Francisco Rechiflado

Tropiezos teológico-políticos del papa Bergoglio

La semana pasada va a ser memorable. En ella sucedieron varios hechos que dan indicios de un hartazgo de lo que se viene llamando “globalización”, aunque tal vez sea más propio referirse a él como el “Nuevo Orden Mundial”. Proceso que consiste en que pocos organismos supranacionales, públicos y privados, dirijan a las naciones por diversos medios de presión e influencia, contra sus intereses, tradiciones culturales, morales y religiosas. Este envoltorio cuidadosamente tejido durante décadas, impuesto a sangre y fuego o por los medios más diversos de idiotización general, da indicios de rasgarse aquí y allá.

Una Rusia oficialmente cristiana –en los hechos, en proceso de recristianización rápida- adquiere importancia central en el orden político-militar; la Europa unida bajo el tratado de Roma comienza a dar signos de desgajamiento; en los EE.UU. tiene chances de ganar la presidencia un candidato antipolítico y notoriamente repudiado por los medios y Wall Street. Diversos indicios que tener en cuenta porque podrían ser anticipos de un cambio en gestación. En medio de ello, cuando finalmente los partidarios de este sistema global parecen haber conseguido un papa totalmente “a su medida”, este papa comienza a dar tropiezos. En la situación interna de la Iglesia se viven tensiones enormes. En su hasta ahora impecable récord de “popularidad” se observa una declinación, y ahora tropieza por vez primera en un viaje internacional que resulta incomprensible.

El último viaje de Francisco a Georgia y Azerbaiján fue recibido con una rechifla. Los motivos parecen obvios. El primero de los países es mayoritariamente ortodoxo… Es decir, pertenece a uno de los patriarcados ortodoxos más reacios al ecumenismo de los tantos que conforman el conglomerado o más bien, mosaico, remanente del viejo cisma de Focio.

Como se ha dicho reiteradamente, el cisma es un pecado contra la caridad. Con frecuencia deriva en herejía. El caso de los ortodoxos, aún respondiendo a estas características, es notable porque en él conviven un profundo desprecio por la Iglesia Latina, y por su Patriarca, el Papa, que tiene jurisdicción universal no reconocida por ellos y no es solo “unus inter pares”. Pero han conservado un profundo amor por la liturgia tradicional y la doctrina… Doctrina que observan no sin novedades (como el divorcio) pero, que rueda, aunque con algunos neumáticos desinflados.

Nada nuevo. Pero en conjunto podría decirse hoy que las iglesias ortodoxas son mucho más ortodoxas (en el sentido clásico del término) que la Iglesia oficial conciliar neomodernista. Me dirán que la ortodoxia es como el embarazo: se está o no se está. Es así. Pero si vamos a tener amplitud de consideraciones con unos, y reconocer una mala herencia determinante a los latinos confundidos, hijos del Concilio, también podemos tenerla con los ortodoxos, a los fines prácticos.

Francisco rechiflado

La rechifla a Francisco fue contundente. Sin duda la diplomacia vaticana acordó con el patriarca Elías un llamado a la moderación y según los medios se hizo. No obstante lo cual aparecieron carteles con frases como “Papa archihereje, no eres bienvenido a la Georgia ortodoxa”. No es una clásica bienvenida. A Juan Pablo II, es verdad, lo recibieron en Grecia con carteles que rezaban “Papa anticristo”. Allí el rechazo fue claro al papado como institución. En este caso, en cambio, pareció molestarles más la doctrina francisquista, y así lo acusan las crónicas periodísticas, discretamente. Los medios casi pasaron el viaje por alto, mientras que otras visitas fueron cubiertas con meticulosidad. Es decir, trataron de disimular el traspié ]]>aunque no faltaran referencias]]>.

El mayor de todos fue la misa en un estadio para 27.000 personas donde Francisco dirigió la palabra a solo 3.000. El resto, la tribuna, vacía. O sea, fueron apenas un mínimo porcentaje de los católicos, que en Georgia suman más de 120.000.

Para no alargar solo mencionaremos el intento de corrección doctrinal –fallido- del papa Bergoglio. Mucha alabanza al matrimonio, condena al divorcio, referencias negativas a la perspectiva de género. En el viaje de vuelta, por cierto, hizo su clásica conferencia de prensa en las nubes. Una periodista suiza le preguntó si sus discursos recientes de algún modo no se contradecían con Amoris Laetitia. La respuesta fue una pieza maestra de lo que los porteños llaman “sanata”, es decir, una pieza oratoria enredada, incoherente y destinada a confundir.

En síntesis, dijo Francisco, el centro de Amoris Laetitia no es el capítulo VIII, sino el capítulo V. En uno se afirma la belleza del “ideal” del matrimonio (ojo, ideal, algo que es difícil de lograr) y el VIII se dedica a socorrer a los que han naufragado por culpa de cierta “guerra mundial contra el matrimonio”. Quizás esto sea lo más veraz de sus afirmaciones: el matrimonio es perseguido, sin duda, pero muchísimas de las parroquias, los colegios católicos, las universidades de la Iglesia y los obispos, además ahora el papa mismo, colaboran en tal persecución.

