Invocación a Nuestra Señora del Rosario

Ante la crisis de la Iglesia en el nuevo aniversario de Lepanto

¿Es que perdió su rumbo
la nave de la Iglesia? ¿Es que a porfía
se nos ha puesto a andar de tumbo en tumbo
ebria y alzada la marinería?
¿Qué fue de la pasada
misión de iluminar la mar ignota?
¿Quién le dejó, Señor, así trocada,
su derrota en derrota?
¿Qué viento amotinado
rasgó sus velas y quebró su quilla
y la azotó sobre el acantilado
lejos de Ti, mi Dios, y de Tu orilla?
¿Qué capitán, Señor, adormecido,
por culpa y obra de la democracia
le quitó su vigor y su sentido
y la gracia velera de Tu Gracia?

Todavía esperamos que en tu pía
solicitud nos salves del naufragio.
El diablo nos acecha día a día
¡escúchanos, Señor, nuestro sufragio!
¡Y que Santa María,
Nuestra Señora, la Corredentora,
si fuera necesario,
nos tienda nueva vez en esta hora
el Santo salvavidas del Rosario!

Ignacio B. Anzoátegui

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Marcelo González

Sin la pretensión de ser literal en las citas, quisiera resumir algunas de las palabras y conceptos que Mons. Bernard Fellay expresó en su extendida conferencia el domingo 8 de octubre, como culminación de una jornada celebratoria de los 40 años del viaje de Mons. Lefebvre a la Argentina.

Marcelo González

Hace algunos meses, en preparación de este año del Centenario de Fátima escribí un texto titulado “Francisco a Vuelo de Pluma”. Quisiera ahora reflejar en éste las impresiones que me ha causado una larga lectura de textos y trabajos dedicados a la mayor y más longeva de los videntes de la Cova da Iría en 1917.

El mensaje de Fátima es, sí, un mensaje de amor, pero a la vez y por lo mismo es un mensaje de rigor, de severidad, de seriedad. Después de la aparición, los pastorcitos de Fátima dejaron de jugar. Dejemos entonces de jugar.

Editor y Responsable

¿A quién se le ocurre convocar una jornada de oración a lo largo de toda su frontera, apenas 3000 kms.? ¿A quién se le ocurre anunciar que un millón de personas va a responder a ese llamado? 

Marcelo González

Lo único claro es la confusión.

Prof. Roberto de Mattei

La Correctio filialis no es sino la punta de un inmenso iceberg de descontento por la desorientación que impera actualmente en la Iglesia. 

Editor y Responsable

¿Por qué hacemos esto? Lo hacemos porque hay evidencias científicas indiscutibles y, además, porque Nuestro Señor Jesucristo fue un niño por nacer, formado virginalmente por la acción del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María.