Cine

En ediciones anteriores lamentábamos la exclusión vergonzoza se La Pasión de Cristo de la nominaciones importantes a los premios Oscar. Se la relegó a tres rubros técnicos, en los cuales, además, no obtuvo ninguno. Esto realmente nos sorprende. La persecución es tan obvia que alcanza el nivel de lo grotesco. Hubiese sido más sutil si se le hubieran concedido al menos una estatuilla.

Un filme de 1992 con Tom Cruise y Jack Nicholson. Corte marcial o juicio militar por un infante de marina muerto involuntariamente, en un típico "baile" (castigo no reglamentario). Recuerda mucho el Caso Carrasco en la Argentina, pero con otro final.

Uno no termina de sorprenderse del alto respeto que tienen los norteamericanos por sus Fuerzas Armadas. Inclusive en películas con una óptica izquierdista, como la que comentamos. Ya hemos hablado del tema en "La Ultima Fortaleza".


Los últimos días de Hitler relatados por su secretaria. Extraordinario trabajo cinematográfico, histórico y actoral. Un milagro de equilibrio, con tintes de revisionismo. Si hay un tema difícil de tratar con ecuanimidad, en especial para un alemán, es el tema de Hitler y su régimen.

"The Passion" es una brillante iconografía clásica de la auténtica Pasión de Jesucristo Ntro. Señor, centrada plenamente en la correlación entre el sacrificio cruento de la Cruz y el sacrificio incruento de la Santa Misa. En este sentido el hallazgo del director es no solamente digno de todo encomio sino sencillamente magnífico y sublimemente trágico y demuestra hasta el hartazgo que en los crudos inviernos que corren los grandes teólogos no están necesariamente en el Vaticano.

El tema de la maffia ha venido fascinando a los directores italo-norteamericanos desde hace décadas. Los mafiosos simpáticos y bonachones que interpretaba Frank Sinatra o Glenn Ford (como en Apple Annie, de Frank Cappra); los mafiosos crueles pero humanos de Coppola en la trilogía El Padrino; el mafioso payasesco de Los Intocables, de Brian de Palma... y John Rooney el mafioso irlandés que retrata Sam Mendes e interpreta Paul Newman en Camino a Perdition.

Si pudiéramos hablar de un cierto intento de revisionismo, una atisbo de reconsideración histórica de la Segunda Guerra Mundial, esta miniserie podría ser un comienzo. Claro que todo queda en sutilezas. No hay un manifiesto descreimiento de la historia oficial en la materia.

Un film de acción, interesante, bien actuado, sin procacidades. Bruce Willis en su mejor rol, policí­a indisciplinado en conflicto con sus superiores. Excelente en el papal de niño autista, interpretado por Miko Hughes. Intriga, suspenso, tiroteos y entretenimiento.

Es realmente difí­cil elogiar un filme de superhéroes de historieta. No habí­amos visto ninguno que valiera la pena (salvo el parádico "Los Increi­bles") hasta que dimos con Batman Inicia, una pelí­cula digna de verse.

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