Francisco, el Super Bowl, Lady Gaga, Pasquino

Tiempos de confusión demoníaca...

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,

ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador...
¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón, los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón.

 

Como se ve, no solo la mirada previsora del Magisterio de San Pío X o de Pío XII anticiparon los males de la Iglesia y del mundo si no se restauraban ciertos principios jerárquicos y distinciones necesarias. El empuje de la tendencia “igualadora” nos ha traído a que hoy se pueda comentar, no a modo de hipótesis sesuda, sino como simple cronista espectador de los hechos, la concurrencia antinatural de nombres como los que forman el título:

- El Super Bowl, ese gran show que produce miles de millones a un grupo de megamillonarios, nada más alejado del deporte,

- la megacorruptora Lady Gaga exhibiendo sus partes pudendas, y predicando sus doctrinas depravadas.

- el resurgimiento del pasquinato contra el papa reinante.

- Francisco (hablamos del Soberano Pontífice Romano, mientras no se demuestre lo contrario) en el centro de este cambalache por propia voluntad, enviando un vídeo para la ocasión.

El mensaje de Francisco

El “cambalache”, porteñismo por “tienda de compra y venta de artículos usados”, inspiró al autor del tango homónimo la comparación con el estado moral, social y político del siglo XX. Todo mezclado, todo igual, nada mejor. El ya entonces viejo “igualitarismo” o “democratismo”, que se imponía en el mundo y trabajaba activamente entre muchos miembros de la jerarquía católica. La nota curiosa, y a la vez paradójica, es que el estreno de este tango, en 1935, se produjo en un espectáculo “de revistas”, la forma más libertina del teatro, el vodevil. Con sus monólogos humorísticos plagados de alusiones inmorales y el sus coreografías de bailarinas muy ligeras de ropas. Una prueba más del acierto de la tesis de Discépolo, su autor, también él inmerso en la confusión.

Claro que ningún cura ni obispo entonces enviaría un mensaje al lugar del estreno alabando las virtudes de la danza…

Francisco, estrella del globalismo

Francisco envía un vídeo al Super Bowl. ¿Para qué? Para elogiar las virtudes naturales del deporte, precisamente allí donde, si algo está ausente, es el deporte. En el Evangelio se describe esta forma de prédica con una expresión dura: “dar perlas a los cerdos”. Perlas que, en este caso, además son falsas. El texto evangélico completo dice:

“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen” (Mt, 7-6).

Pero quien hecha estas perlas falsas delante de las patas de los animales es quien hoy gobierna la Nave de la Iglesia… ¿Es posible pensar en algo más subvertido? Falso sobre falso.

Recuerdo haber estado en un lugar público ese domingo y oír diálogos de personas que comentaban los sucesos del Super Bowl “alive”. En la Argentina, mucha gente siguió el espectáculo vía Internet, por moda, ni siquiera por un gusto natural de algo tan extraño al resto del mundo como es el football de los norteamericanos, paradójicamente, uno de los ítems de la globalización, visto por casi 120 millones de personas. ¿Qué hacía Francisco allí? ¡Y en qué compañía!

Lady Gaga, esa traviesa católica apóstata

Esta especie de “campeonato mundial” de un deporte jugado solo en un país, organiza un “show artístico” en medio de los tiempos de partido. Al fanatismo idolátrico del “deporte” le viene como de perlas que alguna figura complemente con el fanatismo idolátrico de las celebrities.

Quien alguna vez fue la pequeña Stefani Joanne Angelina Germanotta, nacida en una familia católica, alumna de la Escuela del Convento del Sagrado Corazón, Ciudad de Nueva York, se transformó en “Lady Gaga”, después de pasar por una iniciación de drogas y prostitución. Lady Gaga, la exitosísima cantante, exhibicionista, pornopromotora; activista de los derechos de la comunidad LGBT de quien es “ícono” y a quienes debe, dice ella, su triunfo en el mundo del espectáculo. (]]>Más datos sobre esta lady, aquí]]>)

¿Qué hacía Francisco allí regalando perlas de fantasía?

Todo junto, como la Biblia al lado del calefón

En tanto Pasquino regresaba a la vida pública. Roma empapelada por unos afiches anónimos que, con ingenio romanaccio, reclamaban a Francisco haber misericordiado a Franciscanos de la Inmaculada, decapitado la Orden de Malta, haber removido a sacerdotes (injustamente), ignorado a cardenales (siendo su deber responderles), yconcluían con la pregunta ¿Dónde está tu misericordia?

Primera vez en muchísimos años que se hacen pegatinas contra un Pontífice Romano en la Urbe, se dice. No desde los tiempos del Risorgimento, en el siglo XIX, cuando los críticos eran los masones. Ahora los masones aplauden.

Y aunque uno tiende a simpatizar con los autores de la pegatina, no por ello deja de ser digna de cierta sobrenatural inquietud el ver las cosas en tal estado de confusión. “Confusión diabólica”, decía la hermana Lucía de Fátima. Estamos en ese momento, según parece. En un climax de completa influencia demoníaca sobre el mundo. El demonio desatado. ¿Qué hacer para neutralizar esta influencia?

Nos viene de perlas, esta vez auténticas, el pasaje de San Mateo, que habla por sí mismo:

Cuando llegaron a la multitud, se le acercó un hombre, que arrodillándose delante de El, dijo: Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es epiléptico y sufre terriblemente, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Y lo traje a tus discípulos y ellos no pudieron curarlo.

Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo acá. Y Jesús lo reprendió y el demonio salió de él, y el muchacho quedó curado desde aquel momento.

Entonces los discípulos, llegándose a Jesús en privado, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo? Y El les dijo: Por vuestra poca fe; porque en verdad os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero esta clase (de demonios) no sale sino con oración y ayuno. (Mt. 17)

Es lo que nos pide y advierte Fátima. Y nosotros, muchas veces, ni siquiera rezamos el rosario.

“¿Hasta cuándo os tendré que soportar?”

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