La Gran Comedia de “la Vida”

Confusiones, enredos e hipocresías en la discusión del aborto

En los días recientes, el Gobierno Argentino, en cabeza de su presidente, decidió de un modo estratégico “dar el debate” sobre la despenalización del aborto. Fue una maniobra concertada. Buena parte de los funcionarios se manifiestaron, sin embargo, contrarios al aborto, dejando entrever que es una forma de homicidio.

Pero no mucho.

Jamás darían “el debate” sobre la despenalización del homicidio. Pero consideran, sí, debatible la despenalización de esta forma particularmente cruel de homicidio, cometido contra un inocente, indefenso, normalmente con la complicidad de uno o ambos padres y de personal médico juramentado en la preservación de la vida. El aborto es uno de los peores crímenes. Más degradación moral no parece posible. Ni siquiera adoptando sin actitud crítica ese otro concepto moderno, de confines nebulosos que llaman “genocidio”, porque el aborto es el más eficaz y callado de todos los posibles genocidios.

¿Qué ha movilizado al Gobierno de la Coalición Cambiemos a incursionar en este desventurado territorio? Se tejen hipótesis: es una respuesta a Francisco, quien lidera moral y políticamente a la oposición al gobierno actual, como se puede comprobar a diario y en particular en la reciente marcha multisectorial (gremiliastas, “movimientos sociales”, partidos de izquierda radical, peronistas tradicionalmente conocidos como “ortodoxos”, o sea más conservadores y otros habitualmente colocados, en el espectro político, en el sector “gorila”, o sea, radicalmente antiperonistas). Un rejunte incomprensible sin un aglutinador. Ese aglutinador se expresó allí. Francisco estuvo allí por medio de sus representantes informales, cuya influencia en los sectores eclesiásticos, incluyendo la Conferencia Episcopal no tiene precedentes. Además de haber avalado a muchos de ellos con recepciones calurosas en el Vaticano. Sin importarle, en estos casos, si eran pecadores o corruptos.

Por otro lado, la oposición por derecha e izquierda argumenta que Macri sacó el tema para desviar la atención sobre una situación económica explosiva… Todo esto es materia especulativa que no hace al interés de este sitio, aunque sí el notar que los mismos, prácticamente, que se alinearon con la política contraria al gobierno, bajo el amparo moral de Francisco, ahora acompañarán una marcha, uno de cuyos objetivos es lograr la despenalización del aborto… entre otros objetivos feministas.

Y que en esa marcha habrá también seguramente algunos militantes afines al gobierno de Macri. La misma ex presidenta Cristina Kirchner, que ha impedido durante su gobierno el tratamiento de la despenalización del aborto en el Congreso, y sostiene su posición antiabortista, adhirió a ambas marchas… Y bajo su gobierno se aplicaron políticas de “salud reproductiva”, además del “matrimonio igualiltario”. Y esto con entusiasmo, al punto que el propio Néstor Kirchner, entonces ex presidente, asistió a una sola sesión en la cámara de diputados como tal en un estado de salud muy precario: la de votación de esta ley. Y poco después se murió. Casi un mártir.

Cómo juega la Iglesia

Aquí hay que hacer alguna que otra distinción. Hablamos de la Iglesia como institución humana, representada por sus autoridades. Parece que la Conferencia Episcopal en su versión “Comisión Ejecutiva” no expresó el pensamiento de todos los obispos. Y esto tiene su importancia, ya se verá porqué.

Mons. Aguer, Arzobispo de La Plata, calificó al gobierno nacional muy duramente: “es un gobierno sin principios”, y habló con sorna del presidente Macri, aludiendo al garabato que hace cuando pretende persignarse al modo católico. Macri fue educado en un colegio católico del clase alta que lleva el nombre de Cardenal Newman y en la Universidad Católica Argentina, de la que fue durante años Gran Canciller Jorge Bergoglio y actualmente, por presión del anterior y con la disconformidad de la Roma de Benedicto, está bajo el rectorado de Víctor (Tucho) Fernández, escritor en las sombras de los textos magisteriales del Papa Francisco, elevado a la jerarquía de Arzobispo. Quien además publicó en el diario La Nación una defensa “de la vida” (implícitamente en oposición al aborto, pero nunca un “planteo negativo”) con argumentos puramente naturalistas, no “desde la religión”. Extraordinario punto de vista para un obispo rector de una universidad católica.

