Fraternidad Sacerdotal San Pío X

Mensaje de quien se identifica como Rogelio Manopletti, 

Estimado Marcelo. Gracias por su respuesta. Lamento que sospeche de trampas y trucos en el mensaje. No era mi intención. Y veo con preocupación que esa actitud lo lleve a la paranoia propia de aquellos fatalistas a los que me refería en mi comentario anterior, y que tanto usted como yo detestamos. Espero que no sea así y créame que rezo con esa intención. 

El hispano-argentino Mons. Alfonso de Galarreta ha sido nombrado presidente de la Comisión de Teólogos de la FSSPX a cargo de las discusiones doctrinales con Roma. Su papel será el coordinar y dirigir los encuentros con la comisión designada por la Santa Sede. Como actualmente se encuentra a cargo del Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, Argentina, único de habla hispana, deberá repartir su tiempo entre estas funciones de director y los viajes a Europa que ésta y otras obligaciones le demanden. 

Hemos repasado a vuelo de pájaro cierta documentación interna de la FSSPX que se ha hecho pública a instancias de un ex miembro de dicha congregación. Dos sensaciones nos quedan en el paladar: una, la de la impudicia, otra -que tiene las reminiscencias rancias de todos aquellos que en la historia se han sentido “iluminados”- la del falso profetismo.

No es profeta el que quiere, sino el que puede, porque Dios se lo encarga. Si Dios no lo encarga, no hay profeta que valga, hay alguien que funge de profeta, con mayor o menor solemnidad, con mayor o menor aparato probatorio de la función que se atribuye y la cual, sin duda, algunos amigos desvariados han contribuido a consolidar con más ingenua docilidad que buen sentido.

Hay cuestiones que son mucho más simples de lo que parecen. No se necesita morir bajo resmas de argumentación para comprenderlas.

La ministra alemana de Justicia pide a la iglesia católica que condene la homofobia dentro de sus filas.

Después de que la Fraternidad San Pío X haya comparado la homosexualidad con el nazismo, la ministra alemana de Justicia, Brigitte Zypries, que ha calificado estas palabras de ‘insoportables’, ha pedido a la iglesia católica que las condene.

‘Con integristas religiosos de esta naturaleza, debemos adoptar la misma actitud que hacia los de extrema derecha’, ha declarado la ministra en el seno de una mesa de debate sobre los mensajes de odio en internet. ‘La iglesia no debe tolerar que bajo su techo o a su amparo tales personas puedan sembrar el germen de los problemas’.

 "El Cardenal Ratzinger la ve en el sentido de reducirnos de nuevo al Vaticano II. Nosotros, por el contrario, la vemos como un retorno de Roma a la Tradición. No nos entendemos. Es un diálogo de sordos. No puedo hablar demasiado del porvenir, puesto que el mío está detrás de mí. Pero si viviera áun un poco, y suponiendo que Roma nos llamara, que quisiera recibirnos, volver a hablar, entonces soy yo quien pondría las condiciones. Ya no aceptaría encontrarme  en la situación en que nos ha dejado los coloquios. Eso ya terminó.

Yo colocaría la cuestión en el plano doctrinal. "¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los Papas que les han precedido? ¿Están de acuerdo con la Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de San Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están ustedes en plena comunión con estos Papas y sus afirmaciones? ¿Aceptan todavía el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo? Si no aceptan la doctrina de sus predecesores, entonces es inútil hablar. Mientras no acepten una reforma del Concilio teniendo en cuenta la doctrina de estos Papas que les han precedido, no hay diálogo posible. Es inútil. Las posturas serían más claras. 

No nos opone algo de poca importancia. No basta con que se nos diga: pueden celebrar la antigua misa, sino que hay que aceptar todo esto. No, no es eso lo que nos opone, sino la doctrina. Está claro".

Mons. Marcel Lefebvre, entrevista de Fideliter, Nº 66, nov-dic de 1988.

Ante de la redacción de un Motu proprio sobre los Lefebvristas, los servicios del Vaticano están tratando de encontrar una solución intermedia en vistas al reingreso definitivo de los integristas.

Según nuestra información o nuestros informantes, Roma desearía, a raíz de la polémica en torno a las ordenaciones celebradas recientemente en el seno de la Fraternidad San Pío X, encontrar una solución de compromiso, incluso antes de la concreción de negociaciones especificamente teológicas.

Ello permitiría aclarar el panorama e iniciar las cosas más rápido. Es muy probable que la Curia hubiera previsto, por intermedio de gestiones de Monseñor Mario Marini, secretario de la Comisión "Ecclesia Dei", actualmente fallecido, un documento que permita además de la ya levantada excomunión de los cuatro obispos consagrados por Msr Lefebvre, el levantamiento de la suspensión a divinis impuesta a sacerdotes y clérigos de la featernidad. Monseñor Bernard Fellay,  superior de la Fraternidad de San Pío X, mostró reticencias (ya que el documento sería también un compromiso de respetar la autoridad de los obispos locales) de modo que Roma renunció al proyecto de regularización canónica transitoria. Hoy se ha exhumado del olvido.

