Jean de Florette / Manon del Manantial

Dos novelas del académico, dramaturgo y cineasta francés Marcel Pagnol fueron llevadas al cine en 1986. Forman parte de una secuencia dramática cuya historia comienza en la primera y concluye en la segunda, en un entramado de sucesos que encadenan el pasado con el presente y el futuro de dos familias campesinas. Por su sencillez y dramatismo, por la concatenación de pecados y consecuencias involuntarias de esos pecados, tiene una visión cercana a la tragedia griega, y como ella, una sorprendente sencilllez narrativa.

Marcelo Pagnol fue un famosísimo escritor, cineasta, traductor y dramaturgo frances, muerto en 1974, cuyas obras y películas han tenido en su tiempo extraordinario éxito de crítica y público.

El binomio Jean de Florette, y Manon del Manantial (en algunos casos traducida como "La Venganza de Manón") es un duo de films basados en las novelas homónimas. Realizadas en 1986, con actores europeos de primer nivel, como protagonistas y elenco (entre ellos Gerard Depardieu, Yves Montand, y una muy joven Emmanuelle Béart) narra una historia aldeana en tono de tragedia griega.

Aclaremos rápidamente para no asustar. La trama narrativa es muy simple y a la vez profunda y -a medida que avanzamos en la historia- despliega complejidades insospechadas. Jean de Florette (Gérard Depardieu) es un idealista citadino que hereda una granja abandonada tras la muerte involuntaria pero culpable, (primera hybris según la concepción griega) de su antiguo propietario y familiar a manos de su vecino Cesar Soubeyran y de su sobrino nieto Ugolin. Jean llega con su esposa Aimee (Elisabeth Depardieu) y su pequeña hija, Manon. Viene lleno de entusiasmo, cargado de libros, ideas y de una fea joroba, por lo cual todo el pueblo lo llamará para siempre "el jorobado" con un inexplicable e inmerecido desprecio.

Jean es un hombre noble, romántico, ama la naturaleza, las flores, la música (su esposa fue cantante de opera). Y es a la vez un racionalista extremadamente voluntarioso. Trae libros con nuevas técnicas para producir en huerta, criar animales, etc. Pese a la mofa de los campesinos, su trabajo tiene éxito y comienza a dar las mejores hortalizas del lugar.

Pero de antemano sabemos que Cesar Soubeyran, 'Le Papet', quiere esa granja, en la que hay un manantial de formidable riqueza en un valle poco húmedo, de precipitaciones inciertas. La quiere para su sobrino nieto, el poco inteligente y poco escrupuloso Ugolin. Por eso bloquean el manantial (segunda hybris) y lo obligan con engaños ?amparado en falsos favores y una hipócrita amistad de Ugolin- a acarrear agua desde una vertiente lejana. Cuando la lluvia falta... Jean, el hijo de Florette (antigua "novia" de Cesar) se agota tratando de regar su cultivos y dar de beber a sus animales.

El pueblo sabe que hay un manantial. Hay un testigo del acto criminal por medio del cual Cesar y Ugolin lo bloquearon. Pero todos callan. Esta primera parte termina en tragedia para Jean y victoria para Cesar y su sobrino nieto. Logran quedarse con la tierra pero no pueden contener la alegría de su macabro triunfo y destapan el manantial antes de que la familia de Jean se mude del lugar. Manon, niña de pocos años tiene la intuición infantil de cierta maldad que producía una constante repulsión por Ugolin. Ve ahora el motivo de sus malos presagios. Los ve celebrando el agua robada. La primera parte termina con un gesto muy simbólico: Cesar "bautiza" a su sobrino nieto con el agua robada... invocando a la Santísima Trinidad, con el nonbre de Rey de los Claveles, para cuyo proyecto de cultivo se han cometido todas las terribles maldades. Hybris final.

En la segunda parte, Manon vuelve como protagonista, encarnada ahora por la bellísima Emmanuelle Béart. Es casi Marcela, la pastora quijotesca. Vive en la ladera de las montañas cuidando cabras, no se acerca a nadie y la fama de su belleza es conocida por todos en el pueblo. Luego de la tragedia familiar, su madre ha debido volver a su profesión de cantante para ganarse la vida. Y Manon ha quedado al cuidado de una viejita piamontesa que su padre Jean había beneficiado con su generosidad, permitiéndole a ella y su marido permanecer en sus tierras, en lo alto de la montaña, allí donde Jean diariamente iba por agua.

