y hagamos penitencia, la penitencia sobre todo del deber de estado que, si lo tomamos en serio, es constante y muy grande. Y vendrán ciertamente más calamidades, porque el mundo no sólo no se ha convertido, sino que ha seguido cada vez peor, pero no temamos, pues tenemos el refugio del Inmaculado Corazón."

Homilía por los 100 años de Fátima

Padre Alvaro Calderón, FSSPX

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