Carta de Tomás Moro a un Obispo Argentino

"«El buen pastor da la vida por sus ovejas», dice Cristo. Quien salve su vida con daño de las ovejas, no es un buen pastor. El que pierde su vida por Cristo (y así hace quien la pierde por el bien del rebaño que Cristo le confió) la salva para la vida eterna. De la misma manera, el que niega a Cristo (como hace el que no confiesa la verdad cuando el silencio daña a su rebaño), al querer salvar su vida empieza de hecho a perderla. Tanto peor, desde luego, si llevado por el miedo, niega a Cristo abiertamente, con palabras, y lo traiciona. Tales Obispos no duermen como Pedro, sino que, con Pedro, despiertos, niegan a Cristo".

 

Excelencia:

Me permito dirigirle estas líneas con el mayor respeto y veneración por su investidura episcopal. Como S.E. sabe, me hallo al pie del trono celestial, junto a mi compañero de cárcel, Mons. John Fisher, colega del S.E., que me tiene la palma mientras escribo y le manda saludos en latín. Yo le escribo en castellano, puesto que como scholar y diplomático lo aprendí en mi vida terrenal.

Se rumorea por aquí que S.E. se siente herido porque han criticado indiscriminadamente a los Obispos argentinos. Indagando un poco en el asunto me informé de que se los acusó de no haber hablado fuerte y claro frente a leyes promovidas por las autoridades civiles que afectan a la moral pública.

Si S.E. me permite, yo quisiera manifestarle mi solidaridad por la enojosa situación en la que S.E. ha quedado involucrado. Crea, Excelencia, que comprendo las enormes dificultades que traban muchas veces las decisiones de los pastores, aún cuando su recta conciencia les pide a gritos hacer lo que S.E. no se siente en posibilidad de hacer. En especial desde que se inauguró la modalidad "asambleísta", que le quita a S.E. la soberanía propia en su jurisdicción diocesana y lo ata a las declaraciones y decisiones de un cuerpo colegiado. Esto de la colegialidad terminó siendo, en este sentido, una verdadera macana, como dicen los argentinos.

Yo lo comprendo, comprendo su situación? En mi tiempo he visto a muchos Obispos ingleses atados por situaciones análogas: lazos familiares, intereses dinásticos, o la famosa "querella de las investiduras" que tantos dolores de cabeza le causó a la Iglesia.

Sin embargo, Excelencia, no puedo concluir de esto que el silencio sea la única salida. Cierto es que muchos de sus colegas están medio dormidos, pensando en otra cosa, un poco "desconcentrados" de los temas que le dan sentido a su misión pastoral, y esto lo hace sentirse más solo aún. Para colmo hay otros que? ¿como se dice esto en castellano? [Care a pin.John, ask St. Ignatius how to say "care a pin" in Spanish. He says what? I can't say that to a bishop. Something polite, more respectful. "Comino"? Right.] Perdón. Estaba haciendo algunas consultas. Digo que a algunos de sus colegas pareciera que les importa un comino. Y otros directamente están más bien trabajando junto al enemigo.

Como laico comprometido que he sido en mi tiempo me atrevo a pedir una cierta indulgencia de S.E. sobre los autores de estas críticas. Yo también he criticado a los obispos -no a S.E. ni a sus colegas, que no habían nacido- sino a otros Obispos, tan Obispos como el que más.

Cuando mi rey decidió abandonar a su legítima esposa y casarse con una de sus queridas -el bueno de Harry era un poco flojo de cincha, debemos admitirlo- yo me vi en figurillas para evitar que hiciera semejante macana (I like this word). Pero lo peor fue cuando decidió cismatizarse de Roma para autoperdonarse (¡encima escrupuloso!), y declararse a sí mismo cabeza de una presunta "Iglesia de Inglaterra". Sí, esa que ahora anda "consagrando" falsos obispos, disculpe [John, ask St. Ignatius how to say "queer" in Spanish? Politely, please. How? With P at the beggining? Are you sure? I think that is Latin. What? Ah, in Spanish it means? I see. He is laughing? isn't he? I can imagine. I'd better change the word?] digo pseudobispos de hábitos nefandos, bueno, dejemos el tema.