Bernard Tissier de Mallerais, uno de los cuatro obispos de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX), concedió una entrevista al semanario francés La Vie en Écône, Suiza. El siguiente extracto de la entrevista completa incluye:

[La Vie:] ¿Cómo Se prepara la Fraternidad San Pío X en vistas de las discusiones teológicas que deberían tener lugar con el Vaticano?

[Mons. Tissier de Mallerais:] «El Superior General de la comunidad recientemente ha nombrado una comisión integrada por diez sacerdotes que son expertos en la doctrina. Ellos han estudiado teología en Écône o son profesores en los seminarios, y serán capaces de presentar nuestras críticas del [Concilio Vaticano II] y responder a las objeciones que se les formulará. Los cuatro obispos de la Fraternidad también participan, tienen una función de supervisión».

SERMÓN DE S.E.R. MONSEÑOR BERNARD FELLAY,
SUPERIOR GENERAL DE LA FRATERNIDAD SAN PÍO X, EN
LAS ORDENACIONES SACERDOTALES DE ECÔNE DEL 29 DE JUNIO

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Excelencias, queridos sacerdotes, queridos ordenandos, queridos fieles:
Nos alegra mucho recibir hoy de la misericordia divina, y al mismo tiempo poder dar a la Fraternidad y a la Iglesia, estos nuevos sacerdotes y diáconos, en el comienzo de este año que el Santo Padre quiere que sea un año sacerdotal. Durante este año toda la Iglesia va a rezar por los sacerdotes, por buenos y santos sacerdotes. Y nos parece difícil no ver una atención, una sonrisa de la Divina Providencia, el hecho que el mismo día designado por el Papa como inicio de este año sacerdotal, ese primer día, Mons. Tissier pudo ordenar trece sacerdotes en Estados Unidos. Si Dios quiere, hasta el fin de este año, serán 27 los sacerdotes ordenados para la Fraternidad, y un poco más de treinta en total, incluyendo a los sacerdotes de las congregaciones amigas. Sí, es una gran alegría poder recibir estos sacerdotes, sobre todo cuando se mira la necesidad en la que se encuentra la Iglesia; cuando se piensa que nosotros, pequeña Fraternidad, casi llegamos a treinta sacerdotes este año, mientras que países que antes eran católicos, como Francia o Alemania, no llegan a cien.

Por mi parte, siempre me ha parecido que, apoyándonos en la santa y fiel Tradición de la Iglesia, era mi deber  ir a Roma, protestar y hacer todo lo posible para que algún día vuelva la Tradición. Con todo, algunos miembros –incluso, por desgracia, algunas veces, de la Fraternidad-, han pensado que no había que tener más contactos con los que actualmente se dirigen hacia el error: y que había que abandonar a todos los que han adoptado el Concilio Vaticano II y sus consecuencias, y por consiguiente, como la Fraternidad seguía teniendo  contactos con Roma y con el Papa, prefirieron abandonar la Fraternidad.

Distribuir contenido

Twittet

Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Marcelo González

En estos meses, desde su visita a Chile, Irlanda y con la publicación de los desastres morales que afloran en todas partes, curiosamente siempre relacionados con conocidos, protegidos o favorecedores de Francisco, su posición se ha vuelto sumamente delicada. Tal el caso de la impresionante protección que brindó a Mons. Zanchetta, ex obispo de Orán, Salta,cuyos detalles se pueden conocer en este artículo

Marcelo González

Henchidos de toda injusticia, malicia, codicia, maldad, llenos de envidia, homicidio, riña, dolos, malignidad; murmuradores, calumniadores, aborrecedores de Dios, indolentes, soberbios, fanfarrones, inventores de maldades, desobedientes a sus padres; insensatos, desleales, hombres sin amor y sin misericordia. Y si bien conocen que según lo establecido por Dios los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican.

Marcelo González

"Hoy, 25 de Noviembre, queremos salir a proclamar a Cristo como Rey de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Frente a las numerosas negaciones e intentos de hacer desaparecer la Fe en Jesucristo, salimos hoy a las calles para cantar la Gloria de Nuestro Señor, para reconocerlo frente al mundo: Él es nuestro Salvador, Él es nuestro Señor, Él es nuestro Rey."

Marcelo González

La restauración católica será por la vía del culto y del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Dios ha resguardado el sacerdocio y el culto por medio de una obra minúscula en sus orígenes que hoy es de importancia crucial para el destino del catolicismo. La restauración que debemos realizar día a día se nutre del fruto de ese resguardo.

Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.