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Trailer de "Cristiada"

Se estrena en México el 20 de abril

Estreno en México el 20 de abril de 2012

Comentarios

Libertad religiosa

Creo que apunta a la libertad de religión, no a la defensa de la verdadera fe, como lo fue históricamente.

ya empezamos...

Yo me esperaba que los comentarios o el comentario que se hiciera fuera
positivo, un comentario de alegría ante una película que cuenta la
historia de los cristeros, de aquellos mártires que dieron su vida por
amor a Cristo y a su Iglesia, y ¿qué aparece? ¿cuál es el primer
comentario? Pues que no es la defensa de la verdadera fe, sino de la
libertad religiosa....Pero si la fe, mi querido amigo, es un acto
racional y libre. Es obvio que lo que se pretende es defender la
libertad de profesar la verdadera religión. Está claro que sólo la
verdad tiene derechos, pero es obvio también que la libertad religiosa,
esto es, que la persona humana  pueda profesar el culto y la fe querida
por Dios públicamente es un derecho que surge de la naturaleza
humana....En este caso la defensa de la libertad religiosa y la defensa
de la fe es una y la misma cosa defendida...No empecemos con críticas
puristas...seamos capaces de ver el bien también allí donde está...Si
no, voy a empezar a creer que aquellos que dicen que los católicos ven
pecado y mal en todas partes tienen razón...un saludo afectuoso en
Cristo y María

Me permito intervenir

porque yo opiné desde un comienzo que la interpretación final del filme, por los datos que tengo, sería la de una "lucha por la libertad de conciencia" o "libertad de cultos". 

Es probable que haya algo de eso, pero habrá que verlo terminado. Sé, también, de buena fuente, que hubo cierta lucha interna entre los productores del filme, una línea más liberal y otra más tradicional. 

De modo que lo que comenta el primer corresponsal no es improbable, aunque sin ver el filme no lo podemos asegurar. 

Lo segundo que deseo decir es que no es lo mismo la "libertad religiosa" tal cual la entienden hoy la mayoría de los católicos y que nace en las doctrinas del Concilio Vaticano II, que la "libertad de la Iglesia", por la que rezamos en cada misa (al menos los de rito tradicional). "Exaltación y libertad de la Santa Madre Iglesia".

La "libertad religiosa" es un concepto liberal que supone que todo hombre "tiene derecho" a profesar la religión que desee, la anti-religión o el agnosticismo. Y NO tiene derecho. Podrá tener la libertad de hacerlo, pero derecho, NO, porque sería un derecho contra Dios, que es el autor de la justicia y la fuente de los derechos.

Adelantando la objeción, quisiera decir, también, que esto no significa que se deba obligar a nadie a ser católico. Ni en el orden personal ni en el social. En este último, a lo que se puede obligar es a respetar las leyes católicas de un estado católico a los no católicos. 

Por decirlo con ejemplos: Semana Santa es feriado para asistir al culto. Pero el Estado no puede obligar a nadie a asistir al culto. Lo que sí puede y debe hacer es dar a ese tiempo cierta solemnidad, obligando a los medios de comunicación, por ejemplo, a guardar el respeto debido a los días de luto cristiano, mandando el cierre de los locales de diversión, etc.. 

En otro orden, el Estado no puede  perseguir a quien practica la homosexualidad en forma privada. Pero sí puede y debe hacerlo si la difunde públicamente, o si seduce a menores, etc. En el caso del aborto, lamentablemente de moda en estos días, se debe penar a quien lo realiza, para salvaguardar el derecho de la víctima, tan humana como los o las victimarios

Aquí pues la diferencia entre un Estado católico, que defiende la libertad de la Iglesia y se rige por leyes conformes a la moral católica, con un Estado liberal (como por ejemplo los EE.UU.) donde se permite todo en pie de igualdad. Y cito EE.UU. porque de tan liberales hasta permiten las cosas buenas en medio todas la porquerías posibles. Pero ese no es el modelo católico, mal que pese a muchos y encumbrados clérigos.

Anexo. Oración por la Iglesia, que se reza una vez acabada la misa tradicional rezada (no las cantadas o solemnes).

