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Mons. Müller aclara y también oscurece

La más reciente  designación de Mons. Müller, sin embargo, ha encontrado un cierto grado de  crítica en las que le imputan sostener puntos de vista heterodoxos en una serie  de materias –desde la virginidad perpetua de Nuestra Señora, a la presencia  real de Jesucristo en la   Eucaristía, y la relación entre cristianos no católicos y la Iglesia-.

“Estas no son críticas,  son provocaciones. Y no muy inteligentes”, respondío. “O no han leído lo que  escribí o no lo han entendido”.
   
  “Nuestra Fe Católica es  muy clara”, explica, “que en la consagración durante la misa ocurre un cambio de  modo que toda la sustancia del pan y del vino es cambiada en toda la sustancia  del cuerpo y la sangre de Jesucristo, y ese cambio es correctamente llamado  transubstanciación. Y nos hemos negado a aceptar todas las otras  interpretaciones, consubstanciación, transignificación, transfinalización,  etc.”

La Iglesia es igualmente clara sobre la “virginidad  de María, madre de Jesús, madre de Dios, antes, durante y después del  nacimiento de Cristo”, afirmó el Arzobispo Müller.

En lo referente a las  relaciones entre los cristianos, el arzobispo destaca que durante los debates  con los donatistas en los siglos 4-5to., San Agustín sostiene que la Iglesia  reconoce a “todos” los válidamente bautizados  el hecho de estar incorporado a Cristo” incluso si ellos no están en comunión  plena con la Iglesia Católica.

Pero Mons. Müller tiene  un tema más urgente con el que enfrentarse, que es la Conferencia de  Religiosas de los Estados Unidos. En abril de 2012 la Congregación para la Doctrina de la Fe pidió una reforma del grupo  religioso femenino más grande de Norteamérica, después de una investigación de  cuatro años sobre sus “afirmaciones doctrinales”, concluyó en que hay un  “crisis” de Fe en todos los niveles.

A principios de este  mes, la presidenta, Hermana Pat Farrell, sugirió que la pregunta clave en estas  discusiones  con el Vaticano es “Se puede  ser católico y tener una mente cuestionadora?”.

La respuesta del  Arzobispo Müller es clara: “Dado que la fe y la razón van aparejadas, es obvio  que no resulta incompatible ser católico y tener una mente cuestionadora – pero  no podemos negociar la verdad revelada”, afirmó. “Estamos en comunión con la Iglesia en tanto y en  cuanto aceptamos la revelación de Jesucristo, toda y completa, toda la doctrina  de la Iglesia”.
   
  Es extremadamente renuente, sin embargo, a ir a la guerra con las religiosas  norteamericanas. En lugar de eso, el Arzobispo Müller quiere “ir juntos y no  pelear unos contra otros o desconfiar unos de otros”.

“Somos hermanos de  Cristo y deseamos trabajar juntos, no como un partido político o como una  organización humana, sino como la familia de Dios, el cuerpo de Cristo”,  afirmó.
   

Sobre otro asunto que  levantó cuestionamientos, su larga amistad con el teólogo peruano Padre Gustavo  Gutiérrez, uno de los principales fundadores de la “Teología de la Liberación”. Mons.  Müller fue igualmente contundente.

Explicó que hay varias escuelas en la “Teología  de la Liberación”,  acentuando que “debemos hacer diferencias entre ellas” porque algunas están en  la línea de un análisis marxista y comunista de la realidad”

“Yo creo que Gustavo  Gutiérrez -lo conozco personalmente- no pertenece a esta línea. Es un muy buen  católico”, dijo el Arzobispo Müller, que pasó 15 veranos enseñando y trabajando  en Sudamérica. El ve el tema como algo que no divide ni separa “el amor de Dios  y el amor hacia el prójimo”.

Nacido en Mainz, el  Arzobispo Müller die que se inspira principalmente en el obispo Wilhelm  Emmanuel von Ketteler, un pionero del pensamiento social católico del siglo  XIX. Su trabajo, por consecuencia esta influenciado por el pontificado del papa  León XIII, en particular, en su encíclica social “Rerum Novarum” de 1981”.
   
 
  Esta visión de la enseñanza social católica, el arzobispo cree, “ayudó a  reconstruir una Alemania democrática después de la guerra” y que ha sido  repetidamente reflejada en documentos de la Iglesia más recientes como la “Gaudium et Spes”  del Concilio Vaticano II y en la encíclica “Populorum Progressio” del papa  Paulo VI.
 
