Monseñor Alighiero Tondi

Uno de los casos más sonados de espionaje comunista en la Curia Romana ocurrió bajo el reinado de Pío XII. Su entonces Prosecretario de Estado, Monseñor Juan Bautista Montini tenía a sus órdenes como secretario personal a Monseñor Alighiero Tondi. Relatamos a continuación la historia de este famoso espía cuyas informaciones costaron la vida de miles de católicos bajo regímentes soviéticos. Monseñor Montini fue trasladado a una diócesis y el Papa juró nunca darle el capelo cardenalicio. Bajo el reinado de Juan XXIII Monseñor Montini fue reivindicado y llegó a ser Sumo Pontífice bajo el nombre de Pablo VI.

Por el P. Henri MOURAUX

Me encontraba yo en Roma, cuando el murmullo de un acontecimiento se extendía entre los habitantes de la Ciudad. En efecto, se había visto salir del Vaticano a un hombre esposado, al que un coche celular se lo había llevado. Este hombre despojado de su sotana por orden de Pío XII, no era otro que Mons. Alighiero Tondi, jesuita, secretario particular de Mons. Juan Bautista Montini, éste a su vez, Prosecretario de Estado de Pío XII--.(Alighiero Tondi, joven italiano, era miembro del Partido Comunista; ingresó en el Instituto de los Jesuitas por orden del Partido. En el año 1943 fue ordenado sacerdote.)

"He tratado este asunto en dos números de Bonum Certamen". Pero como ha producido un revuelo escandaloso, debo resumir los hechos.

Pío XII, envió detrás del Telón de Hierro, sacerdotes disfrazados de viajantes para proporcionar los sacramentos a los Católicos, así como a Obispos, para realizar ordenaciones. Estos desgraciados fueron arrestados y después fusilados en la URSS. En vano Pío XII buscaba explicar este drama, cuando el Arzobispo de Riga, le reveló que un espía vivía en el Vaticano.

Entonces lo hizo vigilar por agentes de policía disfrazados de prelados. (Encomendó la operación a un agente francés especializado en contraespionaje.) El resultado no tardó en producirse: Mons. A. Tondi fue sorprendido en el momento en que estaba fotocopiando documentos secretos. Interrogado, declaró que era agente de la KGB, formado en Moscú y que transmitía a sus jefes de la URSS, los documentos que podía robar a Pío XII. Los documentos eran dirigidos a Moscú por mediación de Togliatti (Secretario General del Partido Comunista Italiano), amigo de infancia de Juan Bautista Montini. Ante esta revelación, Pío XII cayó enfermo; tras destituir a aquél, trasladó a Milán a Mons. Montini.-En cuanto a Mons. Tondi, fue condenado a dos años de prisión, donde se casó con su querida, Carmen Zanti, militante del Partido Comunista. Terminada la condena, Mons. A Tondi y su concubina, se trasladaron a la Alemania del Este.

A aquel le fue dado el cargo de Secretario de Walther Hulbrich, hombre fuerte del comunismo alemán. Fue también profesor de Ateísmo en la Universidad Marxista Leninista". (Por cuenta del Partido Comunista hizo muchos viajes. Pronunció innumerables discursos, y escribió libros contra la Iglesia).

Mons. Montini, en tiempos de Mons. Tondi


"Al advenimiento de Paulo VI, Mons. Tondi y su concubina, volvieron a Roma; él se instaló en el Vaticano en calidad de empleado civil; ella fue elevada a muy altas funciones del Partido Comunista. Pronto, Paulo VI, sin ninguna retractación ni reparación, y confesando Tondi que aún guardaba la Cédula del Partido Comunista, legitimó su matrimonio civil por "sanatio in rádice", es decir, sin necesidad de tener que presentarse ante ningún sacerdote. (C.F. "Aurore", del 12 de Marzo de 1965)".

¿Había abjurado de su ateísmo la ex secretaria de Togliatti? Para nada. Cuando murió, en 1979, su sepelio dio lugar a una enorme manifestación del Partido Comunista, como si se tratase del mismísimo Togliatti o de Enrico Berlinguer...

"Un religioso amigo, bien enterado de lo que pasa en el Vaticano, me aseguró que Mons. A. Tondi, colocado por Paulo VI en un puesto muy secundario, era en realidad su Embajador Personal en sus contactos con la URSS".

"Sobrevenido Juan Pablo II, se perdió por un tiempo el rastro de este individuo, cuando súbitamente, aparece en el primer plano de las noticias religiosas. La prensa italiana hace saber que Mons. A. Tondi, pide al Cardenal Seper, en Octubre de 1980, ser reintegrado al sacerdocio. Y, en diciembre de 1980, Juan Pablo II, lo reintegró al Sacerdocio sin condiciones". Y quizá para honrar su anterior actividad como profesor de ateísmo, fue designado prelado de honor... No abundan los espías conocidos en la historia de la Santa Sede; seguramente ninguno de ellos tuvo la insólita fortuna de Alighiero Tondi. "Con gran estupor, han visto católicos a Mons. A. Tondi decir misa en público, la misa del Ordo-Bugnini, claro está; pero sin casulla y adornado con mil caprichos..."

Texto tomado de De "Bonum Certamen", del mes de Mayo-Junio 1981. Director de esta publicación, el Rvdo. Padre Henri MOURAUX.

Pío XII dispuso la inmediata cesantía de Montini como funcionario dela vital Secretaría de Estado y, fiel a la tradición de mesura y discreción de la diplomacia vaticana, el desplazamiento fue cubierto con su designación como arzobispo de Milán (aunque juró que, mientras viviese, jamás le concedería el capelo cardenalicio, lo que cumplió) (La nota es nuestra).

Tondi, fue excomulgado y la justicia italiana pudo juzgarlo y condenarlo a dos años de prisión, según cuenta el singular padre Apeles en un interesante libro, algo excesivamente titulado "Historia de los papas". (La nota es nuestra).

Nota de Panorama Católico: El Padre Henri MOURAUX sostiene posturas doctrinales sedevacantistas, que esta publicación no comparte en absoluto. Su texto es citado aquí como testimonio histórico de un hecho que tuvo amplia difusión en su momento y ha quedado olvidado. Tiene especial interés a la luz de caso del fallido Arzobispo de Varsovia.

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Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

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la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.