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Holocausto y Holocuento

Fijo posición, por si a alguno le interesa

 

Harto de ver como algunos manipulan y otros callan, no se sabe si por convicción o temor a ir contra lo “políticamente correcto” en ciertos ambientes, me decido a fijar posición sobre el tema.

El llamado “holocausto”, que quiere decir en este caso la muerte de un número indeterminado de judíos en campos de prisioneros alemanes durante la II Guerra Mundial, ha sido manipulado con harta frecuencia como para ser ingenuos sobre la verdad de los hechos.

Sabemos que hay intereses políticos, económicos y propagandísticos en esto de fijar cifras millonarias de víctimas y sobre todo en ignorar a las otras víctimas que no fueron judíos.

El primer punto, cuantos fueron, no lo voy a discutir, porque no tengo ni deseo ni autoridad histórica para entrar en dicha polémica. Me parece lícito que  otros lo hagan, siempre que aporten las pruebas del caso y no chillen cuando sufran las consecuencias.

La historia, que es una materia en la cual me intereso mucho, no me permite aceptar la tesis de que en dichos campos solo hubo judíos. También hubo otros prisioneros. Y también hubo católicos, muchos sacerdotes por cierto, que resistieron al régimen hitleriano ya sea por razones doctrinales o patrióticas. Recordemos que la doctrina hitlerista está condenada por la Iglesia en muchos de sus puntos.

Las leyes raciales de Alemania y sus naciones aliadas o sometidas, aunque aplicadas con distinto grado de entusiasmo, fueron claramente contrarias al derecho. Si algún motivo hubiese habido para aislar a una comunidad, nunca este motivo podía haber sido la raza. Y si no fue la raza, me pregunto porqué los judíos convertidos al catolicismo fueron incluidos en dichas detenciones.

En los EE.UU. la comunidad japonesa fue internada en campos de prisioneros en California durante el tiempo que duró la guerra. ¿Era necesaria esta medida? El Estado norteamericano entendió que sí, por razones de seguridad. Bien, hasta ahí puedo acompañar en teoría una medida de dicha naturaleza.

También puedo comprender que las condiciones de vida fuesen bien distintas en un país no afectado por la guerra en su territorio, rico en alimentos y combustible, y por lo tanto no racionado, como lo fue el bloque del Eje, en particular en los últimos años.

Es decir, que pueden haber muerto muchos prisioneros a causa del hambre y las malas condiciones sanitarias y que estas muertes no fuesen necesariamente producto de la voluntad de quienes regían dichos campos, al menos en todos los casos.

Pero resulta evidente, por la documentación que la Santa Sede ha ido desclasificando en los últimos años, que Pío XII, (a quienes algunos estúpidamente llaman “el papa de Hitler”) protestó activamente contra estas persecuciones, e hizo lo posible por aliviarlas por medio de una activa diplomacia y auxilios materiales concretos. No todo el mundo sabe que el Papa Pacelli recibió un emocionado agradecimiento de parte de muchísimos judíos emigrados con la ayuda de la Santa Sede, como lo reconoce hasta Golda Meir.

Y decir que todo lo actuado por el Eje fue un cruel plan de exterminio sistemático es tan inaceptable como afirmar que los internados en dichos lugares vivían en un campo de recreación.

Es decir, que el “holocuento” viene en dos versiones, la judía y la antijudía. Y la verdad de los hechos es la víctima más notoria. Y lo seguirá siendo, porque se sabe que este tema no puede ser discutido, porque los autores de una versión, la más rentable, la del holocuento projudío tienen todos los medios para acallar un debate abierto y racional.

Pero pasando a la parte que realmente importa a los católicos en su Fe, puesto que lo otro es discusión histórica, resulta mucho más importante de considerar, e inaceptable, que algunos altos jerarcas de la Iglesia den por buena una versión, la políticamente correcta, con el agravante de asignarle –esto es lo peor- un valor teológico: “no se puede ser católico y negar el holocausto”.

Esto es un disparate, una herejía y una estupidez. Ningún hecho histórico puede convertirse en una verdad de Fe católica. Las verdades de Fe que tienen un cumplimiento histórico ya han sido definidas y en buena mendida cumplidas. La Encarnación, la Redención, y en el futuro el Juicio de la Naciones  precedido por el reinado del Anticristo.

Puede ser que para los judíos, para los que siguen una línea teológica bastante poco tradicional, la muerte de XXX cantidad de judíos en los campos del régimen hitlerista sea un sucedáneo de la venida del redentor. El “mesías” no es un hombre, dicen, sino el padecimiento de nuestro pueblo que da origen a la reconstrucción del Estado de Israel. Bueno, no voy a meterme en teología judía. Por cierto que no todos participan de esta teoría.

Lo disparatado es que desde la Iglesia Católica se pretenda asumir esa teoría, en paralelo con la doctrina de la doble vía de redención (una para los judíos y otra para los gentiles) conocida como la “Iglesia Noáquida” y bien difundida entre el clero y los obispos. Herejía de cabo a rabo. Y cierro este punto.

Aparte, me parece interesante hacer un ejercicio intelectual sobre una conjetura histórica: supongamos que Hitler hubiese ganado la guerra. ¿Deberíamos haber aceptado los católicos como artículo de Fe que el Führer era un nuevo profeta enviado por Dios para salvar a la humanidad del comunismo?

Imaginen a un supuesto Pío XIV, o a sus cardenales y obispos sosteniendo esta doctrina como “de FIDE”.  Me pregunto si los enemigos del “holocuento” no habrían suscripto semejante disparate.