 Fuente: ]]>EWTN]]>

Comentario Druídico: Bueno, lo primero que aclara, aclara. Afirma el dogma sin dudas. Queda por ver si lo que escribió antes era lo mismo que afirma ahora, pero ahora afirma la doctrina de la Iglesia. Nada que decir. 

Lo segundo que aclara, oscurece. Una teología de la liberación buena y una mala... Hmmm. Además, no dice en qué se diferencian. Porque unas vertientes son marxistas y están mal. Sehr gut. Pero las buenas... ¿qué afirman que pueda ser novedoso y no heterodoxo? Ya el nombre mismo de estas corrientes de pensamiento (teología de la Liberación) es más que cuestionable. Por fuerza formula una postura dialéctica, a saber, lo preexistente ha de ser una "teología de la opresión". 

Supongamos que no es así. Entonces, ¿que corno es?  El Arzobispo Müller se cuida mucho de decirlo. 

Finalmente, nada digo de la democracia cristiana a la que alude, porque los resultados están a la vista. Decía Anzoátegui: "Cada vez que la Democracia Cristiana gana elecciones, Dios decreta tres días de carcajada celestial". 

Comentarios

Mons Lefebvre equivocado?

Quizás Ud. esté pensando mal y se trata simplemente que la inminente proximidad en el trato con la FSSPX lo ha tocado y esté empezando a recapacitar. Lo cual mostraría cuán equivocado estaba nuestro Arzobispo cuando escribía esto:

En otra entrevista de Monseñor Lefebvre, un año después de las consagraciones, responde: “Ponerse dentro de la Iglesia, ¿qué es lo que eso quiere decir? Y en primer lugar, ¿de qué Iglesia se habla? Si es de la Iglesia conciliar ¿sería necesario que nosotros, quienes luchamos contra ella por veinte años porque queremos la Iglesia Católica, volviésemos a entrar a esta Iglesia conciliar para supuestamente volverla católica? ¡Es una ilusión total! “. Esta historia de la Iglesia visible de Dom. Gérard y del Sr. Madiran es infantil. Es increíble que se pueda hablar de Iglesia visible en relación a la Iglesia conciliar y en oposición a la Iglesia Católica que nosotros intentamos representar y seguir. No digo que seamos la Iglesia Católica. Nunca lo he dicho. Nadie puede acusarme de haber querido tomarme por un Papa. Pero nosotros representamos de verdad la Iglesia Católica tal como era antes, puesto que seguimos eso que siempre ha hecho. Somos nosotros quienes tenemos las notas de la Iglesia visible: La unidad, la catolicidad, la apostolicidad y la santidad. Es eso lo que constituye la Iglesia visible”. (Fideliter nº 70 Julio-agosto de 1989.)


Escándalo!!!

Sinceramente percibo los contenidos y vinculaciones de esta página como un chusmerío de conventillo...debería darles verguenza irrespetar a Juan XXIII y a nuestro Cardenal...eso es cuanto percibo...una criticadera fundamentada en la envidia, los celos, mentes retrógradas...pidan perdón a Dios...cuanta deformidad...Danos bautizados santos...Señor...

Mons. Lefebvre equivocado

Bien pudiera ser. No era infalible. Pero el caso que ud. trae a mentas no dice lo que ud. cree que dice.

No digo que seamos la Iglesia Católica. 

Luego, dice Mons. Lefebvre, no somos LA Iglesia Católica. Es decir, somos parte de la Iglesia Católica.

Nunca lo he dicho. Nadie puede acusarme de haber querido tomarme por un Papa. Pero nosotros representamos de verdad la Iglesia Católica tal como era antes, puesto que seguimos eso que siempre ha hecho. 

Representamos la Iglesia como ha sido siempre. Yo entiendo, somos los únicos que no han cambiado por influencia de las reformas del CVII

Somos nosotros quienes tenemos las notas de la Iglesia visible: La unidad, la catolicidad, la apostolicidad y la santidad. Es eso lo que constituye la Iglesia visible”. 

Esto puede entenderse como "somos nosotros los únicos", pero más bien creo que debe entenderse "en comparación con la Iglesia Conciliar" nosotros tenemos claramente esas notas y no ellos.

