Un tal don Davide

Don Davide es “don Davide”, como don Bosco, don Orione o el mismísimo don Camilo. Es un cura italiano, con vocación de párroco.

Don Davide (con acento en la a), o sea el P. Pagliarani, es el nuevo Superior General de la FSSPX. Mucha gente se pregunta de dónde salió. ¿Qué significa esta promoción inesperada de un cura raso a la máxima jerarquía? Otros, menos informados todavía, señalan un desorden inaceptable: ¿desde cuándo un simple presbítero va a ser superior de obispos? Estos lefebristas están todos locos.

Tengo dos ventajas para decir algo útil en estas cuestiones. Don Davide fue mi párroco por varios años, hasta la semana pasada, ventaja que no es exclusiva, como resulta obvio, pero tampoco gozaron la mayoría de los feligreses y observadores/comentadores de la FSSPX. La otra es menos exclusiva aún: conozco la historia de la institución como tantos otros. Pero mejor que la mayoría de los espectadores que balconean los hechos.

Don Davide es “don Davide”, como don Bosco, don Orione o el mismísimo don Camilo. Es un cura italiano, con vocación de párroco. Como feligrés de la parroquia del Seminario de La Reja, he tenido varios. El inolvidable p. Lagneau, a quien gustaba de que lo llamaran “el párroco”. A Mons. Williamson, un ave rara, original y desconcertante. A Mons. de Galarreta, hombre más bien retirado, de sermones profundos y humor ácido. Hasta que llegó don Davide, una síntesis de las virtudes de los anteriores. A todos los he conocido con cierta profundidad. Todos hombres bondadosos en su estilo, efusivo, taciturno o alternante.

 

Don Davide fue un remanso que llegó como un buen día después otro buen día, con esto quiero decir, nada sorprendente. El p. Lagneau (RIP) era un hombre lleno de pirotecnia, explosivo, sorprendente, malhumorado, social y retraído. Extraordinario diseñador de “pastoral” adecuada al lugar y a las circunstancias. La Reja está en el Tercer Cordón del Conurbano bonaerense, lo que significa que se convive a diario con gente de condición muy humilde, y con frecuencia personas en las que los vicios modernos agregaron desdichas a su condición, muchas veces miserable, de pobreza clásica. El, con su nunca superado acento francés, les hablaba en “su” lengua, la de ellos. Su inveterada vocación futbolera lo llevó a establecer relación de amistad con Maradona, con Bianchi, el DT de Boca, antiguo jugador del Paris Saint Germain, a quien veía desde las tribuna en su juventud. Trataba con el embajador de Francia, que lo recibía con toda cordialidad. Y con todas las personas que Uds. puedan imaginar. Pero el objetivo era apostólico. E iba sobre ruedas cuando por desgracia se truncó. Bajo su gestión se hicieron obras impresionantes y se reconstruyó espiritualmente un seminario muy golpeado por uno de los tantos sacudones que sufrió la FSSPX, en vida de Mons. Lefebvre.

La presencia de los monseñores que lo sucedieron en su gestión parroquial fue de otra índole. Su condición de obispos los tuvieron con frecuencia alejados del lugar, cumpliendo otras funciones. En particular a Mons. de Galarreta, que dirigió la comisión teológica reunida en el Vaticano regularmente por un largo período, para tratar los temas doctrinales que la FSSPX reprocha a la Roma conciliar. Mons. Williamson, excéntrico, imprevisible, tuvo que dejar el país por el episodio mundialmente conocido. Ambos marcaron su huella en obras artísticas y edilicias. Su relación con los fieles de misa semanal fue menor. Aunque el primero, que juega como local por ser argentino de crianza y co-fundador del distrito, es muy conocido por todos. Muchos sacerdotes, he oído, lo consideran el obispo más compenetrado con el estilo de Mons. Lefebvre. Habrá percibido el lector que no me refiero ninguno de ellos en su calidad de directores del Seminario, que no me compete analizar, porque escribo como fiel.

Con don Davide volvimos a tener un párroco propiamente dicho, función secundaria, ya que se trata de una casa de formación sacerdotal. Un amigo mío, que conoce muy bien el clero de la Fraternidad, cuando le pregunté cómo era el sucesor de Mons. de Galarreta me dijo: “Tiene todas las virtudes de los italianos y ninguno de sus defectos”. Mi amigo no es de elogio fácil, así que presté mucha atención a este personaje con tantas expectativas. Vimos llegar a un sacerdote en sus cuarentas, simpático, sonriente, de aspecto bondadoso. A pocas semanas de haber recibido su designación, hablaba ya un castellano razonablemente correcto, aunque no conocía la lengua previamente. Había aprendido el francés y el inglés, hasta donde sabíamos. Se hizo cargo y no cambió nada. Nada que un fiel pueda advertir.

Hizo notables progresos en el manejo del castellano, y pocos en equitación, arte que quiso practicar dado el ambiente rural de la zona. Este detalle (no el de la equitación) marca un carácter de apóstol y de hombre inteligente: puso su atención en hablar con sutileza y corrección la lengua local. La rapidez con que lo logró nos admiró a todos. Ciertamente, hay personas a las que los idiomas se le dan con facilidad, pero...

Esto va a parecer una jactancia, pero en La Reja tenemos excelentes homilías, cada cual en su estilo. Por aquí pasan el orador facundo, el expositor lineal, pedagógico, el teólogo sutil, el amante de la arenga militar, el intérprete de las lecturas. El del índice acusador, el padre misericordioso. Algún gusto nos podemos dar y tenemos cierto expertise en la cuestión

Si hubiésemos juzgado a don Davide por sus homilías, lo hubiésemos encasillado como un sacerdote piadoso, con especial fervor mariano, de estilo suave y matizado. Sin grandes disquisiciones teológicas, sin excesivo celo moralista. Un director espiritual, con matices humorísticos, como cuando reveló la existencia del “pecado de shopping”. Aunque no dejó de sorprender el énfasis airado y categórico cuando hubo de predicar sobre temas gravísimos, como la legalización del aborto, en curso actualmente en la Argentina.

