Familia y educación: propuestas para tiempos difíciles

Familia y Educación: Propuestas para Tiempos Difíciles

En los tiempos que corren, el desafío de formar una familia católica que cumpla con su finalidad principal -la educación de los hijos- se ha transformado en una tarea difícil.

Aún cuando ambos cónyuges compartan la misma fe y estén dispuestos a hacerlo, el medio ambiente en el cual la familia vive y se desarrolla se ha vuelto cada vez más enrarecido y hostil.

El padre normalmente se ve obligado a permanecer casi todo el día fuera de la casa para poder alimentar a su familia. No es raro encontrar a padres con dos o hasta tres empleos. En las grandes ciudades eso se agrava dada la necesidad de viajar buena parte del día desde la casa al trabajo y viceversa, con lo cual el tiempo para dedicarse a la educación de los hijos, no sólo es escaso, sino aquel que "sobra" cuando se acabaron las actividades de subsistencia.

En muchos casos la necesidad obliga también a la madre a similares ausencias, agravando por partida doble la situación.

Consecuencia: los niños permanecen la mayor parte del tiempo como huérfanos de hecho. Sólo pueden reclamar de sus padres un pequeño espacio de tiempo, que generalmente coincide con aquel en que ellos están más cansados y en peor situación para educar.

Las alternativas a esas "ausencias" tampoco son satisfactorias. La primera es contar con personal, que además de las tareas hogareñas, también se encargue de la educación de los pequeños. Pero ello es difícil, tanto por la dificultad de encontrar gente idónea, como por los costos que implica, de hecho inaccesibles a la mayoría. Otra alternativa es el recurso a los abuelos o tíos solteros o hermanos mayores, que también tiene sus obvios inconvenientes.

La peor alternativa es confiar en las "niñeras electrónicas" hasta ayer la televisión y hoy la computadora e internet, con lo cual a los problemas ya señalados, se le agregan otros nuevos. Así la presión de los medios de comunicación de masas, logran de estos sucedáneos electrónicos de las viejas niñeras tengan muchas veces más influencias sobre los hijos que sus propios padres.

La mayoría de los padres agobiados por la necesidad de que ambos dediquen la mayor parte del tiempo a obtener el sustento, opta por los llamados sistemas de "doble escolaridad".

En definitiva, sea cual sea la solución elegida, siempre tiene como consecuencia inexorable, el apartamiento práctico del niño respecto de sus progenitores durante gran parte del día.

El ambiente social que rodea a la familia católica también está también en crisis. Hasta no hace mucho, el modelo de familia tradicional -pese a todo- se mantenía. Los hermanos, primos, vecinos, etc, podían discutir de política y hasta de religión o filosofía, pero existía un consenso bastante amplio respecto de cuales eran las normas practicas que se debían respetar, sobre que es lo bueno y lo malo, lo que los niños pueden o no hacer. La desaparición legal del matrimonio monogámico indisoluble, la proliferación de toda suerte de "uniones de hecho" y sobre todo la difusión de la mentalidad libertaria que coloca a los sufridos defensores de la familia tradicional, en una suerte de posición de inferioridad ideológica frente a los trangresores posmodernos del orden natural y cristiano.

El ámbito de la familia grande (primos, etc) el barrio, o el club, que hasta no hace mucho colaboraban con la tarea educadora de la familia, hoy en día por el contrario, se transforman en ámbitos transmisores de antivalores y en gran medida deseducativos.

Desde hace tiempo se realizan investigaciones, simposios, congresos, etc para analizar la crisis del sistema educativo. Problemas de aprendizaje, de disciplina, etc. Pero en muy pocos de esos eventos se reflexiona sobre el impacto que la crisis familiar contemporánea tiene sobre la escuela y todo el sistema educativo. Se parte de la idea -más o menos implícita en las teorías pedagógicas- de que la familia no cuenta a la hora de enumerar a los agentes educativos. O de que el sistema es autosuficiente para superar cualquier carencia en la educación familiar.

Esta subversión profunda de los criterios naturales y cristianos de la educación, siempre o casi siempre, de una u otra forma, olvidan que la familia es la primera educadora. Que donde la educación familiar no existe o fracasa, es casi imposible que los sistemas educativos formales fracasen, no importa cual sea la calidad de los docentes, los planes y los métodos pedagógicos. Si la familia fuera fácilmente sustituible, o no sería una institución natural o la educación de la prole no sería su fin primario.