Pero debemos definir ese "nosotros" en los límites que acota Mons. Lefebvre antes, cuando dice, "no digo que seamos la Iglesia Católica". Es decir, la Iglesia Católica nos excede, es más que "nosotros" si se entiende por "nosotros" a la FSSPX y en todo caso a las congregaciones afines a su posición. 

Es evidente que Mons. Lefebvre habla de un opacamiento de las notas de la Iglesia, y en algunos casos de la pérdida de dichas notas. La llamada "iglesia conciliar" en tanto tal no representa a la Iglesia en sus notas distintivas pero no estamos seguros de sus límites, dada la anomia y falta de autoridad que existe en ella. 

Ocurre que la "iglesia conciliar" está sobrepuesta a la Iglesia. Es como una secta que domina la estructura formal de la Iglesia. En ella encontramos modernistas y otros que no son tales. Y en un grado que resulta imposible determinar, al punto tal que ni siquiera ha negado Mons. Lefebvre la calidad de obispo legítimo a ninguno, empezando por el Papa. 

Es evidente que en la Iglesia subsiste, en su estructura visible, el trigo junto con la cizaña. Y no podemos distinguir claramente uno de la otra en todos los casos. 

Mons. Lefebvre aclara que su posición de consagrar obispos sin mandato pontificio es lícita, y desdeña el argumento de la "visibilidad de la Iglesia" en contra de dicha licitud. Es más, si vamos a considerar las notas de la Iglesia visible, son más claras en el tradicionalismo que en la "Iglesia oficial", porque ésta está desdibujada por las novedades conciliares y postconciliares (distinción que hay que hacer también). No niega que la Iglesia oficial sea la Iglesia. No niega que el papa sea el papa. No niega que los obispos sean legítimos obispos.

Y para mayor abundancia, no otorga jurisdicción a los obispos consagrados, porque eso solo puede hacerlo el papa. 

Más todavía, antes de consagrar obispos sin mandato pontificio, Mons. Lefebvre pidió el mandato al Papa, no lo obtuvo, y consideró que no podía seguir esperando a riesgo de poner en peligro la obra de restauración del sacerdocio, la liturgia y la doctrina de la Iglesia.

¿Debemos considerar que Mons. Lefebvre pidió permiso a la "Iglesia conciliar" para consagrar obispos? ¿O que se la pidió al Papa de la Iglesia Católica? 

Como ve, su texto, llevado a un análisis más fino, no dice lo que Ud. cree que dice. La realidad es un poco más compleja y solo la Iglesia, cuando Dios lo permita, aclarará las cosas. 

MONS. LEFEBVRE EQUIVOCADO?

Coincido plenamente con su respuesta al resto del texto, pero me refería particularmente a la aplicación práctica que parecen encerrar estos párrafos en los que pareciera, ya en el final de su vida, querer volcar la experiencia de sus veinte años de “luchar contra"? la “Iglesia Conciliar”: 


“Ponerse dentro de la Iglesia, ¿qué es lo que eso quiere decir?...........¿sería necesario que nosotros, quienes luchamos contra ella por veinte años porque queremos la Iglesia Católica, volviésemos a entrar a esta Iglesia conciliar para supuestamente volverla católica? ¡Es una ilusión total! . Esta historia de la Iglesia visible de Dom. Gérard y del Sr. Madiran es infantil.”

Es al menos, difícil de entender.

Y sin embargo

Si no me equivoco esta referencia a Dom Guerard y al Sr. Madirán es a propósito de su alejamiento de la FSSPX por la consagración de obispos. Y también después de que Mons. Lefebvre negoció y firmó un acuerdo... y lo denunció inmediatamente, cuando fue presionado por el propio Card. Ratizinger para celebrar la misa nueva apenas si había firmado... 

Yo creo que esto debe leerse en el plano prudencial. Al menos en la medida en que se sostenga la posición de reconocimiento al Papa y a la jerarquía oficial de la Iglesia Católica. 

En lo prudencial yo me inclino a pensar que no es el momento de aceptar ningún tipo de acuerdo. 

MONS. LEFEBVRE EQUIVOCADO?

Vale.

Desde luego y dentro de las condiciones que menciona: ¿es la prudencia política, relativa al momento apropiado, la que debería regir estas decisiones y no los principios, la doctrina....?

