La Razón de Nuestra Fe

Es más, está tan difundida la minimización del diablo que ésta proyecta su sombra sobre las mismas palabras del Papa. Hasta ahora la opinión pública, tanto católica como laica, ha mostrado despreocupación ante su insistencia sobre el diablo o, como máximo, indulgente curiosidad.

Su nombre es Ioan Ploscaru. Murió en 1998 con 87 años, quince de los cuales los pasó en prisión. Por una única culpa: permanecer fiel a la Iglesia de Roma y, por tanto, negarse a pasar a la Iglesia ortodoxa, como había ordenado el gobierno comunista. 

“De hecho -ha explicado- la Sagrada Escritura es Palabra de Dios en cuanto se le ha dado forma escrita bajo la inspiración del Espíritu Santo; en cambio la sagrada Tradición transmite integralmente la Palabra de Dios, confiada por Cristo Señor y por el Espíritu Santo a los apóstoles, a sus sucesores, para que éstos, iluminados por el Espíritu de verdad, con su predicación la conserven con fidelidad, la expliquen y la difundan”.

 “¡Menudo lío has armado! ¡Pero tenemos que continuar con ese lío!” —eso fue lo primero que me dijo, que había que continuar el lío armado. (Kiko Argüello, refiriéndose al PP Francisco)

Los primeros actos del nuevo Papa revisados a la luz de su autobiografía. Los motivos de su silencio sobre los temas que más oponen a la Iglesia contra los poderes mundanos: nacimiento, muerte, familia, libertad religiosa 

Difundimos la respuesta del Dr. Antonio Caponnetto al P. José María Iraburu. 

"Evangelizar supone celo apostólico. Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales"

Yo más bien me inquietaría, poniéndome en el lugar de dichos lectores, por la insistencia de tantos en matar al Card. Bergoglio, y esconder su cadáver, que les resulta muy molesto. Y si no ha muerto, habrá que asesinarlo, aunque resulte, como en aquel famoso cuento, un “asesinato a medias”.

 

Hola a todos y bienvenidos a El Vórtice, donde mentiras y falsedades son atrapadas y expuestas. Soy Michael Voris recién vuelvo de las Filipinas después de un viaje que fue muy iluminador. En el último día de la visita tuvimos el gran honor y bendición de dirigirnos a un buen número de personas en la Arquidiócesis de Lipa durante las actividades de su Semana Pro-Vida. El Arzobispo en persona, Ramón Arguelles, asistió a las tres charlas que dimos allí.

 

La dimensión literaria de Chesterton es suficientemente ancha como para amparar acercamientos opuestos a los del catequista apresurado. No hay duda de que la obra apologética del brillante converso londinense ofrece antídotos de insuperable ingenio contra las herejías de la modernidad –incluyendo el capitalismo–, y no en vano se ha llegado a solicitar su promoción a la dignidad canónica de Doctor de la Iglesia. Pero yo creo que va siendo hora de liberar a Chesterton de la pesada misión del apóstol y reivindicar gozosamente el peculiar esplendor de su estricta envergadura literaria.

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