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Crónicas de la Iglesia de España

Panorama Católico Internacional comienza la edición de Crónicas sobre la Iglesia de España que serán de mucho interés para que los católicos de Argentina e Hispanoramérica puedan conocer la realidad eclesial española. Evidentemente no va a ser un relato exhaustivo de todos los acontecimientos eclesiales sino pinceladas sobre los que parezcan más significativos.

Escrible Francisco José Fernández de la Cigoña

Estos no son de los nuestros

Al escándalo que produjo el Directorio Familiar de la Conferencia Episcopal, excelente documento que muy pocos leyeron y tantos criticaron, le sucedió el del rechazo de los obispos a la adopción de niños por parejas homosexuales. Ni que decir tiene que estoy totalmente de acuerdo con los obispos. Y convendría tomar nota de quienes se les han puesto enfrente. No me refiero por supuesto a los colectivos de gays y lesbianas o de putas y varios que es normal que estén ahí. Pienso en Rodríguez Zapatero, el dirigente socialista que acaba de ganar las elecciones y será el próximo jefe del Gobierno español y en Zaplana, ministro portavoz del derrotado Gobierno del Partido Popular, en María San Gil, concejal del Partido Popular en el San Sebastián martirizado por el terrorismo de ETA, que será muy heroica, no lo dudo, pero cortita cortita… en Alvarez Cascos, ministro de Fomento saliente, si no por sus declaraciones sí por su conducta, al ir ya por su tercera familia, en el PSOE en general, salvo, tal vez, Paco Vázquez, alcalde de La Coruña, antiabortista declarado y sin duda lo mejor de ese Partido… Bono, el próximo ministro de Defensa y actual presidente de Castilla-La Mancha, si incluido pues, pese a declararse católico, no vaciló en alinearse con quienes atacaron a los obispos... Esos no son de los nuestros. Deberíamos tomar nota.

Dislate ecuménico

Ahora voy a hablar de un obispo de quien no suelo hablar mal. No es que me entusiasmen todas sus actuaciones, que no, pero hay otros peores. Bastante peores. Un queridísimo y admirado amigo, habitual en las páginas de la Contrarrevolución con incontables homónimos, seudónimos y heterónimos, está indignado y así lo expresó más de una vez con lo que él ingeniosamente llama el templo “multiuso” de Oliva. Un templo ecuménico que va a ser el monumento a la estupidez del arzobispo de Valencia, García Gasco. Le quedan apenas dos años de gobierno episcopal a este monseñor. El 12 de febrero de 2006 presentará la renuncia de la sede valentina. Y no creemos que llegue a ver inaugurada su boba idea de hacer un templo ecuménico en su arzobispado de Valencia. En el que ha enterrado millones de pesetas. Que hubieran sido mucho más útiles empleadas en otras necesidades de la archidiócesis. Y que, si su sucesor es inteligente, dejará inacabado para perpetua ignominia de quien creyó en tal sandez. ¡Un templo ecuménico en Oliva! ¡Vaya dislate! ¡Vaya dispendio!

Curas y monjas contra la Iglesia

Pero, dicho esto, repito que Don Agustín no me parece de los peores obispos que padecemos. Callándome algo de lo que no debo hablar. Lo que voy a decir a continuación, aunque le afecta directamente, es un mal muy generalizado entre otros obispos aceptables o excelentes. Que deja perplejo al pueblo de Dios. Nos dicen unas cosas y permiten las contrarias. Y no me estoy refiriendo a las que hacen maricones y lesbianas, políticos del PSOE o del PP, no digamos ya de Izquierda Unida (el Partido Comunista) o de ERC (Esquerda Republicana de Cataluña), sobre los que no tienen autoridad alguna. Me refiero a las que hacen sus curas, sus monjas, en sus templos y en sus colegios. Eso es su vergüenza y su responsabilidad.

¿Ad multos annos?

Un querido amigo valenciano me envía, un año más, el programa del XVI Foro “Cristianismo y Mundo de Hoy”, celebrado ya en el Colegio de Jesús María de Valencia. Pues, el Congresillo, alojado en un colegio de Monjas, está apoyado, entre otros, por el Movimiento pro Celibato Opcional (MOCEOP), por la Iglesia Evangélica de Canals, el Colectivo de Cristianos Progresistas de Játiva, el Grupo de homosexuales cristianos del Colectivo Lambda de Alicante y Valencia, la Asociación Cristiana de Gays y Lesbianas (ACGIL) de Barcelona, los Cristianos por la Insumisión de Valencia... Y por treinta y cinco parroquias de Valencia y Alicante, la HOAC de Valencia, Orihuela-Alicante y Segorbe-Castellón, la JEC valenciana, los Centros Arrupe de Valencia y Loyola de Alicante, que no parece exagerado atribuir a los jesuitas, las Hermanitas de la Asunción, varios centros dominicos, las monjas de Vedruna... Uno de los ponentes del interesantísimo Foro -pura basura eclesial- es el ex-claretiano Forcano, uno de los religiosos más contestatarios de nuestra Iglesia. Es curioso el mal resultado de los “anos”: Casiano (Floristán), Forcano, Marciano (Vidal)...