Supongo que las dos cosas pero no me queda claro, por dar un ejemplo, que motivo prudencial (y doctrinal) podría indicar la conveniencia un par de meses atrás y la inconveniencia hoy.

Si se refiere a mi opinión

ha sido permanente en sentido contrario. Si revisa los artículos de esos días tan complicados verá que dejé de opinar cuando se produjo la filtración de la carta de los obispos. Ante un desafío de ese tipo lo único que podía hacerse era cerrar filas. 

De modo que no hay cambios en mi posición. Yo creo que un paso de esa naturaleza pone confusión en la feligresía y aún entre los sacerdotes de la FSSPX. 

Pero podría pensar en motivos prudenciales, que no comparto hoy, pero que están en el plano de lo discutible. Por ejemplo, la evaluación de la situación interna de la Iglesia con información al alcance de las autoridades de la FSSPX y que no se puede hacer pública. Por ejemplo, el apoyo de algunos obispos y cardenales, un pedido personal del Papa para ayudarlo a replantear las fuerzas que luchan por el poder, o en vista del próximo cónclave... O el superar un obstáculo para que se incorpore al tradicionalismo un gran número de gente...

Estas son especulaciones mías. No son informaciones. Pienso que esto puede haber estado en la cabeza de quienes apoyaban el cierre de un acuerdo de regularización canónica. 

Por otra parte, si bien NO es posible discutir los principios doctrinales, lo que sí es discutible es hasta qué medida, tomando tal o cual decisión, quedan o no comprometidos dichos los principios doctrinales. Por ahí hay que hilar fino. 

Sin un consenso amplio y tranquilidad general en la familia tradicionalista resulta imposible emprender  un experimento de este tipo, a riesgo de hacer más daño que bien. Y me parece que los hechos han mostrado la firmeza de este argumento. Dios quiso que tal acuerdo no prosperara y puso el obstáculo. Sigamos confiando en la protección de Dios y en la buena voluntad y prudencia de los que dirigen y su capacidad de interpretar en los hechos el camino que Dios señala.

MONS. LEFEBVRE EQUIVOCADO

No, no era Ud. Me desconcertó la
actitud del Superior General de la FSSPX. Después de varios años de cordiales
conversaciones, habiendo conocido a fondo todo lo relacionado con la Iglesia,
el Santo Padre y su entorno y, vista la firme resolución con que declaraba
estar todo encaminado "según el plan", (fueron
sus palabras reiteradas), antes del Capítulo General y aún antes de
los reemplazos en Roma da una inesperada marcha atrás y, más tarde declara que
no se regularizará en este pontificado.

No habiendo cambios en lo doctrinal ni en la situación general,
uno podría pensar (sin emitir juicio de valor desde luego) que se equivocó antes o (más probablemente?) que se está equivocando ahora?

Evidentemente hay alguna situación que no conocemos pero sería interesante que fuera comunicada a la feligresía dada la gravedad de la resolución y de sus consecuencias.


El traje del emperador

Perdón se me olvidaba otro detalle:

at the consecration
during Mass a change occurs so that the whole substance of the bread and
wine is changed into the whole substance body and blood of Jesus
Christ.

Este es el original inglés de la afirmación de la transubstanciación. De nuevo podemos entender otra cosa, pues no está tan claramente expresado como en la traducción que nos ofrecen aquí al castellano. Fíjense en el segundo elemento desaparece el determinante "of" detrás de "substance". ¿Por qué? 

whole substance of the bread and wine

whole substance body and blood

No se si el original es en inglés o en alemán. Pero en inglés veo tan obscura esta afirmación fenomenológica de la substabcia cuepo-sangre como su teología. "Hombres de lenguaje perverso" como afirmaba la Pascendi al comienzo.

El traje del emperador

A) Si dice creer eso ¿por qué no lo encontramos tan claramente afirmado en sus explicaciones que muchos sí hemos leído? ¿Somos todos tontos o esto es el cuento del traje del emperador que todos hemos de verlo para no ser tomados por tontos o desleales?

B) Si cree en la transubstanciación tal como la ha proclamado ¿por qué no procede a abolir la declaración sobre la validez de la plegaria de Addai-Mari que no contiene las palabras del memorial y por tanto no contiene consagración? Seguramente su explicación será tan obscura como la de los que la aceptan: las tiene sin tenerlas. Es el retorno a A.