Tal vez una de las claves para entender el fracaso del sistema educativo, esté en el desprecio o menosprecio por la educación familiar.

Frente a esto urge a los padres concientes de sus responsabilidades dejar de lamentar la situación y tratar de pensar soluciones prácticas a terrible e insoslayable reto que el mundo moderno les lanza.

Sin pretender dar recetas universales, pensamos que hay cosas que se pueden hacer.

Recuperar el tiempo con los hijos

Pese a la situación, si bien no todos pueden prescindir del doble o triple empleo, un serio y riguroso exámen de conciencia se impone sobre los padres católicos. ¿Es realmente necesario ese nivel de ingresos para una vida familiar digna? ¿no sería preferible aceptar una disminución de "status", no cambiar el coche, consumir menos ropa, o sacrificar las vacaciones? Pensemos que Dios Nuestro Señor nos pedirá cuenta del destino eterno de nuestros hijos y no le podremos contestar con una cuenta bancaria, un último modelo o la excusa que pagamos por un colegio de fama. ¡Cuánto mundanismo entre las familias católicas! Dios Nuestro Señor ama la humildad y la pobreza! ¡Es posible educar mejor a nuestros hijos si sabemos renunciar a lo superfluo y al mundo!

Fundar escuelas y colegios en conformidad con el ideal familiar

¡Cuántos se quejan del efecto nocivo de la escuela a la que concurren sus hijos! ¡Qué el catequista enseñan herejías, que el profesor de historia repite mentiras,..! ¡Pero no hacen nada más que quejarse! En cualquier familia numerosa el gasto en educación es importante. Los salarios docentes, por otra parte, son bajos en general. Si las familias católicas se unen, sin aumentar sus gastos en educación pueden crear nuevas escuelas que sean verdaderamente una continuación del hogar. Donde los niños no reciban un doble mensaje. Es verdad que sobre todo al comienzo, las mismas no tendrán el brillo de otras, ni el edificio, ni los laboratorios ni los campos deportivos. Pero tendrán lo fundamental: el espíritu católico.

Allí donde existan, es nuestro debe apoyar las buenas escuelas, y donde no las hay...unirse para fundarlas.

La buena escuela pone además a los niños en relación con los hijos de otras familias que también desean educarlos cristianamente. Eso es un gran incentivo. Los niños no se sienten extraterrestres, ven que otros padres piensan igual que los suyos, que si bien hay un mundo hostil, también hay hermanos y hermanas que están dispuestos a no transar con él. Así se generan vínculos sociales de los pequeños, que luego les ayudarán también a lo largo de la vida.

Ciertamente no son pocas las dificultades que los padres debemos afrontar en estos días para cumplir con el deber que contrajimos el día de nuestro matrimonio. Todo parece estar en contra. Pero no olvidemos que Dios Nuestro Señor nos prometió las gracias de estado para cumplir con lo que exige de nosotros. A El pedírselas con insistencia que no se dejará ganar en generosidad si hacemos rectamente lo que podemos.

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Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Marcelo González

En estos meses, desde su visita a Chile, Irlanda y con la publicación de los desastres morales que afloran en todas partes, curiosamente siempre relacionados con conocidos, protegidos o favorecedores de Francisco, su posición se ha vuelto sumamente delicada. Tal el caso de la impresionante protección que brindó a Mons. Zanchetta, ex obispo de Orán, Salta,cuyos detalles se pueden conocer en este artículo

Marcelo González

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Marcelo González

"Hoy, 25 de Noviembre, queremos salir a proclamar a Cristo como Rey de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Frente a las numerosas negaciones e intentos de hacer desaparecer la Fe en Jesucristo, salimos hoy a las calles para cantar la Gloria de Nuestro Señor, para reconocerlo frente al mundo: Él es nuestro Salvador, Él es nuestro Señor, Él es nuestro Rey."

Marcelo González

La restauración católica será por la vía del culto y del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Dios ha resguardado el sacerdocio y el culto por medio de una obra minúscula en sus orígenes que hoy es de importancia crucial para el destino del catolicismo. La restauración que debemos realizar día a día se nutre del fruto de ese resguardo.

Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.