Oremos. - .Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza! Mira propicio al pueblo que a Ti clama; y por la intercesión de la gloriosa e inmaculada siempre Virgen María, Madre de Dios, de San José, su esposo, y de tus santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos; Escucha misericordioso y benigno las suplicas que te dirigimos pidiéndote la conversión de los pecadores, la exaltación y libertad de la Santa Madre Iglesia. Por J. N. S. R/ Amén

La Historia de la cristiada

Como de costumbre la realidad y la historia no van de la mano de
la fe o en contra de la fe. Los alzamientos religiosos y los
anticlericales por igual, como todo alzamiento, tienen un componente
politico, con facciones siempre encontradas con el gobierno que ejerce
el poder, obvio con intereses opuestos y con pujas de derechos que una u
otra parte desean imponer para su beneficio y para lo que ellos
consideran la verdad, unos apoyados en las urnas por las masas y los
otros que se arrogan el derecho divino de interpretar los designios de
los dioses, pero a la historia me remito....

En 1926, el presidentePlutarco Elias Calles,general
revolucionario, promovió la reglamentación del artículo 130 de la
Constitución a fin de contar con instrumentos más precisos para ejercer
los severos controles que la Constitución de 1927
estableció como parte del modelo de sujeción de las iglesias al Estado
aprobado por los constituyentes.

Es de 1925, con apoyo de la CROMse creó la Iglesia Católica Nacional Mexicana, dotándola de edificios,
recursos y medios para romper con El Vaticano. Confrontada con esta
situación, la Iglesia intentó reunir dos millones de firmas para
proponer una reforma constitucional. La petición de los católicos
mexicanos fue rechazada. Los católicos llamaron y realizaron un boicot
para no pagar impuestos, minimizar el consumo de productos
comercializados por el gobierno, no comprar billetes de la Lotería
Nacional, ni utilizar vehículos a fin de no comprar gasolina. Esto causó
severos daños a la economía nacional, al tiempo que sirvió para que las
posiciones de distintos grupos dentro de la propia Iglesia católica en
México se radicalizaran.

La radicalización hizo que en zonas de los estados deGuanajuato,
Jalisco, Queretaro,Aguascalientes, Colima, Michoacan y parte de
Zapatecas,en la Ciudad de Mexico, y en la peninsula de Yucatan
Guanajuato, creciera un movimiento social que reivindicaba los derechos
de libertad
de culto en México. La dirigencia del movimiento, cercana pero autónoma
respecto de los obispos mexicanos, creyó viable una salida militar al
conflicto. En enero de1927,
empezó el acopio de armas; las primeras guerrillas estuvieron
compuestas por campesinos. El apoyo a los grupos armados fue creciendo,
cada vez se unían más personas a las proclamas de ¡Viva cristo rey! y ¡Viva santa María de Guadlupe! lanzadas por quienes fueron conocidos como los cristeros.

El origen del sustantivo cristero es disputado. Hay quienes
consideran que fueron ellos mismos quienes utilizaron el nombre primero
para identificarse, pero hay investigadores del fenómeno, como Jean
Meyer, quienes consideran que, en sus orígenes, era una expresión
despectiva, usada por agentes del gobierno federal, derivada de
cristiano.

En todo caso, los que se conocían como cristeros fueron capaces de
articular rápidamente una serie de descontentos locales con las
consecuencias de la Revolucion Mexicana
así como de aglutinar en torno suyo a grupos que, por distintas
razones, se oponían a lo que ya para entonces se conocía como el "Grupo
Sonora", nombre creado por el origen sonorense de los presidentes Adolfo de la Huerta, Alvaro Obregon y Plutarco Calles.
No sólo eso, la Cristiada, como también se le conoce, logró un uso muy
eficaz de símbolos religiosos profundamente arraigados en las prácticas
colectivas en México. Este uso de símbolos como la virgen de Guadalupe