C) ¿Se han fijado que la forma en que afirma la virginidad perpetua de María puede entenderse igualmente que lo que afirma antes durante y después del parto es la maternidad humana y divina de María en lugar de su virginidad? Precisamente la obscuridad de su explicación la transporta a la proclamación. Que diga simplemente que María es virgen antes, durante y después del parto.  Pero lo que Müller no cree es en la virginidad durante el parto. Müller sí está dispuesto a admitir una virginidad en el parto, pero entendida como reconstrucción milagrosa de algo que se ha perdido al parir de modo natural. Pero eso es mprecisamente negar el dogma de la virginidad en el parto por mucho que el diga que lo proclama. De nuevo volvemos a A.

D) Y finalmente está por ver todo, porque como bien se señala vivimos en el tiempo de la criptoherejía. No basta con afirmar el dogma o firmar un documento, sino que hay que evitar negarlo en su explicación y exposición teológica.

Sigue en las mismas

Müller, como todos los modernistas, es un
experto en la manipulación ¡ Pero vamos a ver, Sr Müller (1)! Respecto al dogma
de la Virginidad Perpetua de la Virgen María, usted no se está desdiciendo no ya de un error, sino de una herejía, porque usted no negó el dogma directamente,
sino que lo que hizo fue negarlo con su explicación que dio de él cambiando el significado católico por uno luterano. Usted
dijo  en su libro “Dogmática católica: estudio y
práctica de la teología” (Friburgo, 2003, quinta edición): “..la virginidad no
tiene que ver con las “características fisiológicas en el proceso natural del
nacimiento de Jesús (como la no-apertura del útero, la incolumidad del himen o
la ausencia de las contracciones), sino con el influjo salvífico y redentor de
la gracia de Cristo para la naturaleza humana”.

Es decir, usted explicó la Virginidad de
una forma que la negaba. Porque si no hablamos, además,  de la incolumidad del himen..,
como usted afirma, dejándola en una cosa etérea (misma idea con la que explica la Presencia
Real en su libro) ¿ De qué hablamos? ¿ Del sexo de los ángeles o de la
velocidad del tocino? Y ahora, que tiene la oportunidad de rectificar, no lo
hace. Hubiera sido suficiente decir, por ejemplo, que cuando hablamos de la
Virginidad, también tiene que ver con 'las características fisiológicas del
proceso natural, ... ¡ Pero usted no lo hace! Es pertinaz en la herejía formal (usted no puede alegar ignorancia) queriendo hacernos 'tragar una rueda de molino'.

Por otra parte tiene la osadía de forzar
en S. Agustín lo que no dice si se lee el contexto y más sus obras. Porque usted olvida la doctrina
de la Iglesia muchas veces expresada por los papas; por ejemplo: Su santidad Inocencio III enseña la fe católica:
"De corazón creemos y con la boca confesamos UNA SOLA IGLESIA, NO DE
HEREJES, sino la Santa, Romana, Católica y Apostólica, fuera de la cual creemos
nadie se salva" (Carta Eius exemplo del año 1208). Denz. 423. Pero hay muchos más, cuyas citas pueden verse en Denz.

Obviamente el escándalo de este nombramiento es mayúsculo, hasta el punto de forzarle a dar una explicación; insatisfactoria. No cejemos en poner sus errores o herejías al descubierto hasta que le echen. Se trata de una obra de caridad para con las almas sencillas

(1)

No
le llamo Prefecto porque de acuerdo con S. Roberto Belarmino, S. Francisco de
Sales o con Bula Cum ex Apostolatus Oficcio, de Paulo IV, Müller carece de
jurisdicción en la Iglesia; un ejemplo de la bula:

"si
en cualquier tiempo fuere evidente que algúnObispo (incluso con cargo de
Arzobispo, Patriarca o Primado)o un Cardenal de esta Iglesia Romana
(Incluso,como se dijo, en función de Legado) o asimismo un RomanoPontífice se
hubiera desviado de la fe Católica ohubiera caído en alguna herejía, [incurrido
en cisma olos hubiera suscitado o cometido] antes de su promocióno de la
asunción como Cardenal o Pontífice Romano, que tal promoción o asunción sea
nula,írrita e inane, incluso si se hubiera realizado con acuerdoy consentimiento
unánime de todos los Cardenales; y que no pueda considerarse válida o tener
validez por el recibimiento del cargo, por la consagración,o por la
consiguiente posesión o cuasi-posesiónde mando y administración, por la
entronización o adoraciónde ese Romano Pontífice, por la obediencia quetodos le
hayan prestado o por haber transcurrido untiempo cualquiera en tales
situaciones; y no sea tenida por legítima en ningunade sus partes;.."

