¡Oh, Jesús mío!

¡Oh, Jesús mío!
Perdónanos nuestras culpas,
Líbranos del fuego del infierno.
Lleva al cielo a todas las almas,
Socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.


Esta breve oración, casi una jaculatoria, fue enseñada por Nuestra Señora de Fátima a los tres pastorcitos en una de sus apariciones en 1917. Les pidió que la recen al final de cada decena del Santo Rosario.

Todos los trece de cada mes, de mayo a octubre se cumple un nuevo aniversario de cada una de la apariciones de la Santísima Virgen sobre la carrasca, en Cova da Iría.

En cada una de ellas nos ha ido revelando la misericordia que Nuestro Señor tiene para con esta humanidad pecadora, misericordia que ejercita por medio de su Santísima Madre, la cual nos advierte: penitencia, penitencia, penitencia.

Recemos diariamente el santo rosario. O al menos con cierta regularidad. Repitamos muchas veces al días esta extraordinaria oración para alcanzar la misericordia para nosotros y para todos los pecadores.

Tan fácil, tan simple el remedio. Tan reacios a tomarlo…

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Marcelo González

Signos del cielo y de la tierra: si los tiempos no se abreviasen hasta los justos perecerían

Mons. Bernard Fellay

Pretender hablar de conversión excluyendo que sea a la Iglesia católica, es burlarse de la gente. Dios, que es todopoderoso, ha puesto en las manos de María esta gracia, este poder de hacer milagros; no sólo el del sol, sino un milagro aún más asombroso: la conversión de un país entero mediante una sencilla consagración hecha por el Santo Padre, al que se unirían los obispos del mundo entero. Ese país, desde ese momento, quedará entregado a la Santísima Virgen.

Editor y Responsable

Continuemos la lucha con todas nuestras fuerzas como siervos inútiles que somos, pero pongamos nuestra esperanza, más que nunca, en la todopoderosa intercesión de Santa María, la Madre de Dios siempre Virgen, pues es ella quien, una vez más, vencerá la herejía.

Editor y Responsable

Cuando ahora leo en el Nuevo Testamento esas escenas tan encantadoras del paso del Señor por Palestina, recuerdo éstas que, tan niña todavía el Señor me hizo presenciar en esos pobres caminos y carreteras de Aljustrel a Fátima y a Cova de Iría. 

Jorge Ferro

La persona de Lefebvre es remansada, acogedora. No estamos frente a un energúmeno. Bastaba mirar sus ojos, a los que veo todavía hoy como claros y serenos. Una voz tranquila, no declamatoria, sensata. Su palabra mesurada y esperanzadora. 

Editor y Responsable

Los otomanos avanzaban sobre Europa. Juan (Jan III) Sobieski, rey de Polonia, decidió liderar la coalición, abandonando su patria marchó al mando del ejército. Al llegar a Viena los turcos doblaban a los cristianos. El enviado papal, Marco D’Aviano, consiguió unir a todo el ejército bajo el mando del rey polaco.

Marcelo González

Recientemente hizo algo de ruido una pastoral del obispo de Mercedes-Luján, Mons. Radrizzani, que es un personaje muy pintoresco. Su rol mediático más reciente tuvo lugar cuando cierto ex funcionario público decidió esconder unos 10 millones de dólares en billetes en cierto convento bajo su jurisdicción.