Bien, cuando casi todos ellos decidieron callarse la boca, unos por miedo, otros por conveniencia, yo tuve que adoptar hacia ellos una actitud crítica. Y créame, Excelencia, que sé lo que es tener miedo, porque yo estaba muerto de miedo. Especialmente cuando me negué a firmar la famosa Act of Supremacy. Yo sé que no hay por qué andar buscando problemas con los que mandan si uno los puede evitar? Créame, Excelencia, me queda claro que a veces es mejor callar y que este silencio puede evitar escándalos y hasta ser un testimonio de la Fe, como en mi caso.

Pero cuando el silencio en lugar del testimonio puede ser confundido con la apostasía, entonces, hay que hablar. En esto, precisamente consiste el deber de "confesar la Fe". Si yo hubiera muerto sin decir la causa de mi silencio, no hubiera confesado la Fe y mi muerte no hubiese tenido sentido. En mi interior siempre estuvo presente la idea de hablar, de dar el testimonio de la Fe. Elegí el momento, mejor dicho, me puse en la presencia de Dios para que Él eligiera el momento. Yo espero en mi corazón, Excelencia, que Ud. esté pensando en hacer lo mismo.

Mientras tanto escribí este texto, que llamé algo así como "Sobre la Agonía de Cristo" donde critico duramente a mis Obispos, excepto a su colega, aquí a mi lado, Mons. Fisher, que estaba preso conmigo, precisamente por haber confesado la Fe.

Se lo mando a S.E. por attachement. Pero por si no sabe cómo abrirlo o llega con virus (ni aquí estamos a salvo de los hackers) le voy a extractar algunos párrafos para que vaya meditándolo y no tome a mal a los muchachos si se exceden un poco. Es normal en la juventud? Yo también, en algún momento, perdí la cabeza.

En una parte escribí así:

"¿Por qué no contemplan los obispos, en esta escena, su propia somnolencia? Han sucedido a los Apóstoles en el cargo, ¡ojalá reprodujeran sus virtudes con la misma gana y deseo con que abrazan su autoridad! ¡Ojalá les imitaran en lo otro con la fidelidad con que imitan su somnolencia!

"Pues son muchos los que se duermen en la tarea de sembrar virtudes entre la gente y mantener la verdadera doctrina mientras que los enemigos de Cristo, con objeto de sembrar el vicio y desarraigar la fe (en la medida en que pueden prender de nuevo a Cristo y crucificarlo otra vez), se mantienen bien despiertos.

"Me parece normal que los males del mundo desanimen o causen tristeza a los pastores. Pero si la pena oprime tanto al alma que ésta pierde vigor y la razón pierde las riendas, si se encontrara un Obispo tan vencido por la pesadez de su sueño que se hiciera negligente en el cumplimiento de los deberes que su oficio exige para la salvación de su rebaño, se comportaría como un cobarde capitán de navío que, descorazonado por la furia del temporal, abandona el timón y busca refugio mientras abandona el barco a las olas. Si un Obispo se comportara así, no dudaría yo en juntar esa tristeza con aquella otra que dice San Pablo, conduce al infierno. Y aún peor la consideraría yo, porque esta tristeza en las cosas espirituales parece originarse en quien desespera de la ayuda de Dios".

Este texto se aplicaría a los que andan medio dormidos, o achicados porque tienen miedo de hablar. Saben que eso va a traer problemas. Le reitero, Excelencia, que no ignoro las consecuencias que tendría para S.E. hablar. Pero tampoco puedo olvidar que cuando S.E. aceptó ser Obispo, asumió esta carga con todas sus consecuencias.

También conviene que le aparte a S.E. un pasaje dedicado no a los que? (care a pin? care a pin? ah, yes) les importa un comino:

"Aunque esta comparación con los Apóstoles dormidos se aplica muy acertadamente a aquellos Obispos que se duermen mientras la fe y la moral están en peligro, no conviene, sin embargo, a todos los prelados ni en todos los aspectos.