Yo había ya percibido su firmeza, aunque no en los sermones. Más bien en el trato, en circunstancias en que su mirada, enmarcada con frecuencia en una sonrisa, debía revestirse de autoridad. Su mirada tiene un sello de picardía pero no deja dudas sobre su determinación. Suave en el modo, ciertamente, no querría tener que confrontar con él. Tal vez tarda en llegar al Sí o al No, pero cuando llega, allí se queda.

Las homilías, el trato franco y austeramente bromista, su interés en todas las personas, en los detalles, en el embellecimiento de la liturgia y de la iglesia, el claustro y los parques, nos mostraban a un italiano culto, piadoso, bondadoso. Sin embargo nos engañó escondiendo una cabeza sólida detrás de la voluntad del gobernante. Del gobernante que se aconseja mucho, luego decide y ejecuta. No solo el hacer, sino el cómo y la percepción que los demás tienen de esas obras le preocupan.

Sus primeras declaraciones como Superior General fueron breves, de carácter protocolar, pero muestran ya cierto estilo de mando. ¿Qué esperan los fieles de Ud., es la pregunta: “Pienso que esperan que la Fraternidad sea fiel a la razón por la que fue fundada. Ya he dicho que fue fundada para formar sacerdotes, pero el sacerdocio existe para la santificación de las almas”. Yo interpreto: todo se ordena a esto. Lo demás es añadidura. Difícil gobernar una nave si se confunde el destino que lleva. Demasiado ruido afuera y adentro puede distraernos de nuestro rumbo. Veremos el como, pero este es el que de la cuestión. El como sirve al que.

Hace allí mismo referencia a “rumores” previos sobre su posibilidad de ser elegido Superior General. Me confieso sorprendido. ¿Un guiño a la Argentina, donde estaba tan a gusto y donde le pronosticaron su elección? En esta familia parroquial (ya no tan pequeña) del Seminario varios tuvimos esa intuición/deseo. En un cruce de palabras se lo manifesté y con una sonrisa cándida me preguntó: “De dónde salió ese rumor”. Para mí no era un rumor, no había escuchado a nadie ni dicho nada. En el momento mismo de pedirle que si resultaba elegido aceptara, ya estaba yo arrepentido de la osadía.

Pero nació sin pensarlo, era una convicción de que su modo de gobierno tiene la virtud de llevar las cosas tan suavemente que parece nada se moviera. Y en realidad, se mueven muchas cosas con una maravillosa naturalidad, en la que las personas se sienten a gusto, representadas (“este hombre está en las cosas que nos preocupan”) y contenidas paternalmente (“Uds. deberían preocuparse más por esto y menos por lo otro”). Lo admirabamos sin darnos cuenta. Lo intuíamos sin advertirlo. Pues, bien, varios otros -hasta donde yo supe luego- le dijeron lo mismo. De ahí, al menos localmente, el “rumor”, que de deseo se convirtió en una inmensa alegría y consuelo.

Don Davide seguirá siendo un párroco italiano, que en la Argentina es como decir, uno de los nuestros. El tipo por el que daríamos la vida. Y seguramente será un excelente Superior General, sobre todo si tiene que discutir en italiano (en idiosincrasia italiana) con la Santa Sede

A los que nos pretendió engañar escondiendo sus cualidades de intelectual y gobernante bajo la apariencia de simple cura de pueblo, nos ha esperanzado con la expectativa de que un estilo como el de un tal don Sarto -cura italiano, párroco primero, que después hizo carrera- es posible aún en esta Iglesia desgarrada. En particular, en esta parte de la Iglesia, un poco magullada, que se enrola bajo las banderas de ese don Sarto, luego conocido como San Pío X.

Twittet

Marcelo González

La restauración católica será por la vía del culto y del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Dios ha resguardado el sacerdocio y el culto por medio de una obra minúscula en sus orígenes que hoy es de importancia crucial para el destino del catolicismo. La restauración que debemos realizar día a día se nutre del fruto de ese resguardo.

Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.

Marcelo González

Si Bergoglio es depuesto, si acaso esto es posible, se lo debería acusar por su evidente intención de heretizar. Pero los cardenales sobrevivientes de las famosas dubia siguen dudando. Entiendo que políticamente esta circunstancia es más eficaz, pero si queremos restaurar la santidad del Pontificado y de los miembros de la Iglesia y limpiar su Rostro inmaculado necesitamos algo más que política.

Marcelo González

Pasó algo maravilloso, que no todos han entendido. El pueblo argentino, democráticamente se alzó contra la oligarquía mundial abortista. El pueblo argentino reaccionó, como dijo el periodista Mariano Obarrio, actor principal en esta victoria, y produjo otra Reconquista, como en las Invasiones Inglesas. Es un hecho político extraordinario, como lo fue Malvinas o 2001.

Marcelo González

Mañana puede ocurrir un milagro. Pero, a decir verdad, el milagro ya ocurrió. El pueblo argentino, generalmente apático salvo en cuestiones relativas a su bienestar o seguridad, se levantó contra la conspiración internacional abortista que busca reducirnos a la miseria moral absoluta.

Editor y Responsable

Declaración de Mons. Lefebvre del 21 de noviembre de 1974. "Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias al mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad" ...