La Crisis de la Iglesia

La espantosa noticia de la entrevista de Francisco con una “pareja” en la que el “varón” es una mujer transexual, conocida hace horas, es un indicio más, aunque brutal, de que los tiempos se aceleran a una velocidad que tal vez siquiera sospechamos.

Francisco recibe en audiencia privada a una “pareja” del mismo sexo: transexual “nacida mujer” y “esposa”. El periódico españo Hoy revela una reunión privada en el Vaticano con “Diego” Neria Lejárraga, una mujer de Plasencia, España, y su “esposa”.

El Papa criollo advirtió a los veinte nuevos cardenales que creará dentro de tres semanas que "sean humildes" y eviten "hacer fiestas" que insinúen "el espíritu mundano" porque -sostuvo en el texto- eso"aturde más que tomarse una grapa en ayunas".

Como mínimo hemos de sentir orfandad, y normalmente la traición que se nos hace. Sentimientos razonables y bien fundados, porque son la consecuencia natural de otras orfandades y traiciones que parece no todos han llegado a percibir en su debido momento, y tal vez sin culpa en muchos casos.

Pero algunas pueden decirlo. Y ésas son  las células nerviosas. ¡Desdichadas células nerviosas! ¡Infelices células nerviosas, cuyo único oficio es transmitir al cerebro y dende a todo el cuerpo, que el cuerpo anda mal!

Y si no transmiten, están muertas.

Muchos lectores me han expresado su perplejidad ante la exaltación y defensa absolutista de la libertad de expresión que en estos días se ha hecho, incluso desde medios de inspiración cristiana o declaradamente confesionales, para justificar las caricaturas del pasquínCharlie Hebdo en las que se blasfemaba contra Dios de modos aberrantes. 

Algunos creen que –díscúlpenme la palabra, eh- que para ser buen católico debemos ser como los conejos, ¿no?

Más sorprendente que las cosas de los hombres del mundo, los que “son de este mundo”, a veces me resultan las de quienes “no son de este mundo”.

Quizá los historiadores del mañana recordarán que en 2014, en la plaza de San Pedro, se bailaba el tango mientras los cristianos eran masacrados en Oriente y la Iglesia estaba al borde de un cisma. Esta atmósfera de ligereza e inconsciencia no es nueva en la historia.

Porque si por vuestra negligencia viene un lobo y os arrebata una sola oveja, ya no seréis dignos de la recompensa que Dios ha reservado para vosotros. Y después de haber sido flagelados despiadadamente por vuestras faltas, seréis abrumados con las penas del infierno, residencia de muerte.

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