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El "por muchos" todavía sujeto a deliberación

Benedicto: el papa que insiste en gobernar por consenso

Nuevamente nos sorprende Sandro Magister con  sus noticias. En una nota que no vale la pena reproducir, ]]>aunque puede  ser consultada aquí]]>, se da cuenta de cómo los distintos episcopados,  excediendo en la mayoría de los casos el plazo establecido –más que generoso  por cierto- para explicar a los fieles porqué “por muchos” es la traducción  correcta para la fórmula de la consagración de la sangre, siguen sin poner en  vigencia la orden pontificia, en “muchos” casos.

Parece que los obispos temen que los fieles “se  confundan”.  Notable preocupación que  debería hacerse extensiva a otros puntos de doctrina, por no decir a todos. La  confusión consistiría en creer que el sacrificio de Nuestro Señor no fue por  todos, sino solo por algunos, maguer muchos.

Qui pro vobis et pro multis effundetur: que será derramada por vosotros y por muchos  para la remisión de los pecados…

Desde el campo tradicionalista hemos bregado  durante tantos años como tiene la reforma litúrgica por la restitución del  sentido original de la expresión, que no es otro que: la sangre será derramada por todos, pero sus efectos serán  aprovechados, no por todos, sino por muchos, sentido en que la tradición  litúrgica y las escrituras son indubitables.

Por todos = infierno cero

Deriva natural de esta cuestión, la consecuencia  más directa: no todos los hombres se  salvarán. Muchos sí, todos no. Pero no por voluntad de Dios, ni por  restricción de Dios, sino por la propia voluntad de cada ser humano. Es decir, los  que no quieran efectivamente salvarse  se irán al infierno.

¡Ahhhhh! Vade retro!  ¿Cómo que la gente puede irse al infierno? ¿Acaso  el infierno existe?  No, dice la mayoría del clero, negando nada menos que un dogma de  Fe, redondamente.

Sí, responden algunos progres más  moderados (al menos en sus formas). El infierno existe, pero está vacío. ¡Vaya con la creación de este lugar de castigo  destinado a … nadie! Se ve que Dios no tiene mucho que hacer.  

Mencionado reiteradamente en las SS.EE., sería  un departamento inútil de la burocracia celestial. Se lo mantiene solamente  para no dejar desocupados a los demonios a cargo de la maestranza.

Ecumenismo, nueva misa y traducciones

Bueno, sabemos que la nueva misa fue creada  para servir a los intereses ecuménicos promovidos por el CVII.. Y que entre  ellos, los hermanos ecuménicos, la idea del infierno no es muy popular, porque Dios perdona todo… nadie se condena,  nada está mal, en definitiva, ya que nadie será castigado.

Por eso, la transparente expresión “pro multis” fue rastreada a hasta en  los más profundos  subsuelos de la  mentalidad semítica a fin de determinar que cuando los contemporáneos de Jesús  decían “mucho” en realidad querían  decir “todo”.  Y el criterio de un par de biblistas de nota  fue suficiente para que, no en versión oficial de Novus Ordo (en latín) pero sí misteriosamente unánime en las  traducciones (no solo en esta sino en muchas otras expresiones) se volcara  la fórmula “por todos”.

Pero después de tanta pelea, volvimos a tener  –los que bregamos por al menos una traducción decente de los textos litúrgicos-  la decisión pontificia a favor del por  muchos, en coherente continuidad con la tradición litúrgica y  escriturística, con la doctrina y el dogma. La medida fue tomada bajo el Card.  Arinze en Culto Divino, en 2006, y se dio un plazo de uno o dos años para  cambiar los textos.

Bien, todavía estamos en veremos. En EE.UU. ya  se ha hecho oficial, en Francia pasó a ser “por una multitud”. En Alemania,  bien, gracias. En Italia se niegan a aceptarla bajo distintos argumentos.  Diversos estudiosos discuten y critican la decisión del Santo Padre. (Estos no  son desobedientes, sino que usan de la libertad de los hijos de Dios).  El Papa, en tanto, espera con paciencia.

Gobernar por consenso

Sin duda, Benedicto gobierna o aspira a  gobernar por consenso. Quiere que sus directivas sean debatidas y aceptadas. O,  al menos, no parece estar dispuesto a imponerse sobre las conferencias  episcopales, que en definitiva no tienen potestad para discutir lo que el Papa  ordena en materia litúrgica.

Pero en esta Iglesia conciliar, cuyo magisterio  pretende ser una “interpretación de las aspiraciones y de las inspiraciones del  pueblo de Dios”, tampoco están dispuestos a ser demasiado rigurosos con los que  se alzan para discutir lo que la   Iglesia ha sostenido  siempre, por todos y en todas partes, sino más bien se reservan el rigor para  los que protestan porque, precisamente, se discute, se niega o se pone en  olvido lo que la Iglesia ha sostenido siempre, por todos y en  todas partes.

El “pro  multis” = “por muchos” es un paso importante. Más importante aún lo es la Summorum Pontificum  que reivindica el derecho de rezar la misa tradicional,  pero son disposiciones sujetas, en la  práctica,  a la buena voluntad de los episcopados o de alguno que otro obispo  en particular, ya por el deseo de obediencia (pocos) ya por el de ganarse la  buena voluntad pontificia (alguno que otro).

A seis años de la orden pontificia, todo se  discute, y no sería raro que muchos obispos esperen la llegada de un nuevo  pontificado que ponga en olvido esta decisión.

Comentarios

el fiel de a pié, ni se da

el fiel de a pié, ni se da cuenta de estas sutilidades litúrgicas, "por muchos" "por todos", da igual. Al fin y acabo "lo dice el padre y está bien".(esta reflexión en el mejor de los casos) en otros, vuelvo a repetir, ni nos damos cuenta.

no tenga dudas

, "no sería raro que muchos obispos esperen la llegada de un nuevo  pontificado que ponga en olvido esta decisión. No tenga dudas es así. He escuchado que hay quien espera que ya no este Ratzinger al frente para seguir con lo que venía pensando -y haciendo- antes de su pontificado. Respecto a lo de Müller quedará esperar que reitere algunos de sus conceptos heterodoxos para alinearse -los fieles a la verdad- claramente en contra y obviamente argumentar que no puede secundarse la herejía ni dialogarse con quien tal sostenga. Hay que seguir pniendo en practica la Summorum Pontificum mientras viva Benedicto pues la cosa se pude poner peor después y por lo menos hay que seguir sembrando camino de santidad desde la liturgia de siempre, en su momento se verán los frutos. Posiblemente después de Benedicto los "heterodoxos" avanzarán con el sacerdocio de mujeres y la ordenacion de homosexuales y los hombres de buena voluntad dentro de los que aun no se definen o aun vacilan, tomen la decision de apartarse de tal situación. Hay que mantener la obediencia a la sana doctrina, pues es posible que sea la hora del cumplimientos de mucho de lo profetizado por el Señor (pues claramente hoy día "se casan ellos y ellas") sobre cuando se acerque "el tiempo de los tiempos"