Un NO muy positivo en Colombia

Otro suceso extraño de este extraño fin de semana: el plebiscito colombiano. Contrariamente a lo que todos esperábamos, ganó el “NO”. Lo cual empantana hasta los ejes los planes que tanto celebraron Ban Ki Moon, Obama, la corte de los milagros sudamericana, Cuba y lamentablemente también la Argentina. En su momento hablamos del desplazamiento de Procurador Ordoñez, (ver aquí) un católico tradicional. Fue parte del precio que el presidente Santos pagó para ganar el plebiscito. Había que acallar la voz de un prestigioso jurista de reconocida rectitud y eficacia contra la corrupción.

Pero Santos perdió, por poco en los números, con una amplísima abstinencia de votantes, y con consecuencias políticas notables. ]]>Francisco había jugado sus cartas a ese tratado de paz]]> que más bien parecía una rendición incondicional ante los narcoterroristas de las FARC. Ya sabemos: “Solo la paz es santa”. No hay guerra justa. Ni siquiera de autodefensa.

Esta vez el voto fue útil. Cierta dama, legisladora del partido de Álvaro Uribe dijo con notable buen sentido: esto es obra de Dios. Y es cierto, ni los más altos jefes del movimiento por el rechazo creían que pudieran ganar. Las encuestas daban 60-40 por el “SI”. En el paquete venía, además de otras cosas incomprensibles, ]]>(ver detalle aquí)]]> un cuidadoso trabajo para difundir e imponer la ideología de género. Francisco, lamentablemente no se enteró cuando se puso del lado de los fallidos ganadores.

Budapest alza la voz

¿Un “brexit” para Hungría? Tal vez haya comenzado también este fin de semana. Resulta que la Unión Europea decidió que todos los países miembros debían recibir un porcentaje de refugiados provenientes de Siria e Iraq que determinaría la propia Bruselas. El presidente de Hungría, Viktor Orbán -“conservador de derecha” según los diarios y las cadenas de TV- propuso un plebiscito para conocer la opinión del pueblo sobre esta orden de los jefes de la Europa burocrática. Se celebró el domingo y el resultado fue un rechazo abrumador. (]]>Ver aquí]]>)

Los húngaros por mayoría no quieren recibir refugiados islámicos en masa. Cierta periodista de la CNN le preguntó a una joven votante por el “NO” húngaro el porqué de su posición. La respuesta fue redonda: pone en peligro nuestra cultura y nuestra Fe. Hungría, naturalmente, es un país de profunda tradición católica. Sin embargo, si aplicamos la definición de Francisco en Asis (recargado) este rechazo constituiría un verdadero acto de paganismo. Interesante pirueta dialéctica para asociar una palabra con un significado con otro que no tiene la menor relación semántica.

Ahora solo le falta que gane Trump, y su diplomacia a la violeta se marchitaría en pocos días. O que los chinos le nieguen el deseado acuerdo para reducir a los católicos clandestinos a la Iglesia Patriótica y reconocerla.

Pero así es Francisco, como advirtiéramos en el hoy olvidado “exabrupto” del 13 de marzo de 2013 que titulamos “El Horror”. Que, hemos de confesar, no anticipó lo que iba a ocurrir: se quedó muy corto.

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Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Marcelo González

En estos meses, desde su visita a Chile, Irlanda y con la publicación de los desastres morales que afloran en todas partes, curiosamente siempre relacionados con conocidos, protegidos o favorecedores de Francisco, su posición se ha vuelto sumamente delicada. Tal el caso de la impresionante protección que brindó a Mons. Zanchetta, ex obispo de Orán, Salta,cuyos detalles se pueden conocer en este artículo

Marcelo González

Henchidos de toda injusticia, malicia, codicia, maldad, llenos de envidia, homicidio, riña, dolos, malignidad; murmuradores, calumniadores, aborrecedores de Dios, indolentes, soberbios, fanfarrones, inventores de maldades, desobedientes a sus padres; insensatos, desleales, hombres sin amor y sin misericordia. Y si bien conocen que según lo establecido por Dios los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican.

Marcelo González

"Hoy, 25 de Noviembre, queremos salir a proclamar a Cristo como Rey de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Frente a las numerosas negaciones e intentos de hacer desaparecer la Fe en Jesucristo, salimos hoy a las calles para cantar la Gloria de Nuestro Señor, para reconocerlo frente al mundo: Él es nuestro Salvador, Él es nuestro Señor, Él es nuestro Rey."

Marcelo González

La restauración católica será por la vía del culto y del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Dios ha resguardado el sacerdocio y el culto por medio de una obra minúscula en sus orígenes que hoy es de importancia crucial para el destino del catolicismo. La restauración que debemos realizar día a día se nutre del fruto de ese resguardo.

Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.