En las mismas declaraciones periodísticas Mons. Aguer, con elegancia, tirando por elevación contra el fracaso de la educación católica en la Argentina, la Universidad Pontificia (y posiblemente Francisco) hizo mención del tema. Macri es un hijo de la educación de la Iglesia argentina, y en su entorno hay muchos más. María Eugenia Vidal, la poderosa gobernadora de la Provincia de Buenos Aires y Marcos Peña, la eminencia gris de Macri, poderoso superministro. Agregó Mons. Aguer que el comunicado de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal emitido a propósito de este tema no representa a todo el Episcopado… aunque luego suavizó la expresión con una finta diplomática. Se alejó dos pasos y se acercó uno.

La gran comedia de “la vida”

Todo esto parece una lamentable comedia de equivocaciones. Nadie se atreve a decir que está “contra la vida”. Es más, nadie cree estar contra la vida. Todos parecen convencidos de que, a su modo, son adalides de “la vida”, sin aclarar mucho qué es exactamente lo que defienden o qué cuernos es para ellos “la vida”.

Los abortistas más moderados dicen que promoviendo la “educación sexual” se evitan los “embarazos no deseados” y por lo tanto los abortos. Pero ni mencionan los resultados de la educación sexual (expresamente condenada por Pío XI en Casti Connubii n 1), que son lo contrario de lo que se dice promover. Porque la promiscuidad “cuidada”, es una contradicción en los términos. Pero lo peor es que esta es también la opinión que sostienen muchísimos católicos, y hasta la propia Conferencia Episcopal de la que Mons. Aguer se despegó, un poco.

La jerarquía católica argentina ya dice abiertamente que es necesario sostener la “educación sexual” como política de Estado para evitar el mal del aborto. Pero, ¿no era contra la educación sexual que han venido luchando muchísimos católicos argentinos con el aval de algunos obispos y el discreto silencio de la mayoría? ¿No se argumentaba –con justa razón- que era un camino hacia el aborto? ¿Lo que era perverso resulta ahora “la solución al aborto”?

Los abortistas francos claman a voz en cuello por el objetivo feminista más cotizado después del aborto, o casi al mismo nivel, “ni una menos”: no más “femicidios”. Otra figura legal inventada en una noche de delirio. Y por la “perspectiva de género”, que como todos sabemos, es tan respetuosa de los derechos de los niños que los induce a someterse a mutilaciones y tratamientos contra natura en aras de ese otro delirio demoníaco que hoy domina la cultura occidental. Estos son los que marcan la agenda. Los demás corren detrás. No se sabe si para detenerlos o para avalarlos y no perder el tren de la historia.

Francisco ha pasado en puntas de pie sobre estos temas, con escasa frecuencia y menos énfasis, en sus interminables declaraciones. ¿Será tema de una próxima exhortación apostólica, en nota al pie, a modo de excepción, después de un discernimiento adecuado? Algo de eso está en gestación, pero mientras alborotan con el sínodo de la juventud lo trabajan discretamente. Es posible, inclusive, que sea una de las conclusiones del sínodo que viene. ¿Acaso la juventud católica no pedirá a gritos la libertad para la contracepción?

Los abortistas, en esta comedia actuando de “graciosos”, condenan la “mutilación genital femenina”, que practican entre otros lo pueblos musulmanes, a la vez que defienden el islamismo de un modo muy concreto: pidiendo la inmigración masiva de musulmanes a Europa. Y mientras el Islam castiga con la muerte la homosexualidad, y la lapidación cualquier falta cometida por las mujeres a su horroroso código de conducta femenina, aquí se clama “ni una menos”. ¿No están completamente locos? O tal vez son la voz del autor de la comedia, cuyo nombre no me atrevo a ponunciar.