Concluyendo: que estoy tan harto del holocuento de unos como de otros. Y si bien actúan con razón los segundos al rechazar la herética proposición de que “no se puede ser católico sin creer en el “holocausto”, no los veo tan dispuestos a admitir lo contrario: que se puede ser católico y admitir el holocausto. Porque, en tal caso, se podrá incurrir en un error de juicio histórico (no mayor que el de ellos), pero que no afecta ningún artículo de Fe. Mientras que ellos parecen decir que es imposible ser católicos sin rechazar el holocausto. Lo cual es un disparate.

Y esta es mi posición, por si a alguno le interesa.

 

Holocaust and Holonarratives
I mark my position, if it interests anyone.

Tired of seeing how some manipulate, and others keep silent, one does not know if out of conviction or for fear of going against what is "politically correct" in some environments, I have decided to make clear my position on the matter.

What is called the "holocaust", that means in this case the death of an undetermined number of Jews in German concentration camps during World War II, has been manipulated very frequently so as to allow us to be naïve on the truth of the facts.

We know that there are political, economic, and propagandist interests in this matter of establishing numbers of millions of victims and, above all, of ignoring other victims that were not Jewish.

On the first point, how many, I will not discuss because I have no wish to do so, nor historical authority to enter the debate. It seems licit that others do it, provided that they bring with them the evidences of the case, and do not complain when they suffer the consequences.

History, that is a subject that interests me much, does not allow me to accept the position that in certain camps there were only Jews. There were also other prisoners. And there were also Catholics, including many priests, who resisted the Hitler regime, out of doctrinal or patriotic reasons. Let us recall that the Hitlerist doctrine is condemned by the Church in several of its points.

The racial norms of Germany and its allied or subjected nations, even though applied with different degrees of enthusiasm, were clearly against the law. If there ever existed any reason to isolate a community, race could never have been such a motive. And, if race had not been involved, I would question why Jews who converted to Catholicism were included in said detentions.

In the U.S., the Japanese community was interned in prisoner camps in California during the time of duration of the war. Was this measure necessary? The American government considered it so, for reasons of security. Up to that point I could join, in theory, a measure of this nature.

I can also understand that the conditions of life were very different in a nation not affected by the war in its homeland, rich in food and fuel, and therefore not rationed, than what happed in the Axis block, particularly in the final years.

That is, that many prisoners may have died due to hunger and poor health conditions, and that those deaths were not necessarily a product of the will of whoever directed such camps, at least in all cases.

But it is clear, by the documentation that the Holy See has been declassifying in the past few years, that Pius XII (whom some stupidly call "Hitler's pope") actively protested against these persecutions, made what was possible to alleviate them through active diplomacy and concrete material aid. Not everyone is aware that Pope Pacelli received an emotional thanksgiving by very many Jews who emigrated with the help of the Holy See, as even Golda Meir recognizes.

And to say that every single thing done by the Axis was a cruel plan of systematic extermination is as unacceptable as to affirm that the interns in such places lived in recreation camps.

That is, the "holonarrative" comes in two versions, the Jewish one and the Anti-Jewish one. And the truth of the facts is the most notorious victim. And it will keep being so, because it is known that this matter cannot be discussed, because the authors of one version, the most rentable one, that of the pro-Jewish holonarrative, have all means to shut down an open and rational debate.
But moving over to the part that really matters to Catholics in their Faith, considering that the rest is a historical debate, is is much more important, and unacceptable, to consider that some high hierarchs of the Church consider definitive a version, the politically correct one, with the added problem of granting it - and that is the worst part - a theological value: "one cannot be a Catholic and deny the holocaust."

This is an outrage, a heresy, and a stupidity. No historical fact can become a Catholic truth of faith. The truths of the Faith that have a historical accomplisment have already been defined and, in good measure, accomplished. The Incarnation, the Redemption, and, in the future, the Judgment of the Nations, preceded by the kingdom of the Antichrist.

It may be that for the Jews, for those who follow a very little traditional theological view, the death of an "X" number of Jews in the Hitler regime camps is a replacement of the coming of the redeemer. The "messiah"  would not be a man, they say, but the suffering of our nation, that gives way to the reconstruction of the State of Israel. Well, I will not meddle in Jewish theology. Certainly not all accept this theory.

What is absurd is that, from the Catholic Church, this theory be assumed, in parallel with the doctrine of the double path of redemption (one for the Jews, and another one for the Gentiles), known as the "Noahide Church", and well known among clergy and bishops. A heresy from start to finish. And I close this point.

As an aside, it seems interesting to me to do an intellectual exercise on a historical conjecture: let us suppose Hitler had won the war. Should we Catholics have accepted as an article of Faith that the Führer was a new prophet sent by God to save mankind from Communism?

Imagine a supposed Pius XIV, or his Cardinals or bishops, supporting this doctrine as "de FIDE". I wonder if the enemies of the "holonarrative" would not have subscribed to such an absurdity.

In sum: I am as tired of the holonarrative of ones and of the others. And if the latter act rightly in rejecting the heretical proposition that "one cannot be Catholic without believing in the holocaust", I do not see them equally accepting of admitting the opposite: that one can be a Catholic and accept the holocaust. Because in such a case, one may incur in an historical error of judgment (not greater than their own [mistake]), but that does not affect any article of Faith. While they seem to say that it is impossible to be Catholic without rejecting the holocaust. Which is absurd.

And this is my position, if anyone cares for it.