Incluso me parece que la Secretaría de este Foro está domiciliada -Purísima, 14- en la que creo es la sede de la Acción Católica de Valencia. Don Agustín García Gasco: ¿a qué jugamos? ¿Le engañan a Vd.? ¿Nos engaña Vd. a nosotros? ¿Es un débil incapaz de gobernar su arzobispado?

Bien sé que lo que estoy diciendo de Valencia lo podría decir de otros muchos obispados, aun de los gobernados por obispos que pasan por buenos, y a los que yo tengo por tales. ¿No va siendo ya hora de que se agarren al báculo y pongan orden en su propia casa? Mire Vd., Don Agustín, y se lo digo con afecto, que se lo tengo, ya está bien de que nos sigan tocando las narices. ¿Creen en lo que dicen? Pues obren en consecuencia. ¿No creen? Pues, váyanse.

¿Es mucho, pedirles coherencia?

Hoy le ha tocado a usted pero evidentemente podría decir cosas análogas de los obispos que más respeto. Del cardenal Rouco, mi arzobispo madrileño, con quien por muchas razones estoy encantado. Del cardenal Carles, arzobispo de Barcelona. Del cardenal Amigo, arzobispo de Sevilla. Del arzobispo de Oviedo, Osoro. Del arzobispo de Santiago, Barrio de quien creo que en breve me ocuparé por sostener, todavía, a Torres Queiruga en su Seminario. Un teólogo que creo está bastante más allá de las fronteras de la heterodoxia. Del arzobispo de Granada, Martínez y la Facultad jesuítica de aquella ciudad, foco infecto de progresismo. Del obispo de Córdoba, Asenjo y su última metedura de pata, apoyando a un sacerdote condenado por pederasta, apoyo que se tuvo que tragar al día siguiente ante el escándalo que se desató... ¿Es mucho, pedirles coherencia?

Pérdida irreparable: murió Don Francisco José Pérez y Fernández Golfín

Acaba de morir un excelente obispo. De forma inesperada, cuando aun le faltaban un par de años para presentar la renuncia de su amada diócesis de Getafe, Dios se quiso llevar con El a Don Francisco José Pérez y Fernández Golfín. Obispo, sí, pero sobre todo sacerdote, lleno de solicitud parernal por los sacerdotes. Ese amor al sacerdocio, a su propio sacerdocio y al de todos los demás ordenados, fue la característica de su vida. Y bien podemos decir que fue el continuador de aquel otro obispo, santo obispo también, enamorado del sacerdocio, que fue José María García Lahiguera, esperemos que en breve el beato José María García Lahiguera. Cuando en los días taranconianos todo se hundía eclesialmente, Don Francisco José intentó salvar lo que parecía de imposible salvación: las vocaciones sacerdotales que se asesinaban en el Seminario de Madrid. Y Dios recompensó tanto desvelo, tanto dolor, tanta oposición, con una cosecha espléndida. En los hermosos funerales celebrados en el Cerro de los Angeles estaban sus sacerdotes, todos sus sacerdotes, varios de ellos con los ojos anegados de lágrimas. Que yo los vi. Y varios de ellos, también, ya con el supremo orden sacerdotal. Ya sucesores de los Apóstoles. Estoy seguro de su inmenso orgullo al ver a algunos de sus queridísimos hijos precediéndole ya en la jerarquía eclesiástica. Las preminencias en la Iglesia van de menos a más. En una procesión de obispos, primero van los obispos, comenzando por los más recientes, después los arzobispos, por igual orden, y luego los cardenales. Pues Don Francisco José ya se vio rebasado por Don Braulio, arzobispo de Valladolid, por Don Javier, arzobispo de Granada, por Don Francisco, arzobispo castrense... Todos estaban, en aquel día triste y frío en el Cerro. Y aquel día, todos, hasta el cardenal de Madrid, precedían al ataud que encerraba los restos mortales del primer obispo de Getafe. La parte principal había volado al cielo.