Los alzamientos comenzaron enJalisco, Zacatecas y Michoacan por el
año 1926, luego se sumó casi la totalidad del centro del país.
El conflicto tuvo un carácter fundamentalmente rural aunque la dirección
de la Liga fue eminentemente urbana. Los cálculos más optimistas
consideran que hacia 1927, las fuerzas cristeras rondaban los 12 mil efectivos y dos años después, en 1929,
habían alcanzado los 20 mil. Semejantes números son dignos de
consideración por varias razones. En primer lugar, los obispos
mexicanos, con muy contadas excepciones se distanciaron rápidamente del
movimiento armado, desconocieron a la Liga y trataron de negociar la paz
con el gobierno de Calles con la mediación del gobierno de los estados
Unidos,  en segundo lugar, porque México recién había superado un
prolongado y
muy costoso conflicto armado que ensagrentó durante poco más de siete
años buena parte del país. No sólo eso, los cristeros eran un ejército
irregular (a pesar de que contaron con algunos militares de carrera en
sus filas), que no esperaban recibir pago y que no contaban con
mecanismos formales de aprovisionamiento, reclutamiento, entrenamiento,
atención a sus heridos o cuidado de los deudos. A diferencia de otros
grupos armados en la historia de México, no practicaron la así llamada
'leva' (una práctica por la que se obliga a personas a sumarse a un
ejército).

En 1928
luego de una tortuosa reforma de la Constitución de 1917 y a pesar de
que la Revolución mexicana había iniciado al grito de "sufragio
efectivo, no reelección", el ex presidente Alvaro Obregon contendió como candidato virtualmente único en las elecciones
presidenciales. El Grupo Sonora, se pensaba en ese entonces, repetiría
la fórmula seguida 40 años antes por el grupo Oaxaca, encabezado porPorfidio diaz,
para reformar paulatinamente la Constitución. Se decía, sin embargo,
que Obregón —a diferencia de Calles— no tenía interés en continuar con
el conflicto, por lo que llegaría a un acuerdo para acabar con la
guerra. Obregón, sin embargo fue asesinado por Jose de Leon Toral
en el restaurante "La Bombilla" en el Distrito Federal. Obregón había
acudido ahí a participar de un desayuno ofrecido por los legisladores
del bloque parlamentario que le apoyaba.

Al llegar Emilio Portes Gil, comenzó una larga negociación, en la que participó como mediador, el recién llegado embajador estadounidense Dwigth Morrow. Por su parte, la santa sede designó al todavía obispo de Tabasco Pascual Diaz Barreto, como secretario del Comité Episcopal nombrándolo "intermediario oficial"
para solucionar el conflicto Iglesia-Estado. Junto con el delegado
apostólico Leopoldo Flores se entrevistaron con el presidente, Lic.
Emilio Portes Gil, para llegar a un acuerdo el 21 de junio de 1929 sobre la cuestión religiosa.

Se logró un acuerdo de amnistía general para todos los levantados en
armas que quisieran rendirse. Se acordó devolver las casas curales y
episcopales, y evitar mayores confrontaciones en lo sucesivo. Sin
embargo, para ese entonces existía una profunda división en el seno de
Iglesia en México. La fractura afectaba desde la cúpula episcopal hasta
los laicos. Entre los obispos, la mayoría estaba a favor de un acuerdo
con el gobierno, pero habían tres, muy combativos, opuestos al acuerdo.
El más decidido de los obispos en contra del acuerdo fue monseñor Leopoldo Lara y Torres, obispo de Tacambaro en Michoacan.
En el otro extremo, presionando para que se lograra un acuerdo con el
gobierno, se encontraban los obispos de la Ciudad de México Jose Mora y
Del rio y de Tabasco Pascual Diaz Barrero .Más importantes, acaso, que
las divisiones fueron las consecuencias
que el conflicto y el desempeño de los laicos católicos vinculados a la
Liga tuvieron para marcar el futuro de las relaciones entre laicos y
obispos en el seno de la Iglesia católica en México. Como consecuencia
de la ruptura entre laLiga Nacional para la defenza de la libertad
religiosa y los obispos mexicanos, estos últimos desarrollaron una
política de
creciente centralización y control de las actividades de los laicos
católicos mexicanos por medio de la accion catolica mexicana.

En todo caso, la Liga y la mayoría de los efectivos de los ejércitos
cristeros no aceptaron el acuerdo, así que estimaciones de personajes
cercanos a la Liga señalan que de unas 50 mil personas involucradas
directa o indirectamente en las acciones militares, sólo 14 mil
depusieron las armas, aunque estas cifras han sido motivo de debate.

