"Creo que habrá un reconocimiento unilateral"

Este reconocimiento tendrá un efecto beneficioso y a la vez riesgos

Reproducimos un artículo-síntesis de una conferencia pronunciada por Mons. Alfonso de Galarreta sobre la situación actual de la Iglesia y de la FSSPX, a propósito de una propuesta de regularización canónica enviada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en el verano boreal de 2015. Para mayor claridad, coloreamos las palabras texuales del obispo citadas en un contexto que las sintetiza.

 

La crisis de Fe empeora y produce reacciones públicas

En la primera parte de su conferencia, Mons. de Galarreta explicó que en Roma se nota “una voluntad de llegar hasta las últimas consecuencias contenidas en los principios del Concilio Vaticano II”. Actualmente, las ideas conciliares de ecumenismo, libertad religiosa y colegialidad ya están establecidas, según las autoridades romanas, es el turno de que la moral sea infectada con una forma de evolucionismo: es ya el caso con el dogma y con la verdad (según los progresistas): es ya el caso con el ecumenismo, la libertad religiosa, la colegialidad, todo el espíritu revolucionario liberal… por lo tanto ¿por qué no la moral también”? En definitiva, es incoherente no aplicar el evolucionismo también a la moral; “también ella está llamada a adaptarse a la ‘vida del hombre, sus hábitos, sus leyes y a la evolución de las cosas…’”

No obstante, el prelado argentino reconoció que ante este desastre hay una reacción: “Ahora estamos comenzando a ver reacciones en la Iglesia real, la oficial. Y reacciones profundas, porque algunas se dan cuenta de que hay un problema doctrinal, un problema de fe. Se dan cuenta de que hay también un problema en el magisterio conciliar y posconciliar. Ellos están comenzando a cuestionarse y esto es muy importante, ellos entienden que para oponerse a esta ruptura completa con la Tradición, tienen que reaccionar y necesariamente oponerse a las autoridades que difunden estos errores. Por eso vemos que cardenales, obispos, sacerdotes y laicos comienzan a reaccionar, y de un modo correcto, inclusive de un modo excelente, a veces con mucha firmeza.”

Un doble propósito de Roma: Doctrinal y canónico

Mons. de Galarreta luego relató que en el verano (boreal, N. del T.) de 2015, la Congregación de la Doctrina de la Fe propuso una prelatura personal en conjunto con una declaración doctrinal. Y luego explicó que “el Superior General envió ambos textos romanos a sus superiores mayores y a algunos de los teólogos de la Fraternidad, para que pudieramos analizarlos y darle nuestras opiniones”.

Sobre la declaración doctrinal, el obispo argentino admitió: “Lo que vemos en la declaración doctrinal es que ya no está la profesión de fe del Card. Ratzinger. Las autoridades romanas nos piden hacer la profesión de fe de Pío IV, o sea la profesión de fe del Concilio de Trento. También, en la profesión anterior había un párrafo sobre la libertad religiosa. Han suprimido este requisito. El ecumenismo ha sido quitado. En lo referente a la misa, nos habían pedido el reconocimiento de la validez y legitimidad de la Misa Nueva. Ahora nos piden reconocer la validez de los sacramentos nuevos y de la Misa Nueva según la edición típica, la edición latina original. La Fraternidad siempre ha reconocido esto. Como pueden ver, están retirando las condiciones en un esfuerzo para lograr un resultado exitoso”.

Luego, Mons. de Galarreta explicó que el Superior General ha pensado que es importante responder al ofrecimiento de Roma de reconocer a la Fraternidad “tal como es” con una respuesta preliminar que no fuese precisamente vaga: “Mons. Fellay nos dijo, “antes de responder a esta propuesta de la Congregación de la Fe voy a escribir una explicación exhaustiva para dejar en claro como somos y como actuamos, lo que predicamos, lo que hacemos y lo que no hacemos, y lo que no estamos dispuestos a hacer”, - a fin de descubrir si la Fraternidad es aceptada “tal como es”.

El prelado argentino entonces dio a conocer sus reservas basadas en una profunda razón doctrinal: “Ellos aun quieren por sobre todo hacernos aceptar, aunque sea muy vagamente, siquiera en principio, el Vaticano II y sus errores”. Y agregó que este deseo romano puede verse claramente en el orden práctico de la propuesta canónica: “Hay siempre, de un modo u otro, una sumisión a los dicasterios romanos o a los obispos”. Lo que lo lleva a declarar que personalmente rechazaría la propuesta: “Para mi, un acuerdo con la Roma de hoy está fuera de toda discusión”. Agregó que su rechazo es prudencial, dictado por las circunstancias – ante la falta de garantías para la vida de la Fraternidad – y tuvo mucho cuidado de distinguir su posición de la de aquellos que hacen de este rechazo algo absoluto.

“No rechazamos, como ven, de un modo absoluto y teóricamente la posibilidad de un acuerdo con Roma. Esto es lo que nos distingue de la “Resistencia”. Para ellos es un principio. Es una cuestión doctrinal: ‘Quien admite la posibilidad de un acuerdo con Roma es liberal’. No es nuestra posición. Es importante repetirlo: no era la posición del arzobispo Mons. Lefebvre. El firmó un protocolo de acuerdo con Roma. Y a la vez, inclusive cuando al día siguiente lo rompió, Mons. Lefebvre dijo: ‘lo hago porque las condiciones necesarias para nuestra protección, para nuestra supervivencia no están en él”. Porque quieren engañarnos, porque no quieren darnos la Tradición, porque quieren llevarnos al Vaticano II. Es porque las condiciones no está ahí. Dijo, ‘si ellos nos hubiesen concedido las condiciones, las condiciones que yo les había pedido, yo lo habría firmado’, dijo Mons. Lefebvre después de las consagraciones de obispos. Y explicó: ‘si yo firmé un protocolo para la consagración de obispos, fue porque no había nada contra la fe’. Ni en el contenido ni en el acto mismo de firmar. Esto es obvio. Nosotros continuamos esta línea”.

