Espiritualidad

El 11 de febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, un viento la sorprendió y vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.

El elemento primordial de la justicia original era la gracia sobrenatural, de la que se derivaban los dones preternaturales. Perdida la justicia original, el pecado original ha de tener como elemento principal la privación de esa misma gracia, de la que se deriva el desorden en que quedan nuestras facultades como consecuencia de esta privación.

Se ha dicho con frecuencia: Fátima es una epifanía, una manifestación luminosa que prepara a los creyentes para vivir los tiempos más oscuros de la era cristiana. Así como la fiesta del 6 de enero celebra la revelación de Dios, en su Persona encarnada, a representantes de los gentiles.

Es útil considerar las relaciones o semejanzas que, a nivel de la gracia, presenta el misterio de la Navidad con las apariciones de Nuestra Señora de Fátima. Pareciera que, a primera vista, tales semejanzas no existen, pero, a poco que se considere, se observa que tanto en Navidad como en Fátima aparecen unas mismas ideas de fondo, unas mismas realidades, características del modo de obrar de Dios.

Nectario, un alto funcionario imperial, temiendo por el castigo que su ciudad natal, Calama, pudiera sufrir el rigor de la ley por desmanes cometidos contra los cristianos, escribe a a San Agustín pidiendo su intercesión, ya que él –ya anciano- desea dejar la vida terrena viendo a su patria próspera y floreciente. Nectario era pagano, aunque su padre había sido cristiano. Aquí la respuesta del santo Obispo de Hipona

El espíritu liberal y modernista que ha penetrado en la Iglesia se opone a Nuestro Señor y a su acción. Nuestro Señor es el Camino, pero la libertad religiosa disuelve la Realeza social de Cristo. La Iglesia es el único camino de salvación, pero el espíritu modernista lo relativiza y conduce al indiferentismo religioso.

"No hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario".

Hace poco publicamos una alocución del papa Pío XII en la que describe y condena los errores de la moral de situación. A pesar de que el discurso de Pío XII fue dirigido a jóvenes seglares de Francia, hoy el público católico en general no tiene los elementos para comprender sin mucho esfuerzo aquello que el papa afirma “hasta un niño de catecismo lo puede entender”. Deseamos con esta glosa ayudar a la superación de algunos obstáculos de los lectores que parten de un catecismo deficiente o inexistente, caso tan común hoy en día.

El domingo de Pentecostés de 2016 intercambié unas palabras con un viejo amigo a la salida de misa. Era 15 de mayo y yo había publicado horas antes algunos artículos sobre Fátima. Este amigo me comentó que le había resultado novedosa la compleja trama de las apariciones y el mensaje allí apenas sugeridos. La conversación me confirmó que hay muchas personas formadas, devotas y fieles que no conocen muchos de los detalles de la revelación privada más importante de los últimos tiempos

Mire Padre, la Santísima Virgen, en estos ULTIMOS TIEMPOS en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario. De tal manera que ahora no hay problema, por más difícil que sea, sea temporal o sobre todo espiritual, que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros; o a la vida de nuestras familias, sean familias del mundo o Comunidades Religiosas; o la vida de los pueblos y naciones.

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Marcelo González

Con un pie ya en el estribo para ira a visitar los lugares sagrados de Fátima, quisiera compartir con los amigos de Panorama Católico unos apuntes escritos a vuelo de pluma. Son reflexiones sobre la figura de Francisco Marto, el vidente varón de Fátima.

Editor y Responsable

Los que piensan que «han vencido» son los neomodernistas fieles a la línea (si así puede llamarse) de los padres fundadores de la «nouvelle théologie» o «nueva teología» y, especialmente, a la línea (tortuosa y oscura) trazada por el jesuita Henri de Lubac y por el ex-jesuita Hans Urs von Balthasar. «Se exaltan los exponentes de la nueva teología como si fueran ellos la piedra angular de la Iglesia» escribió con razón el pensador don Julio Meinvielle.

Marcelo González

La primera impresión, impresión cada vez más difundida, es la de una catástrofe en vías de empeorar, si cabe esta posibilidad. No son ya solamente los católicos que militan en el así llamado “tradicionalismo” ni los que comúnmente se reconocen “conservadores”. Ahora hasta sus aliados le temen.

Christopher Ferrara

Francisco dijo a la congregación general de jesuitas reunidos en Roma el octubre pasado que Amoris Laetitia representa nada más y nada menos que un cambio radical en la visión de la Iglesia sobre “toda la esfera moral,” que cuando él era seminarista “se restringía a ‘tú puedes,’ ‘tú no puedes,’ ‘hasta aquí sí, pero hasta allá no.’ Era una moral muy lejana al discernimiento.”

Editor y Responsable

El presente artículo es una buena síntesis con interesantes novedades sobre como llegó y como puede irse Bergoglio del papado. Más allá de diferencias con el juicio del autor sobre los papados precedentes, es una lectura necesaria en estas vísperas del quinto año de su pontificado.

Editor y Responsable

Reproducimos una serie de artículos que ha comenzado a difundir Adelante la Fe, publicados en Si Si, No No a principios de los años '90. Como lo explica muy bien la nota introductoria del sitio español, aquí se muestran las raíces bien lejanas en el tiempo de lo que muchos solo quieren o pueden ver hoy como un fenómeno aislado y anormal: el pontificado de Francisco.

Marcelo González

En estos días estuvimos expectantes o “suspendidos”, como diría Cervantes, ante las noticias sobre el “inminente” –ahora viene la parte difícil- “acuerdo” o “regularización” canónica de la FSSPX. Y el “o” en este caso manifiesta oposición. Uno u otro. ¿Se trata de un “yelmacuerdo” o de una “baciregularización”