Las desventajas de hablar demasiado

En horas se conocerá, según anuncian, el documento que resume las conclusiones del Sínodo último. En medio de esta expectativa se produce además una visita informal del Superior General de la FSSPX a la Casa Santa Marta para hablar con Francisco, en la que, según fuentes oficiales de la congregación, se departió durante 40 minutos, y se acordó seguir manteniendo los contactos periódicos en distintos niveles, porque estos, coincidieron ambas partes, se deben hacer “sin precipitación”.

Cada vez que se publican estas noticias, como una rutina esperable, aparecen en el campo tradicional voces proféticas sobre las calamidades que puede llegar a sufrir el instituto religioso fundado por Mons. Lefebvre si acaso se produjeran hechos concretos de regularización canónica.

En honor a la verdad, hay que decirlo, estos temores no son infundados. La secta modernista, apoyada por todos los enemigos que ]]>Mons. Fellay mencionó en una famosa conferencia en los EE. UU.]]> a inicios del pontificado de Francisco, reina en Roma desde hace muchos años. Dos parecen ser las dificultades para que ese reinado sea completo: queda en los miembros de la jerarquía, en un grupo que al menos se manifiesta todavía, lo que hace presumir que otros no se atreven, un cierto grado de resistencia. Se ha visto en el sínodo I, en el postsínodo y en el sínodo II contra la familia. O en pro de las “nuevas formas de familia”, lo que es decir lo mismo.

La segunda es una resistencia franca y organizada cuyo eje es la FSSPX y que recibe el nombre de Tradicionalismo. En torno a él, con disidencias y reticencias, se articulan otras organizaciones menos influyentes, pero que tienen su peso, tanto intelectual como político en sus áreas. Esta resistencia está en creciente por lo que se puede ver.

La gestión de Francisco la potenció. Al sincerar la dualidad que arrastraban los papas conciliares, Bergoglio ]]>disparó un proceso lento a su velocidad máxima]]>. En menos de tres años, el pueblo fiel advirtió que si el dogma es evolutivo, la moral también tiene que ser evolutiva. Y aceptar Asís no es irrelevante a la moral católica. Es una vía donde los rieles son paralelos, aunque los pontífices conciliares hayan logrado la ilusión de que las ruedas de un lado giraban a más velocidad que las del otro. En la realidad concreta, el deterioro moral de los católicos iba acompañando el deterioro doctrinal.

Lo curioso es que muchos católicos buenos, que parecen haberse adaptado o cegado a la velocidad de un lado de los rieles, hayan sido tan fervorosos defensores de la inmutabilidad del otro lado. Ahora están en problemas, y esto los moviliza a repensar su error: que el toqueteo de los dogmas anticipaba el abuso deshonesto de la moral, si se nos disculpa la metáfora. En esta materia el daño es irreversible para muchísimas almas, y muchísimo más difícil de remontar.

Reconocimiento unilateral

Un amigo, que trató mucho a Mons. Lefebvre me contó alguna vez cierta máxima que el viejo arzobispo solía dar: “no hay que anticiparse a la Providencia”. Presumo que Mons. Fellay ha oído esta máxima de boca de su venerado fundador más de una vez. Consejo que ilustra el modo de proceder en las situaciones complejas de la vida tratando de ser fieles a la voluntad de Dios.

Por ejemplo, si un periodista hábil entrampa a un superior religioso en una entrevista y lo zarandea, puede ser que Dios lo haya querido permitir para sacar de ello un bien. Digamos, humillar el orgullo, probar la paciencia, movilizar la indignación de los hombres ecuánimes que ven la malicia de quien tiende los lazos de sus preguntas tramposas… La Providencia lo habría dispuesto, habría que sufrirlo. Pero si la entrevista se concede sin los recaudos del caso, con otrsas miras, entonces la Providencia ya no es responsable. Alguien se ha anticipado y la ha sustituido.

Hace poco otro obispo de la FSSPX dijo con claridad que es posible, y hasta probable que Francisco, en virtud de vaya a saber Dios qué motivación, quiera darle a la institución un reconocimiento unilateral. Lo cual entraña ciertos peligros. El mayor, la división interna, posiblemente. Y también algunas posibles ventajas apostólicas, algo que ]]>The Wanderer, por ejemplo, describe con cierto excesivo optimismo]]>. Si la situación se da por un lado, sin que el otro la busque, será un peligro a sortear que la Providencia ponga en el camino. Y pondrá también los medios espirituales para enfrentarlos. Pero si se va a buscar tal reconocimiento por medio de gestiones políticas… ¿hemos de responsabilizar a la Providencia?

