Mal Principio para la Unión Europea

Después de innumerables intentos, el Santo Padre vio naufragar su propósito de que se incluya en el preámbulo de la Constitución Europea la mención de Dios y de sus raíces cristianas. La “apostasía silenciosa” se anota un nuevo triunfo. Omisión tan absurda se explica solo por el mal espíritu, el del Padre de la Mentira, ávido de borrar el nombre de Jesucristo del continente que dio a luz la Cristiandad, y fue el faro del mundo durante siglos. El autor pone, en breves reflexiones, este hecho en el contexto de una guerra cultural anticristiana.

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Excesos

Ya resulta perogrullesco comentar que desde las postrimerías del siglo XX y en los primeros años del XXI se van registrando acontecimientos sorprendentes, jamás vistos en la historia. Las cosas más extraordinarias parecían ocurrir en el campo de la ciencia y la tecnología, donde el hombre se está internando velozmente por regiones que la imaginación más desatada nunca hubiera soñado. Incluso en importantes aspectos que tocan al espíritu, ya se han planteado gravísimos reparos y justos temores por el evidente traspaso de los límites demarcados por la ética y el sentido común. Tal vez el ejemplo más elocuente sea la manipulación genética, una intromisión en la vida germinal cuyas consecuencias sobre la misma naturaleza acaso no se quieran vislumbrar todavía. Aunque sí, se conozca ya la existencia espeluznante de grandes cantidades de embriones humanos congelados, librados al capricho, el interés o el olvido de progenitores y científicos. No parece exagerado considerar todo esto como un desafuero de la soberbia humana, intentando usurpar o corregir la potestad divina, en un remedo de la creación junto al desconocimiento del Creador.

Sorpresa

Por desgracia las sorpresas no se han detenido, invadiendo otras regiones del campo cultural. Semejante descreimiento práctico –cuyos frutos ya se traducen en las peores calamidades inhumanas- se va incorporando a pasos incesantes al entramado jurídico y a los usos de los poderes públicos.

En este último sentido lo que acaba de acontecer en Europa ha llegado a extremos increíbles que parecen responder a una poderosa influencia, de oscuras raíces. Porque nadie en su sano juicio podría negar que toda la historia europea, todos los rastros, desde los nombres de su geografía y del sin número de pueblos, hasta los monumentos históricos, el arte y las costumbres piadosamente conservadas, están impregnados de una profunda y milenaria religiosidad cristiana. De manera que al eliminarse del Preámbulo de aquella ley fundamental toda referencia explícita a Dios y al cristianismo, se ha producido un fenómeno tan incomprensible como la negación de la propia identidad, algo que solamente suelen registrar algunos extravíos mentales.

De esta forma los autores del instrumento jurídico no han expresado su neutralidad -lo cual por otra parte es difícil de concebir- sino una ingratitud o una militancia desconcertantes. Ahora bien, como se sabe, el que revolviéndose contra todas las convicciones prescinde de Dios -lo cual resulta peor desprecio que negarlo- expone un sistema completo de teología al revés… e inaugura de tal modo aventuras políticas desconocidas y sombrías. De las cuales el riesgo mayor lo corre el hombre, fácil presa del lobo del hombre ya sin freno ni acatamiento alguno.

Rechazo

Esta irreligiosidad arrogante, esta ingratitud de mal augurio para la Unión Europea, ha sido rechazada desde el pasado en términos que conviene recordar, sin necesidad siquiera de recurrir a fuentes eclesiásticas. Ya lo dijo Montesquieu: «No cabe duda que el cristianismo ha creado entre nosotros el derecho político que reconocemos en la paz, y el de gentes que respetamos en la guerra, cuyos beneficios no agradecerá nunca suficientemente el género humano» (Esprit des lois 1.29 c.3). Incluso el mismo Rousseau también señaló que: «Los gobiernos modernos indudablemente son deudores del cristianismo. Por una parte, de la consistencia de su autoridad… y por otra, de que sean más grandes los intervalos entre las revoluciones. Tampoco se ha extendido a esto sólo su influencia, porque obrando sobre ellos mismos, los ha hecho más humanos… para convencerse de ello no hay más que compararlos con los gobiernos antiguos» (Emile 1.4).

Quedaría la esperanza de una rectificación posible, mientras transcurran los pasos que se deben dar para la plena vigencia del estatuto. Pero cabe apuntar -acentuando la preocupación- que en consonancia con la ingratitud hacia el Creador, el derecho de gentes celebrado por Montesquieu, ya ha dado muestras de haber iniciado su ocaso.

Twittet

Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Marcelo González

En estos meses, desde su visita a Chile, Irlanda y con la publicación de los desastres morales que afloran en todas partes, curiosamente siempre relacionados con conocidos, protegidos o favorecedores de Francisco, su posición se ha vuelto sumamente delicada. Tal el caso de la impresionante protección que brindó a Mons. Zanchetta, ex obispo de Orán, Salta,cuyos detalles se pueden conocer en este artículo

Marcelo González

Henchidos de toda injusticia, malicia, codicia, maldad, llenos de envidia, homicidio, riña, dolos, malignidad; murmuradores, calumniadores, aborrecedores de Dios, indolentes, soberbios, fanfarrones, inventores de maldades, desobedientes a sus padres; insensatos, desleales, hombres sin amor y sin misericordia. Y si bien conocen que según lo establecido por Dios los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican.

Marcelo González

"Hoy, 25 de Noviembre, queremos salir a proclamar a Cristo como Rey de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Frente a las numerosas negaciones e intentos de hacer desaparecer la Fe en Jesucristo, salimos hoy a las calles para cantar la Gloria de Nuestro Señor, para reconocerlo frente al mundo: Él es nuestro Salvador, Él es nuestro Señor, Él es nuestro Rey."

Marcelo González

La restauración católica será por la vía del culto y del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Dios ha resguardado el sacerdocio y el culto por medio de una obra minúscula en sus orígenes que hoy es de importancia crucial para el destino del catolicismo. La restauración que debemos realizar día a día se nutre del fruto de ese resguardo.

Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.