Enviado por Moderador el Lun, 03/18/2013 - 14:01.
Yo más bien me inquietaría, poniéndome en el lugar de dichos lectores, por la insistencia de tantos en matar al Card. Bergoglio, y esconder su cadáver, que les resulta muy molesto. Y si no ha muerto, habrá que asesinarlo, aunque resulte, como en aquel famoso cuento, un “asesinato a medias”.