La Crisis de la Iglesia

Algunos datos y referencias dignas de no dejar en el olvido nos recuerda en esta nota el autor.

En 2008 el P. José María Iraburu dedicó este artículo a Lutero, resaltando entre varios aspectos el de loco blasfemador. Los propios luteranos han ejercido una prudente censura sobre sus obras y discursos, porque aún para ellos el "fundador" se pasaba de la raya.

El diálogo oficial entre luteranos y católicos está en marcha desde hace casi cincuenta años y los progresos logrados en este medio siglo ''constituyen un sólido fundamento para de amistad sincera vivida en la fe y en la espiritualidad'', constató el Papa Francisco recibiendo esta mañana a una delegación de la Iglesia Evangélica Luterana Alemana, en visita ecuménica a Roma.

En vísperas de incorporar la sección "Estamos todos locos", hacemos un avance del tipo de artículos que podría llegar a contener.

El vulgarizado “¿Quién soy yo para juzgar?” alcanza aceptación siempre, salvo cuando se trata del pasado de la Iglesia. Para lo demás, exime de todo intento de valorar, discernir, oponerse al “mundo”: exime en suma del peculiar testimonio católico. 

De nuevo, tras su rechazo el año pasado, el Parlamento griego propone la votación del "homomonio" en esa nación. Para alegría de muchos griegos, tal vez de la inmensa mayoría, el ministro de Justicia Haralambos Athanasiou, lo ha rechazado de plano: "No voy a hablar de esto, no puedo concebirlo"

El italiano es uno de los pueblos más inteligentes de la tierra. Puede que tengan un millar de defectos, pero muchas veces sus juicios son incomparablemente agudos. Este es un ejemplo. 

De un modo inesperado, el papa Francisco ha decidido poner fin al servicio del comandante de la Guardia Suiza pontificia, Daniel Rudolf Anrig, a partir del 31 de enero de 2015, ha anunciado L’Osservatore Romano,  dos meses antes.

Un amigo recuerda lo publicado por Sandro Magister el 9 de febrero de 2013, es decir, a poco de la renuncia de Benedicto y de la horrorosa elección de su sucesor. Maguer debamos disentir con algunos términos del ilustre vaticanista como "cisma", que, se ha demostrado antes y después, no existe, parece muy de interés repasar, a la luz (o penumbras) del actual pontificado, lo dicho por los autores citados aquí.

Un lector, que no identifico, elogia el artículo "Resistencia Activa". Le retribuyo con un sincero agradecimiento. Luego señala que algo falta a la parte conclusiva de ese mismo artículo: la recomendación de asumir como obligación de todos los fieles el "desenmascarar, mostrar la verad de lo que está pasando".  Luego de redactar la respuesta a esta observación me pareció debía ser más pública y por eso la incluyo aquí. 

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