Nunca dejo de ser esta doctrina vigente, pues hasta el C.I.C hace mención a la Bula. Y no lo podrá dejar de ser, por es la doctrina de los Apóstoles. véanse epístolas de S. Pablo y S. Juan, sobre todo.

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Sin sorpresa

Nada nuevo bajo el sol.

El Papa San Pio X explicaba que parte de la estrategia que usan los modernistas es dispensar el veneno en prudentes dosis mezclado con buena doctrina para mejor engañar.

También son maestros en el arte de decir y desdecirse a si mismos en tanto son puestas a la luz sus ideas. 

Como son enemigos de las luz evitan con cuidado la excesiva divulgación de sus verdaderas intensiones. Entonces, no es extraño que ahora parezca algo ortodoxo en esta etapa en la cual se DESDICE a si mismo.

La oportunidad de estar en el cargo que ostenta no es nada desdeñable y de eso se trata, de proseguir su obra. Ya tendremos en adelante muchas oportunidades de ver y analizar declaraciones de Muller para corroborar la exactitud de lo denunciado oportunamente por el último Papa santo.

Cómo nos hace falta leer y

Cómo nos hace falta leer y releer Pascendi. Tal como el dice el comentarista anterior, la estrategia de Müller es propia de los modernistas, personas capaces de sostener simultáneamente todo tipo de contradicción.

Esta simulación es particularmente perversa pues anestesia al desprevenido que, convenciendose de que el lobo es en realidad una oveja, termina devorado por él. 

Cristián Yáñez Durán

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Solo que no podemos decir

si lo hace con malicia o porque ha dado por superado el principio de contradicción. 

Podemos sospechar, pero no podemos saber. De modo que la aplicación del texto de San Roberto Bellarmino o de las condenas de Pascendi no está en nosotros, sino en la autoridad de la Iglesia. 

A nosotros nos corresponde ponernos a salvo apartándonos de estas formulaciones heréticas y advertir a los demás.

Es privado del cargo por el propio hecho

El juicio de la malicia del corazón corresponde a Dios. Aquí no se trata de juzgar nada más que los hechos y dichos. Si son o no heréticos, porque si lo son, el católico tiene la obligación de apartarse del hereje y hasta de 'retirarle el saludo', como bien dice el Apóstol y por lo tanto, de no obedecerlo.No requiere ser juzgado por nadie, porque es privado del cargo no por juicio sino por el propio hecho.

Escuchemos  sobre esto
al santo Doctor Roberto Belarmino (De Romano Pontífice): (…) el hereje
manifiesto no puede ser (ni) Papa. (..) “por” herejía el Papa cesa de ser papa (cuanto más un prefecto).
Porque la forma no puede mantenerse sin las disposiciones necesarias. (..) el …
herético igualmente óncesa … por sí mismo, sin otra deposición. NO ES PRIVADO DE
SU CARGO POR JUICIO DE HOMBRES, SINO POR EL PROPIO HECHO. Porque la adhesión
formal a una herejía lo habría excluido del seno de la Iglesia. (..)los herejes
incluso antes de que sean excomulgados están fuera de la Iglesia y están
privados de cualquier jurisdicción. Añadamos a esto las precisiones de Su
Santidad Paulo IV (Cum ex Aposyolatus Officio, $6) Además, si un día
apareciera(..) que… …. antes de su promoción y elevación al Cardenalato o al
Soberano pontificado desviándose de la Fe Católica hubiera caído en alguna
herejía, su promoción o elevación, incluso si ella hubiera tenido lugar con la
concordia y con el asentimiento unánime de todos los Cardenales, ES NULA, SIN
VALOR, NO HABIDA.  Su llegada al cargo,
consagración, gobierno, administración TODO ELLO DEBERÁ SER TENIDO POR
ILEGÍTIMO.

El juicio que determine

si está o no incurso en tal delito es de la Iglesia, no de los particulares. Sobre todo cuando, como en el caso del modernismo, las posiciones sean fluctuantes, como ha demostrado el arzobispo Múller en sus declaraciones. 