La gran tragicomedia de los “defensores de la vida”

Aquí quedan enredadas, lamentablemente, muchas buenas personas que se comprometen en la lucha contra el desdichado aborto. De un modo general diremos “los provida” católicos, aunque hay que hacer distinciones. Pero no en esta nota.

Durante décadas promovieron el “anticonceptivo católico”, el Billings, que de ser un modo de superar situaciones extremas se convirtió en algo de uso habitual. Como si el mandato divino, expresado tan claramente en el rito matrimonial (al menos el tradicional), no fuese multiplicar la vida humana y dar más almas a la gloria de Dios. Luego los anticonceptivos propiamente dichos y más tarde los que, desde hace ya mucho tiempo, funcionan con efecto abortivo en caso de fallo en la prevención del embarazo. Cuando no recurren a la píldora del día después… cuyos fines abortivos son evidentes. Y en ello están involucrados muchos miembros prominentes de grandes instituciones católicas de la Argentina. Inclusive de laboratorios médicos que los producen. La moral católica, para ellos, es una frontera móvil.

No creo cometer una infidencia al contar esta anécdota. A principio de los 2000 asistí a una conferencia de prensa de Mons. Aguer en su sede Arzobispal. Luego charlé algunas palabras con él sobre este tema, precisamente, el aborto, que amenazaba. Y me dijo más o menos literalmente: “esto no ocurriría si los curas no hubiesen estado más de 20 años recomendando los anticonceptivos en los confesionarios”. Es decir, el propio clero, en un número muy importante de sus miembros, estuvo subvirtiendo la moral católica recomendando el uso “discreto” de los anticonceptivos… en casos excepcionales, por supuesto. ¿Se va entendiendo la cosa?

Yo lo sabía, muchos lo sabíamos, pero la confirmación por boca de un Arzobispo resulta impactante. Esto ocurre, en realidad, desde que Paulo VI tuvo la descaminada idea de consultar a los obispos del mundo sobre la contracepción, agitando así un tema, “dando el debate”, que resultó de un modo muy contrario a su convicción, que en esta materia era ortodoxa. Vino la Humanae Vitae, frenó el debate en la superficie (más o menos), pero no consiguió aplacar los efectos de lo que había movilizado. Son los resultados de “dar el debate”.

Convengamos, también, que si bajo Juan Pablo II no se hubiera inventado el confuso slogan de la “Cultura de la Vida”, repetido hasta el hartazgo por los militantes “pro vida”, y en lugar se hubiese puesto énfasis en enseñar los fundamentos de la moral natural y católica, hoy los campos estarían definidos con claridad. Es curioso que se invoque en el campo conservador la doctrina moral de dos de los papas que más confusión introdujeron en materia de moral matrimonial entre la feligresía. Más allá de sus intenciones.

Sin estos “debates”, sin esta lucha de frases y slogans, los partidarios de la contracepción, la educación sexual y el aborto estarían todos fuera de la Iglesia. Pero esta estrategia de argumentar por la vía sentimental y meramente “humana” creó una gran confusión. Como se ha dicho antes, una comedia de confusiones donde nadie sabe quién es ni quién es el otro, si acaso uno mismo no termina pensando como su contrincante o actuando a favor de su causa creyendo oponerse.

Los argumentos de orden natural contra el aborto pueden ser muy efectivos y evidentes en una sociedad que viva conforme al orden natural. No es el caso de la sociedad moderna. Si hay que explicar a las personas porqué no se debe matar a los niños en el vientre materno, los argumentos “desde el corazón y los sentimientos”, como gusta plantear Tucho Fernández, son eficaces solo para los convencidos previamente. Y además los privan de conocer los fundamentos religiosos, fuente de toda moral.

