Enviado por Moderador el Mié, 05/07/2008 - 20:32.
El film de Robert Redford comentado recientemente en Panorama Católico
muestra en su falta de estilo su fracaso, y ese fracaso es producto de
la falta de relación con la Verdad de su director, como también de su
falta de amor por el cine. Nadie duda de sus buenas intenciones, pero,
a un médico o un arquitecto, a un simple sastre, no se le piden sólo
buenas intenciones, sino que sepan su oficio.
Escribe Flavio Mateos