No hablo solo del juicio del corazón de cada uno, que pertenece a Dios, sino del juicio que merece la doctrina de estas personas. Uno debe alejarse cuando tiene serios indicios de heterodoxia, debe prevenir a otros, pero no puede DECLARAR al sujeto incurso en tal o cual delito. Eso es oficio de la Iglesia. 

Puede ser que el juicio de la Iglesia tarde. En particular cuando la gran mayoría del clero está sospechada de participar de las mismas ideas, en diverso grado, que es el caso actual. Pero ese juicio llegará.

Los particulares NO podemos hacer ese juicio, respecto a la legitimidad del ejercicio del cargo. Sería algo así como establecer tribunales populares. Debe ser un acto jerárquico.

Permítame motrar mi

Permítame motrar mi desacuerdo con el debido respeto, según mi modesto parecer.

De un estudio atento de la Bula Ex Cum Apostolatus  Officio, se concluye, que no el fiel iluminado por su arrogancia, sino el fiel al magisterio perenne puede hacer un juicio sobre la legitimidad de jurisdicción (adviértase la diferencia entre validez y letimidad). Más claro aún es San Vicente de Lerins en su Communitorio.

La Historia de la Iglesia nos ilustra sobre este asunto ¿ Esperó Sofronio a que Roma, es decir, el Papa Honorio I refutase la herejía monotelista? No. Por entonces 4 de los 5 patriarcados que constituían la Iglesia habían caído en la herejía. Y como no cabía esperanza humana, sino sólo divina, Sofronio condenó  los desvíos de la fe de los heresiarcas; de esa manera, mediante segundas causas= el celo de Sofronio y su seguidor en la lucha Máximo, ambos santos,  la promesa de Cristo a Su Iglesia no falló.

E igual sucedió con Atanasio ¿ Debía esperar San Atanasio a que el Papa Liberio refutase la herejía arriana para condenar al hereje Arrio? ¿ O a un nuevo Concilio de la Iglesia, cuando ya estaba definida la doctrina católica  Él se levantó contra los herejes, lo que le costó 4 destierros. No esperó un nuevo pronunciamiento de la Iglesia, cosa muy difícil,  pues los más eruditos historiadores calculan que sólo entre un 1% (uno por ciento) a un 3% (tres por ciento) de los obispos se mantuvieron fieles a la fe católica durante la crisis. Para más añadir, Arrio recibió sólo el apoyo, o poco más, del tesoro de la Iglesia, esto es, de los pobres; de los harapientos monjes del desierto.

Por otra parte ¿No establecieron San Atanasio y Eusebio de Samosata, incluso, en sedes episcopales a obispos que, más tarde, la Iglesia reconocio su santidad? 

¿No fue, excumulgado Atanasio mediante tres  cartas del Papa Liberio a los obispos orientales: Studens Paci (Denz, sch, 138) , Pro deifico y Quiz scio ? Corrijaseme si estoy en el error. Y aunque bien puedan haber sido esas cartas manipuladas por los arrianos, como afirman los sedevacantistas para defender su tesis, lo cierto es que -con excomunión o sin ella-  sin esperar a pronunciamiento de la Iglesia, los eremitas y monjes negaron la legitimidad de la jurisdición a los herejes: Que entonces ocupaban más del 97% de las sedes episcopales

Por lo tanto, si su argumento se hubiera aplicado al monje, luego patriarca, San Sofronio, y a San Máximo, o a San Atanasio y a los particulares monjes y eremitas del desierto, hoy en día todos arrianos y además negando que no hay en Cristo dos voluntades, salvo gracia extraordinaria de Dios, por supuesto.

Hay más argumentos afirmando la posición que expongo, no sólo de opiniones teológicas, sino de verdaderas conclusiones teológicas,; pero he de limitarme a estas para no abusar del espacio, así como a no abordar  las canónicas.

Con el debido respeto

¿?

Estimado Sr.Moderador:

Y el Ipso facto: ¿que es?

¿Existe?

Esencial y en la Fe: sin más.

Que de jerarquías,codices y manipulaciones "aggiornadas" ya superan lo "racional imaginable" o lo "ambiguo".

Al César lo de el, que no a la Herejía.

Si si; No no

Con enorme respeto en Cristo y en María, en la Fe y en la Tradición.

Ipso facto.Hecho real y consumado. No se "juzga", se asume.

Atanasio en el exilio