La Crisis de la Iglesia

La crítica es un necesario ejercicio de la razón, en cuanto se haga según la prudencia. No sobre materias o personas que nos exceden en rango o calidad intelectual. No sobre intenciones ocultas. No basados en nuestra propia autoridad. Sino más bien, sobre temas en los que tenemos la obligación de discernir, allí donde tenemos competencia y nuestro juicio puede ayudar.

Dos puntos hay que distinguir en esta discusión: la licitud de cooperar con un papa modernista y la oportunidad de recibir un reconocimiento canónico de él. Aquí un artículo del P. Jean-Michel Gleize en que toma posición fuertemente en el debate.

Cualquier aparato doméstico contemporáneo hubiera causado una sorpresa enorme a un hombre medieval. Debemos perdonarles su ingenuidad. A la inversa, cualquier catedral medieval debería causar una enorme conmoción al hombre moderno. No es tan fácil perdonarle su indiferencia.

Es que la catedral es un lugar edificado con un propósito que el hombre moderno, en su presunta sabiduría, ignora. Es un lugar de culto. El ignora qué es un lugar de culto porque ignora qué es el culto. Algo debido a Dios, pero ¿qué es Dios, si acaso existe?

Hay dos modos de acercarse a Fátima infructuosamente. Uno es considerando esta revelación como una más. Otro es, lamentablemente, creyendo con ingenuidad en las falsas atribuciones.

Ningún lector regular de Panorama Católico puede dudar de mi posición ante Francisco, el papa Bergoglio. Y esto no lo digo porque mi opinión tenga alguna importancia, sino solo para orientar a quien tenga ganas de leer lo que sigue.

Los que piensan que «han vencido» son los neomodernistas fieles a la línea (si así puede llamarse) de los padres fundadores de la «nouvelle théologie» o «nueva teología» y, especialmente, a la línea (tortuosa y oscura) trazada por el jesuita Henri de Lubac y por el ex-jesuita Hans Urs von Balthasar. «Se exaltan los exponentes de la nueva teología como si fueran ellos la piedra angular de la Iglesia» escribió con razón el pensador don Julio Meinvielle.

Está aplicado a Jorge Mario Bergoglio, devenido en Francisco cuando se iniciaba el año 2013. Pero no es sólo él, ni siquiera primero él quien pudiera merecer semejante sentencia. Y sin evadir el hecho para nada menor, de que cada uno de nosotros ha pecado alguna vez de tamaño amilanamiento, haciéndose culpable destinatario de semejante negativa del Dios Vivo, la verdad es que la historia de la Iglesia –en sus diferentes miembros o estamentos- está jalonada de análogos antecedentes.

La primera impresión, impresión cada vez más difundida, es la de una catástrofe en vías de empeorar, si cabe esta posibilidad. No son ya solamente los católicos que militan en el así llamado “tradicionalismo” ni los que comúnmente se reconocen “conservadores”. Ahora hasta sus aliados le temen.

Francisco dijo a la congregación general de jesuitas reunidos en Roma el octubre pasado que Amoris Laetitia representa nada más y nada menos que un cambio radical en la visión de la Iglesia sobre “toda la esfera moral,” que cuando él era seminarista “se restringía a ‘tú puedes,’ ‘tú no puedes,’ ‘hasta aquí sí, pero hasta allá no.’ Era una moral muy lejana al discernimiento.”

El presente artículo es una buena síntesis con interesantes novedades sobre como llegó y como puede irse Bergoglio del papado. Más allá de diferencias con el juicio del autor sobre los papados precedentes, es una lectura necesaria en estas vísperas del quinto año de su pontificado.

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Marcelo González

Uno tras otro, los hechos que produce la agenda de Francisco y los escándalos que estallan en derredor de su persona nos superan, debemos confesarlo. Este es un pontificado insalubre. Si los tiempos no se abrevian, terminaremos todo muertos o dementes. Por uno u otro motivo.

Antonio Caponnetto

Gracias te doy Dios mío porque siendo un grumete me has dejado ser parte de esta fiel romería...

Juan Carlos Monedero (h)

El año se abrió con estos dos claros ejemplos de Corrección Política, estasdemostraciones de fuerza del lobby abortista, cuya naturaleza se comprende a la luz de otros casos anteriores, no tan lejanos en el tiempo.

Marcelo González

Como hijos de los gentiles, “reconozcamos en los magos adoradores las primicias de nuestra vocación  y de nuestra fe, y celebremos con corazones dilatados por la alegría los comienzos de esta dichosa esperanza, pues desde este momento se inicia nuestra entrada en la celestial herencia de los hijos de Dios”.  San León Magno, Papa.

Marcelo González

Se ha dicho con frecuencia: Fátima es una epifanía, una manifestación luminosa que prepara a los creyentes para vivir los tiempos más oscuros de la era cristiana. Así como la fiesta del 6 de enero celebra la revelación de Dios, en su Persona encarnada, a representantes de los gentiles.

Editor y Responsable

En este año cargado de noticias tristes y humanamente desesperanzadoras sobre la marcha de los asuntos eclesiásticos, nos ha parecido prudente insistir poco en las noticias, sino más bien opinar con una cierta pretensión de análisis, alentar la esperanza y recordar (también a nosotros mismos) los deberes de un buen católico en todo momento.

Sandro Magister

Navidad de tensión este año en el Vaticano, justamente mientras el papa Francisco, en el discurso de saludos a la curia, se la tomó con los que el definió como "traidores" y "aprovechadores" – los primeros ya "delicadamente" despedidos por él y los segundos amenazados con ser despedidos –, le han caído encima nuevos clamorosos goles en contra. Al menos tres.