Ugolin, el sobrino nieto de Cesar es ahora un potentado florista que cultiva las tierras arrebatadas a Jean. Pero sus pecados pesan sobre él. Hombre desagradable, sucio, libertino no quiere casarse, aunque su tío insiste en ello con el mayor énfasis. Así espera perpetuar la riqueza y el nombre de su familia, su mayor ambición en la vejez. Los Soubeyran deben seguir siendo los más ricos del país (del pago, diríamos en la Argentina) no importa cómo.

Ocurre que Ugolin conoce a la pastora mientras se baña en un ojo de agua de la montaña (única escena donde hay un desnudo en toda la película, que trata temas ríspidos con gran recato) y esa belleza lo pierde. La pasión lo atrapa y lo pierde. Enloquece, no duerme, le declara su amor a gritos en la montaña y luego ante todo el pueblo. Finalmente...

Manon ha planeado su venganza. Descubre el manantial que da agua al pueblo y lo bloquea, como hicieron Cesar y Ugolin con el de su padre, sumiendo a todos en el desastre. Manón es montaraz pero educada. Ha leído mucho, conserva una gran admiración por su padre y sus ideales. Planea racionalmente su revancha. Está llena de resentimientos, sin embargo y está a punto ella misma de transgredir los límites de la justicia. Pero una derivación imprevisible del acto de venganza llega a rescatarla de su propia hybris. Un joven profesor de ciencias del colegio del lugar se enamora de ella y ella le corresponde. El amor comienza a horadar la piedra de su corazón endurecido.

Ahora aparece la figura religiosa, el cura. Hasta los impíos empiezan a frecuentar la iglesia ante el desastre de la sequía y el cura, desde el púlpito atruena con un reproche: esta desgracia cayó sobre nosotros porque aquí se ha cometido un crimen. El culpable lo debe confesar.

El pueblo pide rogativas y exige que la huérfana de quien fue víctima del crimen, Jean de Florette, asista a la procesión, porque sinó el favor divino no volverá sobre ellos. Pero ella se niega. Quiere cumplir su venganza. Está al borde de su propia desmesura. Finalmente es su enamorado profesor quien la convence de que el mejor modo de horar a su padre es asistir y rogar a Dios junto a todos, manifestando la amistad que Jean tantas veces ofreció y le fue rechazada. Entonces ella le revela la causa de la sequía...

Las rogativas se cumplen con la presencia de la huérfana, que antes, junto al profesor han calculado el momento para desbloquear el manantial. Así, el milagro del regreso del agua ocurre en plena procesión y todos lo atribuyen a Dios, por y a la presencia de ella. Sin embargo esto no basta. Ella reclama justicia para con su padre. Y la justicia vendrá del modo más poético... Ugolin, movido por el amor apasionado la pide en matrimonio ante todos, le ofrece todo lo que su mente mezquina podía considerar valioso. El rechazo ante todo el pueblo lo lleva al suicidio... Y a Cesar a la (aparente) ruina de todos sus planes. Con el restablecimiento de la justicia se cumple, de un modo inesperado, el mayor anhelo de Cesar, que morirá, sin embargo en expiación, luego de recibir la confesión y los últimos sacramentos.

Hemos querido extendernos en el argumento porque es el trabajo de un hombre que no fue católico hasta pocos años antes de morir. De un hombre que veneraba la memoria de su padre, furioso anticlerical pero escuchaba las razones de su tío, sacerdote y se redujo mansamente a la fe siendo casi septuagenario, por influencia de un fraile dominico.

Pero su catolicismo ya está en su obra implícitamente.

Estos dos films merecen verse. En el estilo un poco lento del cine europeo, tienen de él lo mejor. Buena actuación, buena fotografía y reconstrucción, una historia atrapante. Y sobre todo y a pesar de todo, fidelidad al espíritu cristiano del hombre europeo; a pesar de las miserias que nunca se ocultan, todo lo contrario. Y a pesar de que nos muestra ya un europeo en decadencia, racionalista y avariento; chauvinista hasta lo insoportable... pero que en definitiva se reduce a Dios cuando Dios le envía la gracia.

Como se redujo Pagnol.

