Fraternidad Sacerdotal San Pío X

Las autoridades romanas siguen sin tomar en cuenta nuestras críticas del Concilio porque les parecen secundarias e incluso ilusorias, frente a los graves problemas a los que se enfrenta la Iglesia hoy. Estas autoridades comprueban claramente la crisis que sacude a la Iglesia al más alto nivel —ahora entre cardenales—, pero no conciben que el Concilio mismo pueda ser la causa principal.

La Santa Sede ha comunicado el encuentro entre el Card. Müller y Mons. Fellay con el siguiente texto: 

La reunión de hoy entre el Card. Müller y Mons. Fellay, cuya realización comunicó escuetamente la FSSPX, es uno de esos hechos que al hombre de a pie que sigue la situación de la Iglesia le presentan interrogantes.  Lo primero que viene a la cabeza de un tradicionalista, esté o no alineado con la FSSPX es ¿para qué?

Este martes 23 de septiembre de 2014, Mons. Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad San Pío X, se reunió con el Cardenal Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe. Lo acompañaban los Padres Niklaus Pfluger y Alain-Marc Nély, 1° y 2° Asistentes Generales de la Fraternidad.

Invitado por Roma, Mons. Fellay se reunirá con el Cardenal Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la segunda quincena de septiembre de 2014. Este encuentro ha sido presentado al Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X como una reunión informal, destinada a realizar un balance de las relaciones entre la Fraternidad y Roma, interrumpidas desde la partida del Cardenal William Joseph Levada, predecesor del Cardenal Müller, y la renuncia de Benedicto XVI.

Nos ha parecido de interés reproducir este vídeo del R.P. Alvaro Calderón, FSSPX, sobre las virtudes de la familia cristiana. Los principios clásicos aplicados a los tiempos en curso.

Mons. Pozzo presentó a Mons. Fellay al papa. Este cambio de saludos ocurrió tras una reunión pedida por la Comisión Ecclesia Dei, cuando ambos almorzaban en Santa Marta, lugar donde el Francisco almuerz habitualmente en un sector apartado del resto de los invitados, afirma el comunicado.

Las canonizaciones de Juan XXIII y de Juan Pablo II plantearán un doble problema. Un problema sobre la canonización en cuanto tal: ¿cómo se podrá presentar a toda la Iglesia como modelo de santidad, al iniciador del Concilio Vaticano II, y por otro, al Papa de Asís y de los derechos del hombre ¿Cómo se podrán refrendar con el sello de la santidad las enseñanzas de tal Concilio, cuyos frutos son el signo de la autodestrucción de la Iglesia? 

El cardenal tiene razón cuando comprueba que el aumento significativo de familias destruidas constituye una verdadera tragedia para el futuro de la Iglesia, pero escandaliza que no mencione las razones profundas de dicho crecimiento.

En una Iglesia que se prepara para reivindicar al mayor heresiarca de la historia, Martín Lutero, resulta al menos hipócrita condenar a Mons. Lefebvre y su obra. Hipocresía solo coherente con el único fundamento doctrinal –por así llamarlo- común a todos los neo modernistas: el enemigo es la Tradición de la Iglesia.

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