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Signos alentadores. Discurso de un senador norteamericano, James Lankford, de Oklahoma, hace su exposición sobre las prácticas abortivas en los EE.UU. Denuncia nominalmente a Planned Parenthood.

Los tiempos se aceleran. Casi a diario aparecen documentos instando al papa a la corrección de los errores doctrinales de Amoris Laetitia. El problema es que el documento es increíblemente ambigüo. En él se afirma la doctrina de la Iglesia en distintos puntos y se la desdibuja en muchos otros. Y finalmente, en las notas famosas del capítulo VIII, se da pie a violentarla, como lo han hecho apenas en estos días los obispos de Malta.

La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del matrimonio y de la familia. No teman, porque cualquiera que actúe a favor de la santidad del matrimonio y de la familia siempre será combatido y enfrentado en todas las formas, porque esta es la cuestión fundamental.

Se ha dicho con frecuencia: Fátima es una epifanía, una manifestación luminosa que prepara a los creyentes para vivir los tiempos más oscuros de la era cristiana. Así como la fiesta del 6 de enero celebra la revelación de Dios, en su Persona encarnada, a representantes de los gentiles.

El mundo católico está hirviendo tras la publicación el 19 de septiembre de la carta de cuatro cardenales (Carlo Caffarra, Walter Brandmuller, Joachim Meisner y Raymond Burke) al Papa Francisco. La carta solicita que el Papa aclare declaraciones, al parecer heterodoxas, de su Exhortación Apostólica Post-Sinodal, Amoris Laetitia.

Es útil considerar las relaciones o semejanzas que, a nivel de la gracia, presenta el misterio de la Navidad con las apariciones de Nuestra Señora de Fátima. Pareciera que, a primera vista, tales semejanzas no existen, pero, a poco que se considere, se observa que tanto en Navidad como en Fátima aparecen unas mismas ideas de fondo, unas mismas realidades, características del modo de obrar de Dios.

En distintos comentarios hemos hecho referencia a Fátima y su importancia para entender los tiempos actuales. Una opinión que, vamos constatando, es común entre muchos escritores, historiadores y estudiosos autorizados. En otro aspecto, los actos de la jerarquía de la Iglesia, por acción u omisión, muestran la importancia dramática de estas apariciones a lo largo del siglo XX y lo que va de este. 

Cuanto más se ahonda, más se advierte que Fátima es la inauguración de los tiempos finales de la historia. Inclusive si en La Salette las profecías fueron crudas y explícitas: “Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del Anticristo”

Es posible que en breve haya un cisma en la Iglesia. Pero los acusados de cismáticos, como ha ocurrido antes, no serán quienes lo provoquen sino quienes lo enfrenten.

Si se leen las afirmaciones particulares de "Amoris laetitia" no aisladamente, sino en su contexto, y el documento a su vez es leído en su contexto histórico inmediato, se descubre fácilmente que la "mens" general que lo guía es esencialmente la idea del divorcio

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Marcelo González

Hace algunos meses, en preparación de este año del Centenario de Fátima escribí un texto titulado “Francisco a Vuelo de Pluma”. Quisiera ahora reflejar en éste las impresiones que me ha causado una larga lectura de textos y trabajos dedicados a la mayor y más longeva de los videntes de la Cova da Iría en 1917.

El mensaje de Fátima es, sí, un mensaje de amor, pero a la vez y por lo mismo es un mensaje de rigor, de severidad, de seriedad. Después de la aparición, los pastorcitos de Fátima dejaron de jugar. Dejemos entonces de jugar.

Editor y Responsable

¿A quién se le ocurre convocar una jornada de oración a lo largo de toda su frontera, apenas 3000 kms.? ¿A quién se le ocurre anunciar que un millón de personas va a responder a ese llamado? 

Editor y Responsable

¿Es que perdió su rumbo
la nave de la Iglesia? ¿Es que a porfía
se nos ha puesto a andar de tumbo en tumbo
ebria y alzada la marinería?

Marcelo González

Lo único claro es la confusión.

Prof. Roberto de Mattei

La Correctio filialis no es sino la punta de un inmenso iceberg de descontento por la desorientación que impera actualmente en la Iglesia. 

Editor y Responsable

¿Por qué hacemos esto? Lo hacemos porque hay evidencias científicas indiscutibles y, además, porque Nuestro Señor Jesucristo fue un niño por nacer, formado virginalmente por la acción del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María.