Jean de Florette

Género: Drama
Nacionalidad: Francia / Italia / Suiza
Director: Claude Berri.
Protagonistas:

Yves Montand .... Cesar Soubeyran/'Le Papet'
Gérard Depardieu .... Jean de Florette
Daniel Auteuil .... Ugolin
Elisabeth Depardieu .... Aimee Cadoret
Margarita Lozano .... Baptistine
Ernestine Mazurowna .... Manon Cadoret (niña)
Armand Meffre .... Philoxéne
André Dupon .... Pamphile
Pierre Nougaro .... Casimir
Jean Maurel .... Anglade
Roger Souza .... Ange

Productor: Pierre Grunstein
Guión: Claude Berri , sobre la novela homónima de Marcel Pagnol
Fotografía: Bruno Nuytten
Música: Roger Legrand, Jean-Claude Petit
Idioma: Francés, subtitulada.
Duración: 120 minutes.
Estreno: 1986.

Manon del Manantial (Manon des sources)

Género: Drama
Nacionalidad: Francia / Italia / Suiza
Director: Claude Berri
Protagonistas y elenco:

Yves Montand .... Cesar Soubeyran
Daniel Auteuil .... Ugolin
Emmanuelle Béart .... Manon (adulta)
Hippolyte Girardot .... Bernard Olivier
Margarita Lozano .... Baptistine
Yvonne Gamy .... Delphine
Ticky Holgado .... Le Specialiste
Jean Bouchaud .... Le Curé (el párroco)
Elisabeth Depardieu .... Aimee Cadoret

Productor: Pierre Grunstein
Guión: Claude Berri , con adaptación de Gérard Brach sobre la novela de Marcel Pagnol
Fotografía: Bruno Nuytten
Música: Roger Legrand y Jean-Claude Petit
Idioma: Francés, subtitulada.
Duración: 113 minutes.
Estreno: 1986.

Volver a la Portada

Twittet

Editor y Responsable

Publicado hoy en un portal de gran alcance, este artículo supone una gran victoria para los que luchan contra la legalización del aborto en la Argentina. Allí se da cuenta del resultado de la exposición de Mónica del Río, incansable batalladora en estos temas, que es nada más ni menos que el reconocimiento oficial del Ministerio de Salud de la Nación sobre las cifras reales de muerte por abortos registrados en el país en 2016. Fueron 31 casos. Y de estos 16 que se describen como "abortos no especificados". 

Adelante la Fe

¿No fue durante ese pontificado que notorios y confesos homosexuales a quienes Montini conocía personalmente fueron elevados al episcopado, circunstancia que llevaría a incluso un circunspecto neocón poco sospechoso de cualquier integrismo como George Weigel a reconocer el desgobierno y absoluta incuria a la hora de nombrar a obispos ineptos moralmente durante ese pontificado?

Marcelo González

Uno tiene la impresión, al leer la declaración final y habiendo repasado las entrevistas y los resúmenes de las conferencias, que estos clérigos quieren dar un paso adelante con el pie derecho en la restauración de la Iglesia. Pero a la vez se pisan el zapato con el pie izquierdo.

Editor y Responsable

Hoy 7 de abril ha tenido lugar en Roma la muy esperada conferencia “Iglesia Católica, ¿adónde vas?”. La conferencia fue inspirada por el cardenal Carlo Caffarra (uno de los cuatro cardenales de las dubia), que falleció el pasado septiembre. Al final de la conferencia se publicó una Declaración Final en el nombre de los participantes, religiosos y seglares.

Marcelo González

No que sea un descubrimiento, sino más bien una verdad que cada tanto se nos impone con una evidencia que aplasta. Nos consideramos buenos cristianos y con razón. Porque en un tiempo de persecución y apostasía estamos del lado de la Iglesia y tratamos de ser fieles a Cristo.

Editor y Responsable

Margarita Barrientos, nacida en Añatuya, Santiago del Estero, la diócesis más pobre del país, expresa estas sorprendentes impresiones. Su educación, en el interior profundo de la Argentina, la muestra heredera de la Fe tradicional y asoma en su modo de expresarse. Pero también es importante recordar quienes fueron los obispos de su ciudad, cabeza del obispado, durante su vida.

 

Juan Lagalaye

La primera Misa en el actual territorio argentino fue celebrada en el Domingo de Ramos del 1520, circunstancia litúrgica que entonces asignaba de manera peculiar el reconocimiento de la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo.