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¡El Horror!

De todos los candidatos impensables, Jorge Mario Bergoglio es quizás el peor. No porque profese abiertamente doctrinas contra la fe y la moral, sino porque, a juzgar por su actuación como arzobispo de Buenos Aires, la fe y la moral parecen haberle sido indiferentes.

Enemigo jurado de la misa tradicional, no ha permitido sino parodias en manos de enemigos declarados de la liturgia antigua.  Ha perseguido a todo sacerdote que se empeñó en usar sotana, predicar con solidez o que se haya interesado en la Summorum Pontificum.

Famoso por la inconsistencia (a veces ininteligibilidad de sus alocuciones y homilías), dado al uso de expresiones vulgares, demagógicas y ambiguas, su magisterio no puede decirse que sea heterodoxo sino inexistente por lo confuso.

Su entorno en la Curia de Buenos Aires, salvo algunos clérigos, no se ha caracterizado por la virtud de sus acciones. Muchos están gravemente sospechados de inconducta moral.

No ha perdido ocasión de realizar actos en los que cedió la catedral a judíos, protestantes, islámicos, e incluso a elementos sectarios en nombre de un diálogo interreligioso imposible e innecesario. Son famosas sus reuniones con los protestantes en el estado de espectáculos Luna Park, donde reiteradamente, junto con el predicador de la Casa Pontificia Cantalamessa, ha sido “bendecido” por pastores protestantes, en un acto de culto común donde en la práctica dio por válidos ciertos poderes sacramentales de los telepastores.

Esta elección es incomprensible: no es políglota, no tiene experiencia curial, no brilla por su santidad, es flojo en doctrina y liturgia, no ha combatido ni el aborto ni el matrimonio homosexual, no tiene modales para honrar el Solio Pontificio. Nunca se ha jugado por nada más allá de permanecer en posiciones de poder.

Realmente, no puede ser lo que Benedicto haya querido para la Iglesia. Y no parece tener ninguna de las condiciones para continuar su obra.

Dios ampare a la Iglesia. Nunca se puede descartar, por humanamente difícil que parezca, la posibilidad de una conversión... y sin embargo, el futuro nos causa terror.

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Editor y Responsable

La reciente canonización de Mons. Manuel González García, apóstol de la adoración eucarística se asocia con un presedente regio: la Reina Isabel, la Católica, devotísima del Santísimo Sacramento. Aquí un paralelismo publicado por el boletín de la Asociación Reina Católica, que promueve su beatificación.

Editor y Responsable

Se llamaba Eugenio Pacelli y había nacido en Roma el 2 de marzo de 1876, reinando el Beato Pío IX, de noble y catolicísima familia, devotísima a la Santa Sede. Siendo un niño de pocos años los Padres Filipinos de la iglesia que frecuentaba solían verlo todas las tardes arrodillado ante el Sagrario, mirando como un pequeño ángel hacia su Señor y mayor amigo. Por la mañana, antes de ir a la escuela, había servido ya en la S. Misa recibiendo la comunión.

Antonio Caponnetto

Desnaturalizadas y traicionadas tan importantes categorías de la vida espiritual y moral,como la misericordia y el perdón, en aras de la dignidad humana que es uno de los grandes neodogmas conciliares, lo que resulta, tras visitar este outlet eclesial de Francisco, es un revoltijo de homúnculos abajados por una fe sociomórfica.

P. José María Mestre Roc FSSPX

En la espiritualidad de Fátima encontramos unos caracteres que son propios y esenciales de toda espiritualidad cordimariana y aparecen siempre en ella, mientras que otros son puramente circunstanciales a la coyuntura y finalidad de las apariciones de Fátima.

Roberto de Mattei

A estas alturas no se entiende qué necesidad pueda haber de un acuerdo entre Roma y la Fraternidad fundada por monseñor Lefebvre, dado que la postura de los mencionados sacerdotes está de hecho regularizada, y que los problemas que aún están sobre el tapete, como salta a la vista, son de escaso interés para el Sumo Pontífice.

Marcelo González

Tiempo raro el que vivimos. Mientras temblaban la placas tectónicas en el Cono Sur y en el Japón, Francisco daba a luz otro documento. Como en la fábula clásica, tantas veces recordada, fue otro parto de los montes. Tembló la tierra y dio a luz… un ratoncito.

Editor y Responsable

Los cardenales solicitaron al papa Francisco que aclare la “grave desorientación y gran confusión” respecto a la interpretación y aplicación práctica de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, particularmente el capítulo VIII y los fragmentos relacionados a la admisión a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar, así como la enseñanza moral de la Iglesia.