La resurrección de Madrid

Si Don Francisco José había conseguido mantener, con amor de padre, la llama de la vocación en unos jóvenes azotados por mil vientos contrarios, fue después el colaborador fiel del cardenal Suquía en aquella tarea que parecía imposible de resucitar a la archidiócesis madrileña. A la asesinada archidiócesis de Madrid del gran arzobispo Morcillo. Y lo imposible fue realidad. Y lo que parecía muerto, revivió. No voy a restar méritos a Don Angel Suquía. Que los tuvo extraordinarios. Pero a su lado, como su mano derecha, ya de obispo auxiliar, Don Francisco José. Después, un premio dudoso. Una diócesis suburbial, de nueva creación, que votaba a la izquierda... Yo, que tantas veces he criticado decisiones de la jerarquía, mucho más por estúpidas que por malvadas, he de reconocer el inmenso acierto de los nombramientos para los nuevos obispados que nacían de Madrid. Monseñor Ureña para Alcalá de Henares, Monseñor Golfín para Getafe. No se podía acertar mejor.

Atrajo a los ateos hacia Dios

De los días getafeños poco voy a decir. Ha hablado con creces su alcalde socialista. Pedro Castro debe ser ateo. Pero se sintió tocado por su obispo. Sus declaraciones, con motivo de la muerte de Don Francisco José traspasaban el respeto y llegaban al afecto. Tal vez no fuera consciente de ello pero inconscientemente, y se le notaba, veía en su obispo la sombra de Dios. Dichosas las diócesis que tienen obispos que se ganan hasta a los ateos. Y sin claudicar para nada de su sagrado carácter apostólico. Mi queridísimo Don Marcelo, cardenal emérito de Toledo, piedra angular de la Iglesia hispana en los día eclesialmente trágicos del final del siglo XX. Mil obras y, sobre todo, tu seminario son tu corona de gloria. Pero también el acercamiento eclesial de José Bono, el presidente de la Comunidad autonómica de Castilla-La Mancha de la que Toledo es la capital. Mi admirado Don Francisco José, mil obras y, sobre todo tu seminario, son también tu corona. Creo a Pedro Castro mucho más distante que Bono. Pero dejó constancia, más allá de sectarismos, de que te respetaba y hasta de que te quería. Los caminos de Dios son insondables pero ojalá la semilla que has lanzado, y las seguras oraciones que hiciste ante el sagrario, el Señor las acoja atrayendo a su Iglesia al alcalde de Getafe. Yo le vi en tu entierro muy próximo a ti. Y es imposible estar cerca de ti sin estar cerca de Dios. Desde el cielo vas a seguir rezando por él. Qué Dios te oiga.

Su obra mayor

Se dice que te ofrecieron honores eclesiásticos, incluso Toledo, y que los rechazaste. Que tu esposa era la diócesis de Getafe y le quisiste ser fiel hasta la muerte. Esa diócesis en la que has hecho el milagro de crear el tercer seminario de España por el número de seminaristas. Sólo te superan Madrid y Toledo. La sombra de Don Marcelo sigue siendo alargada. Todos sabemos de tu amor por el sacerdocio pero casi cien seminaristas en Getafe no es normal. Si no fuera tan evidente el hecho nadie se lo creería. Comprendo que seas molesto para tus hermanos en el episcopado. Casi todos cerrados y el tuyo rebosante. Casi todos modernos y el tuyo tradicional. Como el de Madrid, como el de Toledo. Creo que no necesito decir más. Tu amor de padre quiso que quedaras al lado de ellos. No en tu catedral, en la ermita del Cerro, a cien metros de tus seminaristas, con quienes quisiste vivir, con quienes quieres estar después de muerto.

Ahora tenéis un padre en el cielo

¡Qué hermoso funeral! Cientos y cientos de sacerdotes. Muchos, tus hijos espirituales. Y muchísimos más, hijos adoptivos que necesitan un padre espiritual. Hermoso el sermón fúnebre del cardenal de Madrid. Me hizo recordar el memorable de Don Marcelo en la catedral de Cuenca cuando depositamos en la tierra los despojos de monseñor Guerra Campos. El cardenal emérito de Toledo, sin duda nuestro Bossuet de los tiempos modernos, tuvo más empaque, más voz y más emoción. Pero el del cardenal Rouco fue magnífico. Después, las letanías de los santos resonaban en el aire frío que hacía volar mitras. La procesión de los presbíteros, en dos filas, interminable, los diáconos de la diócesis disputándose llevar sobre sus hombros el féretro. Y los seminaristas. Me parecieron los más desvalidos. Se había muerto el padre de todos pero, sobre todo, su padre. Confiad en Dios. No temáis. Ahora tenéis un padre en el cielo.