El acuerdo final entre la

El acuerdo final entre la Iglesia, o de algunos (para ser exactos: dos de ellos) de sus miembros jerárquicos, y el gobierno masón de México tuvo lugar en New York y con la prescindencia, o seguramente en la ignorancia más completa, de los demás obispos mexicanos y, por supuesto, de los jefes cristeros, que no tuvieron en el dicho "arreglo" arte ni parte. Acataron muchos de ellos de todas formas lo que se les decía era la voluntad del Papa, con la consecuencia de ser exterminados uno por uno con posterioridad a la "aministía" de Calles. Es falso que la guerra cristera terminó en 1929 con el "modus vivendi", por que las persecuciones y los asesinatos siguieron por diez años más, y los demás atropellos continuaron hasta finales del siglo XX, aunque de manera algo más moderada visto el fracaso del enfrentamiento franco y abierto. Se pueden consultar con bastante utilidad las memorias del último general en jefe de los Cristeros, don Jesús Degollado Guízar (casualmente, tío materno de defenestrado P. Marcial Maciel Degollado), donde relata de qué manera fueron asesinados, luego de los "acuerdos", la casi totalidad de los oficiales, jefes y tropa integrantes del Ejército Libertador cristero que habían acatado la decisión de la Jerarquía.

Es que en el terreno militar, era imposible a los cristeros ganar la guerra; pero simultáneamente, era materialmente imposible al ejército federal imponerse por la fuerza en los estados sublevados y obtener alguna derrota importante del ejército libertador. Esta situación de "tablas" debía ser rota, precisamente, por el "acuerdo" llevado con toda prisa fuera de México por algunos pocos obispos, que no dudo en calificar de felones, y los representates de la masonería mexicana, en el poder desde el asesinato del ingenuo y kerenskiano presidente Madero; y desde luego, fomentado por la caída de Porfirio Díaz, aquél famoso acuñador de la frase "Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos".

El papel del embajador Dwight Morrow -suegro del aviador Charles Lindbergh pero enemigo político de su consuegro, Lindbergh "padre", pues era abogado de J. P. Morgan, el banquero inventor de la Reserva Federal- en la persecución a los católicos mexicanos no parece demasiado difícil de definir, siendo claro que EE. UU. ha buscado en forma constante, en los últimos 200 años, eliminar todo tipo de catolicismo de sus fronteras, por que la mentalidad protestante lo considera una seria amenaza a su soberanía. Suponer un papel "mediador" o inocente de EE. UU. o de su embajador (de dicha embajada provenía la candidatura del asesinado general Obregón) es una ingenuidad imperdonable en un historiador que supónese imparcial. Existen testimonios terribles de ex oficiales del ejército federal, que eran llevados a "entrenar" allende el río Grande, iniciándose en prácticas satánicas en las logias masónicas yankis; muchos de estos hombres, atenaceados por la conciencia de haber cometido terribles crímenes durante la guerra, confesaron estos hechos antes de morir muchos años más tarde.

La causa de la guerra era, en último análisis, el "engrandecimiento del estado" inventado por constitución comunista de 1917 (amparada bajo el eufemismo de "constitucionalismo social") que eliminaba, en los hechos, la práctica religiosa, subordinándola a este endiosado "estado" hegeliano que creaba. Ningún presidente, hasta Plutarco Elías Calles, se atrevió a ponerla en práctica, hasta que llegó a México el embajador Morrow, el cual, luego de garantizar las tenencias petroleras norteamericanas y asegurarse que la reforma agraria no tocaría los laifundios yankis, dió luz verde para exterminar del todo el catolicismo. Pero cuando la solución militar fracasaba supuso, y supuso bien, que era tiempo de llevar adelante una mediación ...

La Guerra Cristera fué simultáneamente una guerra política y religiosa, como suelen serlo todas las guerras, y con mucho más notoriedad, en países de raíz católica como México en esos años '20 o España en la década siguiente. Esta infrangibilidad de ambas cuestiones ha hecho pensar erróneamente que un factor tuviera más preponderancia que otro; siendo cierto, de todos modos, que la vida religiosa es superior a la vida política y ésta, no puede negar aquella sin perder su condición propiamente política, es decir, de ordenación recta a la vida virtuosa.

Es todo cuanto quería aclarar.

L. de P.

¡VIVA CRISTO REY Y SU SANTA IGLESIA CATÓLICA!

¡POBRE MÉXICO... TAN LEJOS DE DIOS Y TAN CERCA DE LOS ESTADOS UNIDOS!
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