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           I.-

Hace muchos años en una disertación pronunciada en Mar del Plata, acerca de un tema análogo, quien nos presentó, el profesor de Derecho Político y diplomático ejemplar, Carlos Gustavo Lerena, cuya memoria recordamos, dijo algo así: hoy, Montejano nos viene a hablar de la actualidad de un poeta y político, que hasta fue acusado de ser inactual en su época.

Aristóteles (y todo el pensamiento político clásico) miró al hombre como un animal político ordenado a la vida solidaria dentro de un marco de perfectibilidad virtuosa cuya nota sería siempre el bien común y no sus groseras satisfacciones personales o las difusas percepciones del espíritu.

En nuestros días el hombre (o los despojos que quedan de él) no es otra cosa que un sujeto orgánico evolutivo elaborado a tenor de un constructivismo social sin historia y capaz de las más horrendas salvajadas.

Todo, por supuesto, dirigido a un mundo de enseñanzas regido por el Estado y globalizado fuera de las fronteras del ser y la verdad que es, precisamente, el contexto óntico e histórico en que la tan cuestionada globalización es pensada por Benedicto XVI en su reciente encíclica "Caritas in veritate".

Con motivo de las críticas del Arzobispo de La Plata al material elaborado en el marco de la Ley de Educación Sexual, el Ministro del ramo ha cerrado el caso sentenciando que “la ley es la ley”. Bien entendido, se ve, que a ella le comprenden las tachas del prelado y confirmando que es aquel engendro legal el que abre paso al desenfreno, la inmoralidad y la irreligión. En suma al libertinaje; obviamente un conocido objetivo marxista.

Desde las páginas de La Nación –siempre prontas a albergar mendacidades- Marcos Aguinis ha vuelto por el tema que eternamente lo perturba y desquicia, el ataque a la Iglesia Católica.

Sucedió el viernes 7 de agosto, en una densa y declinante nota que tituló Mujer excluida...¡qué desperdicio!, más el didáctico agregado previo de una volanta quejosa: Sigue la desigualdad de los géneros.

Aguinis viene de recibir un sopapo de su paisano Verbitsky, que el domingo 2 de agosto, desde Página 12, lo llamó “pavo real”, y lo desplumó como tal con el recuerdo de ingratos menesteres; entre otros, su vinculación con Massera, el cobro de una holgada jubilación de privilegio y algunas mentiras enhebradas al voleo. Dispuesto a no arredrarse por estas menudencias, y sabedor de que su perruno agresor es hombre de taleguillas sucias, Aguinis siguió con su oficio preferido, el de invertir la Cruz.

Hemos repasado a vuelo de pájaro cierta documentación interna de la FSSPX que se ha hecho pública a instancias de un ex miembro de dicha congregación. Dos sensaciones nos quedan en el paladar: una, la de la impudicia, otra -que tiene las reminiscencias rancias de todos aquellos que en la historia se han sentido “iluminados”- la del falso profetismo.

No es profeta el que quiere, sino el que puede, porque Dios se lo encarga. Si Dios no lo encarga, no hay profeta que valga, hay alguien que funge de profeta, con mayor o menor solemnidad, con mayor o menor aparato probatorio de la función que se atribuye y la cual, sin duda, algunos amigos desvariados han contribuido a consolidar con más ingenua docilidad que buen sentido.

Hay cuestiones que son mucho más simples de lo que parecen. No se necesita morir bajo resmas de argumentación para comprenderlas.

Para hacer algunas consideraciones sobre este tema tan en el tapete en los días que corren, será necesario recurrir a algunas definiciones, sin las cuales el gran tropiezo de la inteligencia, el equívoco, hará estéril y hasta venenosa toda discusión y falso todo razonamiento.

Un reciente documento pontificio ha puesto muchos pelos de punta. Se dice que da una bendición al “nuevo orden mundial”. Dicho documento no será tema de esta nota, sino quizás de una segunda, conforme lo que podamos aprovechar de estas necesarias consideraciones propedéuticas que tema impone.