Por otro lado, lo que la gente necesita no es una andanada de manifestaciones, cantitos y bulla callejera. Precisa doctrina y virtud. Es decir, precisa que se les predique la verdad, que se los exhorte a vivir conforme a la Ley de Dios y que se los asista con los sacramentos. Lo otro puede ser un instrumento para evitar que cierta situación empeore. Nada más. Un parche, tanto más débil cuanto más confusos sean los que organizan y los que asisten a estas campañas. Y más temerosos de explicar los fundamentos católicos de sus argumentos, si acaso los conocen. Dios no bendice la tibieza, sino que la vomita de su boca.

Dejemos de actuar como comediantes de una santa vez. Si Macri es abortista, que lo diga. Lo mismo sus colaboradores. Y si no lo es, que frene esta discusión delirante, como si pudiera ponerse en debate (¡y entre quienes!) la licitud de matar inocentes indefensos. Si la Conferencia Episcopal es católica, que lo demuestre argumentando con la Ley de Dios, y retire su invitación a promover la “educación sexual”. A ellos más que a nadie les cabe la acusación de Aguer: “carecen de principios”. Solamente se dedican a jugar un rol político en la gran comedia.

Y a los católicos en general, si quieren ser fieles a la moral que nos enseñó Nuestro Señor, abandonen la “cultura del confort”, tengan los hijos que Dios les mande y edúquenlos cristianamente, con la asistencia de los buenos sacerdotes, que algunos quedan.

Sobre Francisco huelga comentar. Allí caerá el telón cuando el propio teatro se derrumbe en pedazos sobre su cabeza.

 

Nota

 ]]>Ver encíclica Casti Connubii]]>, de S.S. Pío XI

Anexo: Declaración de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina

Declaración de la Comisión Ejecutiva: Respetuosos de la vida
La vida humana es un don. Esta es una experiencia compartida de muchos hombres y mujeres, sean creyentes o no. Se refleja en el rostro de los padres cuando contemplan por primera vez a sus hijos. El anuncio de la espera de un hijo es una alegría que se comparte con familiares y amigos.

Pero a veces en la historia de otras personas no es así, no es algo deseado, esperado, decidido, aunque en ocasiones en los meses siguientes se redescubre la belleza de esa vida que viene en camino.

Para otros, la concepción de esa vida no fue fruto de un acto de amor, y hasta pudo haber sido consecuencia de una acción de abuso y violencia hacia la mujer.

Allí es cuando surge la pregunta humana y ética sobre qué hacer. En la forma de responder la pregunta se cae muchas veces en plantear un enfrentamiento entre dos personas en situación de vulnerabilidad. Por un lado la mujer, que no decidió ser madre, suele encontrarse en soledad y la mayoría de las veces en un contexto de pobreza; por otro lado, la vulnerabilidad de la vida humana concebida que no se puede defender. Debiéramos escuchar tanto las madres embarazadas que sufrieron una terrible violencia sexual, como así también contemplar el derecho a la existencia de los inocentes que no pueden defenderse.

La pregunta humana y ética es: ¿hay que optar por una vida y eliminar a otra?

La eliminación de la vida humana del que no se puede defender instaura el principio de que los más débiles pueden ser eliminados; acepta que unos pueden decidir la muerte de otros. Hace unos años con la sanción de la Ley “Asignación Universal por Hijo”, el Honorable Congreso de la Nación demostró una vez más en su historia republicana un alto grado de sensibilidad humana a favor de la familia y de la vida de los niños y jóvenes más pobres. ¿No se podrá continuar por ese camino legislativo?

La solución o el camino para abordar estas situaciones es la implementación de políticas públicas que:

– Establezcan como prioritaria la educación sexual integral de la ciudadanía, en la que se fomente y capacite para la decisión libre y responsable de concebir una vida humana. Todos tenemos necesidad y derecho de ser recibidos como hijos.

– Reconozcan la dignidad de la vida humana desde el comienzo de su concepción pasando por todas las etapas de su desarrollo, la dignidad e igualdad de la mujer y el varón, y se implementen acciones tendientes a encarar las causas de la violencia hacia la mujer generando nuevas pautas de conductas basadas en el respeto al otro

– Acompañen, desde lo social, las situaciones de conflicto y atiendan las heridas que quedan por sanar en quienes están atravesando por estas situaciones.

