Fisonomías de Santos

"Quien ama a su padre o a su madre más que a Mí, no es digo de Mí. Quien ama a su hijo o a su hija más que a Mí, no es digo no es digno de Mí". Mt. X, 35-39

Los nombres de las Santas Perpetua y Felícitas  figuran de antiguo en el canon de la misa. Habían muerto en el anfiteatro de  Cartago el año 203. En el calendario filocaliano de Roma del tiempo de San  Dámaso, aparece su fiesta el 7 de marzo. Después se perdió la memoria de su  celebración, que a principios de este siglo restauró San Pío X.  Fue con motivo de las excavaciones que se  realizaban cerca de Túnez, en el emplazamiento de la vieja Cartago. Aparecieron  los restos de una basílica paleocristiana y fue hallado el epitafio de estas  célebres mártires. Mas como el día siete estaba ocupado por Santo Tomás de  Aquino se anticipó la fiesta un día.


San Teófilo obispo de Casarea se hizo célebre por ser él quien en el siglo II luchó por unificar en la Iglesia naciente la fecha de celebración de la Pascua. La división de opiniones fue tan tensa, que se hizo necesario convocar el Concilio de Cesarea precisamente para conciliar las distintas posturas, de manera que no pareciese que una tendencia vencía a la otra. 

Cuando  nació San Casimiro el día 3 de octubre de 1458 en el castillo de Wawel, en  Cracovia, habían pasado setenta y dos años desde que su abuelo, el célebre  Jaguelón, gran duque de Lituania, se posesionara del trono de Polonia con el  nombre de Ladislao II. Amenazados continuamente por los asaltos de los  caballeros de la orden teutónica y por las incursiones de los tártaros y los  rusos, lituanos y polacos, aunque tan dispares en lengua y estirpe, habían  resuelto, al fin, unir su suerte creando una federación o  "república", como entonces se decía, la cual sería regida por un jefe  único, pero conservando ambos estados sus derechos y sus prerrogativas, con  ejército, parlamento y cargas civiles propias. 


Con razón Prudencio se lamentaba: "¡Oh inveterado olvido de  la antigüedad callada! Esto mismo se nos envidia, y se extingue la misma fama.  El blasfemo perseguidor nos arrebató hace tiempo las Actas para que los siglos  no esparcieran en los oídos de los venideros, con sus lenguas dulces, el orden,  el tiempo y el modo indicado del martirio" (Peristephanon hym.1 vv.73-78). 

Inés, hija de Premisl Otakar I, rey de Bohemia y de la reina Constancia, hermana de Andrés I, rey de Hungría, nació en Praga en el año 1211. En 1220, prometida en matrimonio a Enrique VII, hijo del emperador Federico II, fue llevada a la corte del duque de Austria, donde vivió hasta el año 1225, manteniéndose siempre fiel a los deberes de la vida cristiana. Rescindido el pacto de matrimonio, volvió a Praga, donde se dedicó a una vida de oración más intensa y a obras de caridad; después de madura reflexión decidió consagrar a Dios su virginidad. 


El escudo de armas de San Rosendo es su mejor retrato; no sólo porque en él resaltan los tres rasgos más característicos de su vida privada: su crucifixión en la cruz del deber, su santificación en el molde de un plan o regla de vida, y su constante e intachable ejemplaridad; sino también, porque, además, en él se sintetiza toda su labor social y apostólica, esa labor que cifró: en emplear y recomendar el empleo de las riquezas —oro— en el servicio del Crucificado —cruz—, levantándole iglesias y monasterios; en poner orden —compás— en las familias y en los pueblos de aquella época tan agitada; y en exigir la limpieza de corazón —espejo— a los eclesiásticos y a los fieles de aquella edad de hierro del cristianismo.


Destinado a ser uno de los constructores de la nueva sociedad, nace en el momento en que se hunde el Imperio romano de Occidente. Las ruinas y las invasiones dejan en su alma una profunda amargura. No es desaliento, sino más bien, resolución de separarse de aquella sociedad, que no había podido salvarse del naufragio, y que podía perderle también a él. A los treinta y cinco años, después de haber pasado por las escuelas de la provincia de Lyón, se retira a la extremidad oriental de la Galia, estableciéndose en un valle de la cordillera del Jura, llamado Condat, poblado de bosques impenetrables y fecundado por dos alegres riachuelos. Todo su equipaje lo formaban unas herramientas, un manuscrito de las Vidas de los Padres del Yermo, y algunos puñados de semillas.