Enemigo de Papel  El matutino habitual parece haber eludido al enemigo siempre activo, para referir dos acontecimientos que acaparan la atención por sobre la comidilla política. Lo hace en sendos artículos de connotaciones trascendentes y cuando arrecia el más crudo materialismo. Por lo general traducido éste, en crónicas minuciosas sobre los escándalos sexuales al más alto o bajo nivel, o en los relatos de terribles torturas en aras de la democracia y los derechos humanos; pasando por la confirmación del evolucionismo a partir de una mandíbula de ocho millones de años, despojo ancestral de las pirañas, etc. Todo, es obvio, alejado sideralmente de cualquier sensata relación espiritual.

El ex - presidente del Uruguay y actual senador del partido “Colorado”, don Julio María SANGUINETTI ha escrito en el matutino “La Nación del 22/6/09 un revelador artículo – “Nostalgia de lo absoluto” – en el que al principio con encomiable clarividencia alude – citando un libro de Jorge Steiner – al “PROCESO DE SECULARIZACION DE OCCIDENTE, QUE ALEJO AL CRISTIANISMO DE SU FUNCIÓN RECTORA”.

Como esto es desgraciadamente cierto, cabría suponer que el autor tiene en claro, por dicho motivo, que el presente ES CATASTROFICO. Sin embargo – para sorpresa nuestra – no tiene luego inconveniente en afirmar que ¡“vivimos más y MEJORES AÑOS QUE CUALQUIERA OTRA GENERACION DEL PASADO”!

Siempre el Quijote me creó un interrogante. A la luz del paganismo mágico, fantasioso, utópico o ideológico como diríamos hoy, por las que el diablo escapa a la realidad que canta las maravillas del Señor y alimenta a los suyos con fantasías, vino el Mesías a mostrarnos una realidad contundente, con Cristo o contra Cristo,  la Verdad y el reino o la mentira y el infierno. por eso entiendo que la palabra de la Verdad es razón, realidad suprema y lógica inapelable.

Antes de dejar un texto sobre la comunión espiritual, conviene recordar algo sobre la comunión sacramental: durante muchos siglos en la Iglesia la comunión sacramental no fue algo frecuente

A raíz de un intercambio de opiniones con una lectora del sitio, me pareció oportuno enviar algunos textos que pueden dar respuesta a inquietudes que pueden ser de interés general. El primero de lo que será una corta, es sobre la comunión espiritual. Pero antes es importante hacer algunas precisiones para ponerla en contexto.

Durante siglos la comunión sacramental no fue una práctica frecuente. Debemos a San Pío X el decreto que recomienda la comunión frecuente, incluso diaria, bajo ciertas condiciones: 1. Estado de gracia, lo que excluye el pecado mortal; 2. Recta intención; 3. Que los comulgantes estén, en lo posible, libres de pecados veniales plenamente deliberados; 4. Que a la comunión preceda una diligente preparación y le siga la conveniente acción de gracias; 5. Consejo favorable del confesor. 

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Marcelo González

Hace algunos meses, en preparación de este año del Centenario de Fátima escribí un texto titulado “Francisco a Vuelo de Pluma”. Quisiera ahora reflejar en éste las impresiones que me ha causado una larga lectura de textos y trabajos dedicados a la mayor y más longeva de los videntes de la Cova da Iría en 1917.

El mensaje de Fátima es, sí, un mensaje de amor, pero a la vez y por lo mismo es un mensaje de rigor, de severidad, de seriedad. Después de la aparición, los pastorcitos de Fátima dejaron de jugar. Dejemos entonces de jugar.

Editor y Responsable

¿A quién se le ocurre convocar una jornada de oración a lo largo de toda su frontera, apenas 3000 kms.? ¿A quién se le ocurre anunciar que un millón de personas va a responder a ese llamado? 

Editor y Responsable

¿Es que perdió su rumbo
la nave de la Iglesia? ¿Es que a porfía
se nos ha puesto a andar de tumbo en tumbo
ebria y alzada la marinería?

Marcelo González

Lo único claro es la confusión.

Prof. Roberto de Mattei

La Correctio filialis no es sino la punta de un inmenso iceberg de descontento por la desorientación que impera actualmente en la Iglesia. 

Editor y Responsable

¿Por qué hacemos esto? Lo hacemos porque hay evidencias científicas indiscutibles y, además, porque Nuestro Señor Jesucristo fue un niño por nacer, formado virginalmente por la acción del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María.