Esa es la duda. Este reconocimiento ¿se está buscando o sencillamente viene solo?

¿Cuál sería el motivo por el que Francisco querría favorecer a la FSSPX a la vez que, por citar algún caso, destruyó a los Franciscanos de la Inmaculada, el seminario de Mons Livieres (q.e.p.d.) y trabaja en la destitución de algunos obispos que no gozan de sus simpatías (ni de las mías, por cierto) pero pasan por “conservadores”. La explicación de Mons. Fellay, a modo de conjetura, parece algo ingenua. Pero Bergoglio es tan incomprensible que hasta podría ser la correcta, aunque tiene sus chances en el orden de las posibilidades, mucho más que en el de las probabilidades.

No hay que adelantarse a la Providencia, me diría hoy probablemente mi amigo, si pudiera hablar con él, y también se lo dirá a Mons. Fellay.

Tal vez Mons. Fellay ha tropezado en sus respuestas al incisivo (y malicioso) periodista de la DW porque ha querido evitarle a la FSSPX un tremendo lío como el que armó Mons. Williamson con sus declaraciones torpes en su momento. Y no es fácil hablar del tema al que lo llevaron, sobre todo en Europa, sin que la jauría de los medios despedacen cada frase dicha y o la retuerzan.

Tal vez Mons. Fellay esté buscando un reconocimiento, o tal vez solo siga una conducta coherente con quien reconoce a Francisco como papa y le debe pleitesía a su supremo pontificado. Lo llama y va. No podemos saber qué lo mueve. Muchos invitan a pensar lo mejor, y hacen bien. Yo en cambio invito a la siguiente conjetura: pensar lo peor. Va porque quiere un reconocimiento que se le antoja bueno, pese a los riesgos evidentes que implica.

Aun en este caso, aunque la Providencia se haga a un lado, no lo hará del todo. Porque no es solo él, es toda una obra que se juega en este como en otros momentos cruciales. Por eso, los temores que nos puedan asaltar deben remitirse a lo divino: ver las cosas a la luz de un designio sobrenatural, que puede abrirse camino inclusive sobre errores humanos. Y aún sobre una hipotética mala fe, cosa que descarto completamente.

Tal vez Mons. Fellay hable demasiado, como él mismo ha dicho, reconociendo una de sus faltas ante el diestro interrogador de la Deustche Welle. No creo que haya sido una ironía, sino un franco reconocimiento, la voz de un hombre consciente de haber dado un paso muy en falso.

Pero sinceramente creo que, si la declaración del papa, la Exhortación Apostólica que conoceremos pronto es lo que se dice, será necesario hablar y señalar las trampas que vienen en su texto. Dejando de lado las buenas maneras diplomáticas si fuera necesario.

Si no lo hiciera cometería otro pecado, tal vez más grave: callar cuando se impone romper el silencio.

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Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Marcelo González

En estos meses, desde su visita a Chile, Irlanda y con la publicación de los desastres morales que afloran en todas partes, curiosamente siempre relacionados con conocidos, protegidos o favorecedores de Francisco, su posición se ha vuelto sumamente delicada. Tal el caso de la impresionante protección que brindó a Mons. Zanchetta, ex obispo de Orán, Salta,cuyos detalles se pueden conocer en este artículo

Marcelo González

Henchidos de toda injusticia, malicia, codicia, maldad, llenos de envidia, homicidio, riña, dolos, malignidad; murmuradores, calumniadores, aborrecedores de Dios, indolentes, soberbios, fanfarrones, inventores de maldades, desobedientes a sus padres; insensatos, desleales, hombres sin amor y sin misericordia. Y si bien conocen que según lo establecido por Dios los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican.

Marcelo González

"Hoy, 25 de Noviembre, queremos salir a proclamar a Cristo como Rey de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Frente a las numerosas negaciones e intentos de hacer desaparecer la Fe en Jesucristo, salimos hoy a las calles para cantar la Gloria de Nuestro Señor, para reconocerlo frente al mundo: Él es nuestro Salvador, Él es nuestro Señor, Él es nuestro Rey."

Marcelo González

La restauración católica será por la vía del culto y del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Dios ha resguardado el sacerdocio y el culto por medio de una obra minúscula en sus orígenes que hoy es de importancia crucial para el destino del catolicismo. La restauración que debemos realizar día a día se nutre del fruto de ese resguardo.

Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.