El Código da Vinci

Podríamos detallar algunas de “las burradas” que Dan Brown imaginó y que el guionista Akiva Goldsman (un habitual colaborador del director Ron Howard) ha trasladado sin rubor a la pantalla, pero para una pormenorizada relación tienen libros tan brillantes como “La verdad del Codigo Da Vinci”, de José Antonio Ullate, publicado por la editorial Libros Libres.

Una adaptación fiel de la novela de Dan Brown

Director:  Ron Howard
Intérpretes:  Tom Hanks, Autrey Tautou, Ian Mckellen, Jean Reno, Paul Bettany y Alfred Molina
Nacionalidad:  EEUU, 2006
Fecha estreno:  19/05/2006
Duración: 149 min.

Tras haber contemplado la película (una adaptación muy fiel de la novela de Dan Brown) vuelvo de nuevo a asombrarme de que El Codigo da Vinci, una obra de bajísima calidad literaria, haya logrado tal polémica. Y es que los despropósitos históricos, religiosos y artísticos, que aparecen en la obra de Brown, se repiten en la película. Si una novela de estas características se hubiera publicado en los años 70 (donde los autores de best seller se documentaban y no eran unos ignorantes funcionales como Brown) ningún cineasta de renombre se hubiese molestado en trasladar la historia a la pantalla. Por el contrario, en la España del 2006, la película de El Código da Vinci se estrenará en 750 salas de cine. Es decir, todo un récord&hellip…

El increíble relato de ficción que Dan Brown vende como una obra bien documentada histórica y artísticamente (según declaraciones realizadas a diversas televisiones norteamericanas) es el siguiente: Tom Hanks encarna a un profesor, un simbologista llamado Robert Langdon, quien es reclamado por la policía francesa para acudir una noche al Museo del Louvre cuando es asesinado un conservador. Este ha dejado tras de sí un misterioso rastro de símbolos y pistas. Langdon, ayudado por la criptógrafa de la policía Sophie Neveu (Audrey Tautou), descubre una serie de asombrosos secretos ocultos en las pinturas de Leonardo Da Vinci, pistas que apuntan a la existencia de una sociedad (El Priorato de Sión) encargada de custodiar un antiguo secreto que ha permanecido oculto durante dos mil años.

Podríamos detallar algunas de “las burradas” que Dan Brown imaginó y que el guionista Akiva Goldsman (un habitual colaborador del director Ron Howard) ha trasladado sin rubor a la pantalla, pero para una pormenorizada relación tienen libros tan brillantes como “La verdad del Codigo Da Vinci”, de José Antonio Ullate, publicado por la editorial Libros Libres.

Por ello, y ciñéndome a aspectos puramente cinematográficos, la película resulta lenta, aburrida y plana: un “peñazo” de 150 minutos de metraje. El director Ron Howard no ha sabido imprimir ritmo ni emoción a un relato que mezcla esoterismo y misterio, al mismo tiempo que repite el discurso dogmático, y sin ningún tipo de pruebas, que aparecía en la novela y que cuestiona asuntos tan serios como la divinidad de Cristo. Tampoco ha estado afortunado el cineasta en la dirección de actores. En el caso de Paul Bettany el resultado es patético. El famoso monje Silas encarnado por este actor (por cierto, esa es una de las muchas inexactitudes del libro de Brown, no existen monjes en el Opus Dei) parece una nueva versión del siniestro Emperador de La Guerra de las galaxias&hellip…

Para concluir, y no extendernos en una película que no lo merece, El Código da Vinci carece de suspense. Desde las primeras secuencias se vislumbra quién es realmente el personaje de Sophie Neveau, y les puedo asegurar que eso no se debe a que yo vea mucho cine.

Para: Para aquellos que sepan tragarse todo tipo de sapos históricos, culturales, religiosos etc&hellip… y no les importe, además, aburrirse un poco.

Juana Samanes
]]>www.hispanidad.com]]>

Twittet

Marcelo González

Don Davide (con acento en la a), o sea el P. Pagliarani, es el nuevo Superior General de la FSSPX. Mucha gente se pregunta de dónde salió. ¿Qué significa esta promoción inesperada de un cura raso a la máxima jerarquía? Otros, menos informados todavía, señalan un desorden inaceptable: ¿desde cuándo un simple presbítero va a ser superior de obispos? Estos lefebristas están todos locos.

Marcelo González

Se percibe un cierto temblor de mitras. El optimismo y la componenda comienzan a desdibujarse. Parece que no alcanza con dejarles el campo libre y ponerse a un costado. Cuando ocupen el campo vendrán a degollar a los que estén mirando resignados al discurrir inevitable de los tiempos. Es de manual: los tibios le venden la soga a los revolucionarios, que los van a linchar con esa misma soga (Lenin dixit).

Editor y Responsable

En pocas palabras: Pilatos era un pagano, o sea que había en él semillas de verdad, y de hecho se interesó en el tema, porque le preguntó a Jesús “¿qué es la verdad?” Y Jesús no le contestó. No le contestó… no quiero criticar, pero… Encima después lo amenazó con mandarle no se cuántas legiones de ángeles. Tampoco Pilatos podía dejar que atropellen así como así su autoridad. El tema es complejo. Jesús no se dejó ayudar, puso peros todo el tiempo.

Editor y Responsable

Pagaba poco porque era una fija. El caballo del comisario. Sorprende por sabido. Muchos no terminaban de creer que este personaje, abismalmente por debajo de los requisitos básicos para ocupar el cargo, podría finalmente ser elevado a esta dignidad. Una verdadera indignidad. Aguer, a su lado, es San Pío X. No es una comparación exagerada. Lo sería si le quitáramos “a su lado”.

El líder cocalero Evo Morales, presidente -con aspiraciones a la eternidad- de la República de Bolivia acaba de felicitar el neocardenal designado por Francisco, nacido, criado y ejercido en esa tierra altiplana. Se trata de Mons. Toribo Ticona, retirado ya y gozando de la paz familiar con su esposa, hijos y nietos.

Prof. Roberto de Mattei

Querer convertir a aquella Iglesia valerosa, dispuesta siempre a vivir al pie del cañón, en una sociedad de cobardes que viven escondidos por vergüenza o por pusilanimidad, sería un ultraje a su virtud. Eran plenamente conscientes de su deber de conquistar el mundo para Cristo, de transformar según la doctrina y la ley del Divino Salvador la vida privada y la pública, donde debía nacer una nueva civilización, surgir otra Roma sobre los sepulcros de los dos Príncipes de los Apóstoles. Y lograron su objetivo.

Juan Lagalaye
Hace dos meses, en esta misma página, aludí a la fundación de la Argentina, señalándola en la primera misa celebrada en su actual territorio -Bahía San Julián- el Domingo de Ramos del 1520. Hoy, en la fiesta de la Santísima Trinidad, entiendo que es necesario evocar la fundación de nuestra ciudad ubicándola en la circunstancia litúrgica en que lo fue en el 1580 y que de de ella recibió el nombre, auspicio que a pesar de todas sus miserias mantiene vigencia.