El diálogo democrático

Estamos ante el debate parlamentario de distintos proyectos de ley. Es necesario, que más allá del buen funcionamiento de nuestro sistema republicano en el cual se legisla a través de los representantes del pueblo, se tenga en cuenta que este tema toca profundamente el tejido de nuestra sociedad.

Que este debate nos encuentre preparados para un diálogo sincero y profundo que pueda responder a este drama, escuchar las distintas voces y las legítimas preocupaciones que atraviesan quienes no saben cómo actuar, sin descalificaciones, violencia o agresión.

Junto con todos los hombres y mujeres que descubren la vida como un don, los cristianos también queremos aportar nuestra voz, no para imponer una concepción religiosa sino a partir de nuestras convicciones razonables y humanas.

Comisión Ejecutiva
Conferencia Episcopal Argentina
Buenos Aires, 23 de febrero de 2018

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Marcelo González

En un artículo titulado “La Gran Comedia de “la Vida” publicado el 27 de febrero de este año expresé mis reservas a lo que creo es como mínimo un enfoque equivocado al desafío de las ideologías feministas, abortistas, de género, etc. En particular contra el aborto, cuando se anunciaba una marcha que resultó multitudinaria, extraordinaria y sorprendente, una marcha que demostró que el rechazo al aborto es muy fuerte en la sociedad argentina. 

Marcelo González

Leemos en Adelante la Fe un interesante artículo del Dr. César Félix Sánchez que complementa otro, reproducido en Panorama Católico. Recomendamos la lectura de ambos. A su vez nos trajo a la curiosidad recordar qué había publicado sobre estos temas tiempo atrás, en la era de la "gran esperanza benedictina". Y nos parece prudente rememorarlo. El autor peruano recorre hacia atrás el barroso camino de Francisco. Resulta que, como siempre sostuvimos, hace mucho tiempo que la derrota papal está enfangada. 

Marcelo González

Lo más pornográfico que leí en mi vida es el libro “Teología Moral para Seglares” de Royo Marín. La parte contra sexto. Me creó una verdadera incomodidad. Las personas bien criadas tenemos una repugnancia natural por lo indecente, lo obsceno. Pero estamos fuera de época, porque lo obsceno se hace público todo el tiempo

Marcelo González

El caso de Alfie Evans, como otros, aunque no tan resonados, hace emerger una realidad que no todos advierten, por fuerza de hábito y atavismo: la vida se ha convertido en la variable de ajuste del mundo moderno, posmoderno o lo que sea. Del mundo de hoy. Si queremos un mundo mejor, no podemos estar fijándonos en un niño más o menos.

Editor y Responsable

Publicado hoy en un portal de gran alcance, este artículo supone una gran victoria para los que luchan contra la legalización del aborto en la Argentina. Allí se da cuenta del resultado de la exposición de Mónica del Río, incansable batalladora en estos temas, que es nada más ni menos que el reconocimiento oficial del Ministerio de Salud de la Nación sobre las cifras reales de muerte por abortos registrados en el país en 2016. Fueron 31 casos. Y de estos 16 que se describen como "abortos no especificados". 

Adelante la Fe

¿No fue durante ese pontificado que notorios y confesos homosexuales a quienes Montini conocía personalmente fueron elevados al episcopado, circunstancia que llevaría a incluso un circunspecto neocón poco sospechoso de cualquier integrismo como George Weigel a reconocer el desgobierno y absoluta incuria a la hora de nombrar a obispos ineptos moralmente durante ese pontificado?

Marcelo González

Uno tiene la impresión, al leer la declaración final y habiendo repasado las entrevistas y los resúmenes de las conferencias, que estos clérigos quieren dar un paso adelante con el pie derecho en la restauración de la Iglesia. Pero a la vez se pisan el zapato con el pie izquierdo.