Gente Feliz

El sorprendente carácter de quienes no han sido alcanzados por el mundo moderno

Ciertamente no vamos a proponer a nadie que vaya a vivir a Siberia. Ni tampoco creemos en el mito del buen salvaje. Sin embargo, la gente retratada en este filme es un extraordinario ejemplo de la vida humana en la pre-modernidad. Vida durísima, y sin embargo feliz, como el título de la película señala. No porque le falten penas, sino porque le sobran motivos para dar sentido a su existencia. Tamperos, cazadores, pescadores, leñadores, constructores de canoas y cabañas, entrenadores de perros, agricultores y granjeros. Son todo eso a la vez en una extraordinaria y variadísima forma de vida. Viven en la aldea llamada Bakhtia, sobre el río Taiga, en Siberia. Algunos son tártaros, otros rusos.

Abandonados por los auxilios de la religión (entíendase, el clero) viven una vida según la naturaleza de la especie humana, ciertamente caída y pecadora, pero respetuosa del orden natural. Son puro sentido común. Melancólicos, pacientes, sentimentales, duros como raíces de árboles, estos hombres y mujeres no tienen dudas sobre su identidad de género ni creen necesario respetar el "orgullo gay", algo que difícilmente les parezca motivo de alabanza. No parecen agobiados por el estrés ni dependen de los psicofármacos. Parecen tener una salud de hierro, afrontan temperaturas de hasta -55º en invierno mientras trabajan en los bosques cazando martas, armiños y alguna otra especie peletera. No sufren por exceso de colesterol (ni malo ni bueno). No son indiferentes a la muerte de los animales, tienen una particular relación de respeto hacia ellos, porque saben que están para su servicio y sobrevivencia. Los cazan racionalmente, porque dependen de ellos. Talan árboles para sus necesidades: calor, construcción, herramientas. Si hay algo razonable en Laudato Si, ellos lo practican.

Esto solamente para recomendar la maravillosa película Happy People, una producción de un director alemán y otro ruso.

NO, reitero, no es una alabanza del buen salvaje de Rousseau. Más bien un ejemplo de la vida incontaminada por la modernidad.

Pueden verse los créditos técnicos y artísticos ]]>en este vínculo.]]> Está en Netflix

 

 

Trailer del filme

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Adelante la Fe

¿No fue durante ese pontificado que notorios y confesos homosexuales a quienes Montini conocía personalmente fueron elevados al episcopado, circunstancia que llevaría a incluso un circunspecto neocón poco sospechoso de cualquier integrismo como George Weigel a reconocer el desgobierno y absoluta incuria a la hora de nombrar a obispos ineptos moralmente durante ese pontificado?

Marcelo González

Uno tiene la impresión, al leer la declaración final y habiendo repasado las entrevistas y los resúmenes de las conferencias, que estos clérigos quieren dar un paso adelante con el pie derecho en la restauración de la Iglesia. Pero a la vez se pisan el zapato con el pie izquierdo.

Editor y Responsable

Hoy 7 de abril ha tenido lugar en Roma la muy esperada conferencia “Iglesia Católica, ¿adónde vas?”. La conferencia fue inspirada por el cardenal Carlo Caffarra (uno de los cuatro cardenales de las dubia), que falleció el pasado septiembre. Al final de la conferencia se publicó una Declaración Final en el nombre de los participantes, religiosos y seglares.

Marcelo González

No que sea un descubrimiento, sino más bien una verdad que cada tanto se nos impone con una evidencia que aplasta. Nos consideramos buenos cristianos y con razón. Porque en un tiempo de persecución y apostasía estamos del lado de la Iglesia y tratamos de ser fieles a Cristo.

Editor y Responsable

Margarita Barrientos, nacida en Añatuya, Santiago del Estero, la diócesis más pobre del país, expresa estas sorprendentes impresiones. Su educación, en el interior profundo de la Argentina, la muestra heredera de la Fe tradicional y asoma en su modo de expresarse. Pero también es importante recordar quienes fueron los obispos de su ciudad, cabeza del obispado, durante su vida.

 

Juan Lagalaye

La primera Misa en el actual territorio argentino fue celebrada en el Domingo de Ramos del 1520, circunstancia litúrgica que entonces asignaba de manera peculiar el reconocimiento de la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo.

Editor y Responsable
- Vamos a manifestarnos por los que no tienen voz.- A elevar nuestra súplica y nuestros cantos por los que no pueden hacerlo aún.- No vamos a pedir un debate, ni a simplemente hacer número para que se tenga en cuenta.- Vamos como católicos, apostólicos y romanos, a plantar bandera y rezar a Dios Nuestro Señor para que ilumine o a nuestros gobernantes.