Nació en Asís (Italia) en 1838. Su nombre en el mundo era Francisco Possenti. Era el décimo entre 13 hermanos. Su padre trabajaba como juez de la ciudad. A los 4 años quedó huérfano de madre. El papá, que era un excelente católico, se preocupó por darle una educación esmerada, mediante la cual logró ir dominando su carácter fuerte que era muy propenso a estallar en arranques de ira y de mal genio

Si el Evangelio no es una biografía de Jesús, los Hechos de los Apóstoles no son una colección de biografías de aquellos primeros héroes del cristianismo naciente. De algunos apóstoles apenas sabemos más que el nombre. De Matías sabemos solamente su nombre y su elección. De aquel colegio apostólico que actuó desde Pentecostés, de aquellos doce definitivos, Matías fue el único no elegido por Jesús. Fue el apóstol póstumo de Jesús, incorporado al colegio apostólico cuando Jesús estaba ya en el cielo.

San Pedro Damián es una de esas figuras severas que, como San Juan Bautista, surgen en las épocas de relajamiento para apartar a los hombres del error y traerles de nuevo al estrecho sendero de la virtud.  Pedro Damián nació en Ravena, el último hijo de una numerosa familia.
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Marcelo González

Don Davide (con acento en la a), o sea el P. Pagliarani, es el nuevo Superior General de la FSSPX. Mucha gente se pregunta de dónde salió. ¿Qué significa esta promoción inesperada de un cura raso a la máxima jerarquía? Otros, menos informados todavía, señalan un desorden inaceptable: ¿desde cuándo un simple presbítero va a ser superior de obispos? Estos lefebristas están todos locos.

Marcelo González

Se percibe un cierto temblor de mitras. El optimismo y la componenda comienzan a desdibujarse. Parece que no alcanza con dejarles el campo libre y ponerse a un costado. Cuando ocupen el campo vendrán a degollar a los que estén mirando resignados al discurrir inevitable de los tiempos. Es de manual: los tibios le venden la soga a los revolucionarios, que los van a linchar con esa misma soga (Lenin dixit).

Editor y Responsable

En pocas palabras: Pilatos era un pagano, o sea que había en él semillas de verdad, y de hecho se interesó en el tema, porque le preguntó a Jesús “¿qué es la verdad?” Y Jesús no le contestó. No le contestó… no quiero criticar, pero… Encima después lo amenazó con mandarle no se cuántas legiones de ángeles. Tampoco Pilatos podía dejar que atropellen así como así su autoridad. El tema es complejo. Jesús no se dejó ayudar, puso peros todo el tiempo.

Editor y Responsable

Pagaba poco porque era una fija. El caballo del comisario. Sorprende por sabido. Muchos no terminaban de creer que este personaje, abismalmente por debajo de los requisitos básicos para ocupar el cargo, podría finalmente ser elevado a esta dignidad. Una verdadera indignidad. Aguer, a su lado, es San Pío X. No es una comparación exagerada. Lo sería si le quitáramos “a su lado”.

El líder cocalero Evo Morales, presidente -con aspiraciones a la eternidad- de la República de Bolivia acaba de felicitar el neocardenal designado por Francisco, nacido, criado y ejercido en esa tierra altiplana. Se trata de Mons. Toribo Ticona, retirado ya y gozando de la paz familiar con su esposa, hijos y nietos.

Prof. Roberto de Mattei

Querer convertir a aquella Iglesia valerosa, dispuesta siempre a vivir al pie del cañón, en una sociedad de cobardes que viven escondidos por vergüenza o por pusilanimidad, sería un ultraje a su virtud. Eran plenamente conscientes de su deber de conquistar el mundo para Cristo, de transformar según la doctrina y la ley del Divino Salvador la vida privada y la pública, donde debía nacer una nueva civilización, surgir otra Roma sobre los sepulcros de los dos Príncipes de los Apóstoles. Y lograron su objetivo.

Juan Lagalaye
Hace dos meses, en esta misma página, aludí a la fundación de la Argentina, señalándola en la primera misa celebrada en su actual territorio -Bahía San Julián- el Domingo de Ramos del 1520. Hoy, en la fiesta de la Santísima Trinidad, entiendo que es necesario evocar la fundación de nuestra ciudad ubicándola en la circunstancia litúrgica en que lo fue en el 1580 y que de de ella recibió el nombre, auspicio que a pesar de todas sus miserias mantiene vigencia.