¿Hacia un reconocimiento unilateral de la Fraternidad?

En la segunda parte de la conferencia, y sobre las propuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. de Galarreta públicamente confió él piensa que el papa podría pronto conferir a la Fraternidad San Pío X un status:

“Yo pienso que este es otro costado de las cosas, que este papa que dice a cada uno de los que lo quiera escuchar que somos católicos, que dice y repite que la Fraternidad es católica, que somos católicos, nunca nos va a condenar, y que quiere que nuestro “caso” se resuelva. Pienso –y ya ha comenzado a transitar este camino– que al ver que no puede estar de acuerdo con la Congregación en materia de Fe, él pasará por alto toda condición doctrinal, teórica o práctica, toda condición cualquiera sea… El va a seguir sus propios pasos hacia el reconocimiento de la Fraternidad. Ya ha comenzado: simplemente va a continuar. Y no estoy diciendo lo que deseo que ocurra sino lo que preveo va a ocurrir. Lo preveo, pienso que el papa se inclinará a un reconocimiento unilateral de la Fraternidad, y eso por la vía de los hechos antes que por la legal o canónica”.

Mons. de Galarreta admitió que “este reconocimiento de facto tendría un efecto beneficioso: es una apertura realmente extraordinaria al apostolado, y tendría un efecto extraordinario”. Pero agregó que entonces se producirían dos situaciones de riesgo: la de la creación de divisiones internas y la del condicionamiento de nuestra prédica bajo ciertas circunstancias. Y se preguntó: “Requerirá de una sabiduría y prudencia extraordinarias, de una gran firmeza y claridad. ¿Somos capaces de esto?"

El prelado argentino respondió pidiendo a su audiencia mantener la confianza sobrenatural frente a estas eventualidades: “Si esto es lo que la Providencia nos manda, entonces tendremos las gracias necesarias para sobrellevar las dificultades y enfrentarlas como debiéramos, pero por supuesto, solo en la medida que nosotros no las produzcamos sino que nos sean impuestas. Si nuestras ideas son claras, siempre podremos sacar ventaja de esto y aprovechar el bien. Pero en este caso hipotético, – les estoy dando mi opinión basada en conjeturas ¿se entiende?– en este caso pienso que serán necesarias gracias para perseverar y hacer el bien a nuestra Santa Madre la Iglesia. Dios no nos las negará ni dejará de darnos los medios de perseverancia en la fe y en el buen combate, si nosotros siempre permanecemos en la fe, la esperanza y la caridad, en la confesión firme de la fe, en nuestra diaria santificación”.

Los riesgos y la confianza en la Divina Providencia

Y concluyó, después de poner una objeción: “Entonces ustedes me van a decir: ‘¡Pero aquí hay un riesgo!’ ­– Sí, por supuesto. En la vida hay muchos riesgos; en la guerra inclusive más. Estamos en guerra. De modo que será como Dios quiera. Pero tengo confianza en la Providencia; tengo una confianza plena en el amor de Nuestro Señor Jesucristo por Su Santa Iglesia. De modo que, en la medida que no lo busquemos, si acaso ocurre, pienso que no debemos entrar en pánico. Nada cambia. Es la misma pelea que continúa, los mismos lineamientos. Solamente debemos aprovechar esas áreas de libertad que nos dejan. En una guerra, si el enemigo abandona una trinchera, hay que ocuparla; si el enemigo se retira, nosotros avanzamos. Y no permanecemos en casa para no correr riesgos. Debemos actuar con prudencia, debemos ganar coraje. Sobre todo, debemos confiar en Dios. Es la pelea por Dios. Nuestra confianza está en El y en la Santísima Virgen María".

“Personalmente no estoy preocupado por el futuro de la Fraternidad o de la Tradición: sin embargo, por el futuro de la sociedad, de nuestras naciones que una vez fueron católicas, inclusive por la Iglesia oficial, sí, estoy preocupado y soy pesimista. Se puede prever que las cosas están evolucionando para mal. Y es cuando vamos hacia una situación mucho más desesperada, extrema, que la Providencia interviene: Dios, que siempre usa sus medios divinos, interviene. Nuestro Señor es siempre el dueño de los acontecimientos de la historia. Y no solo en general, sino también en particular. Así lo dice el Evangelio, que no cae un cabello de nuestra cabeza, que todos ellos están contados, que ni un gorrión cae sin el permiso de Dios. Pienso que debemos mantener la paz. Así será como podremos mantener también un juicio equilibrado y objetivo de las realidades y perseverar en una actitud no solo balanceada, sino también católica, cristiana y santa. Nosotros continuamos ciertamente siguiendo estos pasos en la presente situación de la Santa Iglesia hoy, y de cara a la eventualidades que pronto se harán presentes”.

]]>(Fuente: FSSPX/MG – DICI no 331 de fecha 26 de feb. de 2016)]]>

Traducción: Panorama Católico

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