"Otra clase de tristeza, peor si cabe, es la de aquellos que no están deprimidos por la tristeza ante los peligros que otros corren, sino por los males que ellos mismos pueden recibir; temor tanto más perverso cuanto su causa es más despreciable, es decir, cuando no es ya cuestión de vida o muerte, sino de dinero. Desgraciadamente, algunos de ellos (muchos más de los que uno podría sospechar) no se duermen «a causa de la tristeza», como era el caso con los Apóstoles. No. Están, más bien, amodorrados y aletargados en perniciosos afectos, y ebrios con el mosto del demonio, del mundo y de la carne, duermen como cerdos revolcándose en el lodo".

Disculpe, Excelencia, si uso metáforas un poco duras, pero es privilegio de los santos ser audaces. Y en esto todos los católicos han de imitarnos sin perder ni la candidez de la paloma, ni la prudencia de la serpiente.

Para ser breve y no abusar de su tiempo, le mando a S.E. una breve cita más sobre los que trabajan para el enemigo. Excúseme, por favor. [John, ask St. Ignatius how to say "traitor" in Spanish. What? Traditore? He's teasing you, that?s Italian... "Traidor"?, how do you spell it? T of tartuffe. What's a tartuffe? R of rat. A of afraid. I of ignorant. D of damnation. O of obsequent. R of rat, yes, rat again. Thanks]. No se espante, Excelencia, de las palabras. Si hubo un Judas Iscariote en el Colegio apostólico no tenemos de qué extrañarnos. Para los traidores, pues:

"«El buen pastor da la vida por sus ovejas», dice Cristo. Quien salve su vida con daño de las ovejas, no es un buen pastor. El que pierde su vida por Cristo (y así hace quien la pierde por el bien del rebaño que Cristo le confió) la salva para la vida eterna. De la misma manera, el que niega a Cristo (como hace el que no confiesa la verdad cuando el silencio daña a su rebaño), al querer salvar su vida empieza de hecho a perderla. Tanto peor, desde luego, si llevado por el miedo, niega a Cristo abiertamente, con palabras, y lo traiciona. Tales Obispos no duermen como Pedro, sino que, con Pedro, despiertos, niegan a Cristo".

Pero yo no quisiera que S.E. viera en este texto una condena para ninguno de sus colegas. Por el contrario, ya que a todos alcanza la misericordia de Nuestro Señor, antes que su justicia se vuelva irreversible. Éstas mis palabras son un llamado, porque tales Obispos no duermen como Pedro, sino que, con Pedro despiertos, niegan a Cristo. Al recibir, como Pedro, la mirada afectuosa de Cristo, muchos serán los que con su gracia llegarán un día a limpiar aquel delito salvándose a través del llanto. Sólo es necesario que respondan a su mirada y a la invitación cariñosa a la penitencia, con dolor, con amargura de corazón y con una nueva vida, recordando sus palabras, contemplando su pasión y soltando las amarras que los ataban a sus pecados.

Sé que le pido algo heroico. Y también sé que, no solo yo, que soy santo y estoy gozando de la visión beatífica, sino hasta el más humilde y pecador de sus fieles, tenemos derecho a pedirle el heroísmo católico, es decir, la santidad.

Sepa S.E. disculpar la desprolijidad de las citas. Acá arriba hay mucho viento y se me han mezclado los apuntes. En esencia, esto es lo que le quería decir.

Le reitero mis saludos más cordiales y los de Mons. Fisher y (aunque ya no tenemos necesidad de ella) le pedimos su paternal bendición? Disculpe, Excelencia, me dicen algo aquí. [What? Ignatius wants to send a message to the traitors? What does he say? Ignatius! You are a saint! How can you say such words? Well, let's do it with diplomacy]. Bueno, San Ignacio también manda a algunos de sus colegas a... cómo decirlo... un mensaje que le sale de lo más profundo de su corazón.

Su atento corresponsal,

Tomás Moro
Ex-Canciller de Inglaterra.
Santo Mártir a perpetuidad.

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