Cuando era niño alguna vez le pregunté a mi madre quien era el santo de mi nombre, San Francisco José. Y ella me decía que aun no existía, que debía serlo yo. Próximo ya a la tercera edad, si no es que ya entré en ella pues nunca sé cual es la línea divisoria, bien conozco que por mis escasísimos méritos y por mis muchos deméritos no voy a llenar ese hueco en el santoral. Pero bien sé, también, que ya tengo santo. No condiciono, por supuesto, el último juicio de la Iglesia, que respeto y acato. Pero, desde lo que es posible juzgar a los simples fieles, San Francisco José Pérez y Fernández Golfín, ruega por tus queridísimos sacerdotes, ruega por tu queridísima diócesis de Getafe y por los getafenses, ruega por tu obispo auxiliar, a quien querría ver de obispo de tu diócesis, ruega por la Iglesia de España y por España, ruega por nosotros, ruega por mí. Amén.

Sangre en Madrid, mezquitas en España...

La noticia, nacional y eclesial, ha sido sin duda el brutal atentado de Madrid. Responsabilidad de los fundamentalistas islámicos. ¿Y a mí que me parece que, aunque no lo confiesen, la inmensa mayoría de los musulmanes se ha alegrado de la muerte de doscientos gentiles? No quiero decir que todos los musulmanes sean responsables de tan atroz hecho. Pero, en el fondo, alegrarse se han alegrado. Aunque muchos digan que no. Pero suelen mentir mucho.

Yo, que tengo por patrón a Santiago Matamoros, que así se le venera en infinitas iglesias de mi patria, y soy hijo de Covadonga y de Las Navas, de Lepanto y de Alhucemas, tengo bastante clara la cuestión. Y me repatea que haya mezquitas en Madrid y en mil lugares de la Europa postcristiana y que no haya iglesias en Arabia Saudí o en Afganistán. Y que se mate a mis hermanos católicos en Sudán. Y que la conversión al catolicismo suponga la pena de muerte en los estados de la sharia. Y, sin defender el adulterio, que se lapide a una pobre mujer que lo haya cometido. Y que se ablacione el clítoris a las niñas. Y...

Eso no es poner la otra mejilla

Nuestros obispos, ante tan tremendo atentado, se han mostrado consternados. Normal. Y el Santo Padre. Pero creo que hace falta algo más. Si hay que cambiar cromos, los cambiamos. Pero todos. Uno por uno. Y si alguno es muy escaso, uno por dos, o por tres. Pero ya está bien de regalarlos. Eso no es poner la otra mejilla. Eso es poner... No digo qué, pero seguro que mis lectores me entienden.

Socialismo, aborto y... submarinos

Consecuencia de la barbarie islámica fueron casi doscientos muertos. En España. Y algunos miles en los Estados Unidos. Y en nuestra patria, además, el regreso del socialismo. Que va a traer notables preocupaciones a la Iglesia. Clases de religión, más aborto, problemática supervivencia de los colegios concertados, problemas con la asignación religiosa, malas relaciones del Gobierno con la Conferencia Episcopal... Y una grave cuestión que sería bueno los obispos resolvieran de una vez. Los submarinos que tienen entre su clero, secular y regular, y con no pocas monjas, que están felices con todo lo que sean complicaciones para la Iglesia. Porque es muy complicado pedirnos a los fieles más contribución económica cuando parte de sus curas y sus monjas protestan de la asignación del Estado y quieren no ya una Iglesia pobre sino miserable. Y lo mismo cabe decir del aborto, que algunos curas y monjas reclaman como un derecho de la mujer. Con las clases de religión, que algunos curas y monjas creen no debieran existir. Con los feos que va a recibir el cardenal Rouco y que harán la felicidad de algunos curas y monjas... Si esta llegada del socialismo sirviera para que los obispos arreglaran su casa pues bendito triunfo. Pero mucho me temo que vamos a seguir en plena incoherencia, predicando una cosa y consintiendo la contraria.

Un nuncio vago

La parsimonia del nuncio en el nombramiento de obispos empieza a ser preocupante. La sucesión de Carles cada vez se le pone peor. Y peor se le pondrá si no se decide de una vez. Y como siga en esa línea se le terminará envenenando hasta Osma y Mondoñedo.

Estamos a un año de las elecciones episcopales y, por mucho que tarde el nuncio en hacer nombramientos, ya no votarán Yanes, arzobispo de Zaragoza, Montero, arzobispo de Mérida-Badajoz, Tena, auxiliar de Barcelona y Echaren, obispo de Canarias. Cuatro votos contrarios al cardenal Rouco. Cuatro obispos que estarán mucho mejor de eméritos. Si no hay un cataclismo como el 11 de marzo o si no se llevan a Rouco a Roma tiene segura la reelección para un tercer mandato. Los votos contrarios no llegan a quince.

Por último, dar cuenta del fallecimiento del primer obispo de Jerez, emérito desde hacía algunos años, Bellido. Fue un obispo taranconiano y buenomonrealiano.

Hoy me limitaré a pedirle a Dios que sea misericordioso con su alma.

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