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¿Qué está pasando?

entre la Santa Sede y la FSSPX

Lo que pasa es incierto hasta el momento. Y es  difícil especular con certeza.

Los últimos  hechos públicos, en síntesis:

Medios laicos, como Der Spiegel y Le Figaró  anuncian la firma inminente o ya consumada de un documento entre la    Santa Sede y la FSSPX cuya consecuencia más  esperada por el público peri o filo  tradicionalista sería una regularización canónica de la obra de Mons.  Lefebvre.

]]>Medios  especializados]]> en temas católicos se hacen eco, con más sus propias  especulaciones.

El ]]>Distrito  alemán de la FSSPX]]> parece sugerir unas perspectivas optimistas en tal  sentido.

]]>El  vaticanista Tornielli ]]> cita, como si  lo hubiese tenido en la mano, un presunto texto  reservado que Mons. Fellay habría enviado a todos los sacerdotes de la FSSPX. Según la versión de  Tornielli, este texto diría: “Estamos a  la espera, podría haber un acuerdo si no  se nos solicitan concesiones que toquen la liturgia, los sacramentos, la moral  y la disciplina”. Esto dice Tornielli que Mons. Fellay dice  reservadamente a sus sacerdotes y a los demás obispos.

Durante la conferencia de Mons. Tissier de  Mallarais en Buenos Aires el viernes 13 de abril, no se habló en absoluto del  tema. Cuando una feligresa preguntó sobre la cuestión, la respuesta fue, de este tema solo habla el Superior General.

A nuestro  ver:

La situación de la Iglesia en la región de  habla alemana de Europa, con su cisma  masivo avanzando a pasos agigantados, puede dar visos de gran preocupación  y dramatismo por futuro inmediato de la Iglesia, en particular con un Benedicto debilitado y más cercano al fin de sus días por  razones de edad.

Esta situación no se percibe en forma  tan dramática en otros puntos de Europa o América.

Sin duda este cisma en ciernes no será ajeno a las  consideraciones de Benedicto a la hora de plantearse qué hacer frente a la situación de la Iglesia, políticamente  hablando. No parece que tenga ya poder para ejercer su autoridad por medios  correctivos.

Tal vez en esta situación se funde  también el optimismo del P. Schmidberger (ex Superior General y Superior en  ejercicio del distrito alemán) sobre un posible modus vivendi con los sectores más conservadores, asustados y mejor  dispuestos, y por otra parte, sobre el bien que podría hacer la FSSPX en la Iglesia dado el caso de una  regularización canónica: todo un cambio  de escenario político-eclesiástico.

La aceptación de una regularización canónica es una medida prudencial.
  Pero las consecuencias de esta  medida afectan directa y profundamente  cuestiones de Fe por las que la   FSSPX se ha batido durante toda su historia. Parece muy  improbable que se realicen concesiones que acepten poner en peligro aquello que  han defendido con tanta convicción y ardor.

Sin embargo, otras concesiones  que se pueden acordar en materia de  disciplina canónica podrían funcionar como condicionamientos en materia doctrina.  En condiciones normales supone un  sometimiento a autoridades que (por debajo del Papa inclusive y aún con su  prescinencia) no tienen ningún deseo de  ver prosperar la causa tradicional.

Podría ocurrir –difícil mas no  imposible–­ que un cheque en blanco para los lefebvristas, terminara desatando un “estado de guerra interno”  –azuzado por lo que los progresistas más furibundos considerarían un “triunfo  político” de los tradicionalistas-. Ellos tratarán de neutralizar todo posible  efecto con acciones hostiles, trabas, confusión, desinformación... nada nuevo,  pero en un grado mucho más virulento.

En definitiva, un estado de  persecución muy duro contra los tradicionalistas, inclusive contra los que no  sostienen la posición de la   FSSPX, allí donde los progresistas tienen el poder, es decir,  en la mayoría de las diócesis.

La edad y la creciente debilidad física  y política de Benedicto darían a los enemigos de este acuerdo (enemigos por  izquierda, en este caso) estímulo para lanzarse contra el Papa y buscar la neutralización de todo ese bien que  tantos esperan pueda hacer la   FSSPX canónicamente regularizada.

En definitiva, la situación de la Iglesia parece impredecible,  salvo por lo que resulta evidente: el nivel de conflicto crecerá mucho más en  cualquier caso.

¿Es el momento?

Tal vez Dios haya querido que un  paso en este sentido detone la carga  explosiva que se ha acumulado bajo la estructura eclesiástica que tiene una  unidad meramente protocolar y sincere las situaciones. Tal vez sea el comienzo  del cumplimiento del “tercer secreto” de Fátima (un papa asesinado, después de  haber caminado sobre las ruinas de ¿la Santa   Sede? y los cadáveres de obispos, sacerdotes y cardenales). Ya  deba entenderse esto de un modo literal o metafórico.

Sea lo que fuere, estamos en  tiempos de los que hacen historia, sin duda, y tal vez también parusíacos.

Parece inevitable que algo  ocurra, algo peligroso, de consecuencias impredecibles, algo hacia lo que las  fuerzas lanzadas ya no se puedan detener.

Firmes en la Fe y a mano el Santo Rosario.

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Editor y Responsable

Los tiempos se aceleran. Casi a diario aparecen documentos instando al papa a la corrección de los errores doctrinales de Amoris Laetitia. El problema es que el documento es increíblemente ambigüo. En él se afirma la doctrina de la Iglesia en distintos puntos y se la desdibuja en muchos otros. Y finalmente, en las notas famosas del capítulo VIII, se da pie a violentarla, como lo han hecho apenas en estos días los obispos de Malta.

Marcelo González

La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del matrimonio y de la familia. No teman, porque cualquiera que actúe a favor de la santidad del matrimonio y de la familia siempre será combatido y enfrentado en todas las formas, porque esta es la cuestión fundamental.

Marcelo González

Se ha dicho con frecuencia: Fátima es una epifanía, una manifestación luminosa que prepara a los creyentes para vivir los tiempos más oscuros de la era cristiana. Así como la fiesta del 6 de enero celebra la revelación de Dios, en su Persona encarnada, a representantes de los gentiles.

Editor y Responsable

El mundo católico está hirviendo tras la publicación el 19 de septiembre de la carta de cuatro cardenales (Carlo Caffarra, Walter Brandmuller, Joachim Meisner y Raymond Burke) al Papa Francisco. La carta solicita que el Papa aclare declaraciones, al parecer heterodoxas, de su Exhortación Apostólica Post-Sinodal, Amoris Laetitia.

P. José María Mestre Roc FSSPX

Es útil considerar las relaciones o semejanzas que, a nivel de la gracia, presenta el misterio de la Navidad con las apariciones de Nuestra Señora de Fátima. Pareciera que, a primera vista, tales semejanzas no existen, pero, a poco que se considere, se observa que tanto en Navidad como en Fátima aparecen unas mismas ideas de fondo, unas mismas realidades, características del modo de obrar de Dios.

Marcelo González

En distintos comentarios hemos hecho referencia a Fátima y su importancia para entender los tiempos actuales. Una opinión que, vamos constatando, es común entre muchos escritores, historiadores y estudiosos autorizados. En otro aspecto, los actos de la jerarquía de la Iglesia, por acción u omisión, muestran la importancia dramática de estas apariciones a lo largo del siglo XX y lo que va de este. 

Marcelo González

Cuanto más se ahonda, más se advierte que Fátima es la inauguración de los tiempos finales de la historia. Inclusive si en La Salette las profecías fueron crudas y explícitas: “Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del Anticristo”