La Razón de Nuestra Fe

Los que piensan que «han vencido» son los neomodernistas fieles a la línea (si así puede llamarse) de los padres fundadores de la «nouvelle théologie» o «nueva teología» y, especialmente, a la línea (tortuosa y oscura) trazada por el jesuita Henri de Lubac y por el ex-jesuita Hans Urs von Balthasar. «Se exaltan los exponentes de la nueva teología como si fueran ellos la piedra angular de la Iglesia» escribió con razón el pensador don Julio Meinvielle.

Francisco dijo a la congregación general de jesuitas reunidos en Roma el octubre pasado que Amoris Laetitia representa nada más y nada menos que un cambio radical en la visión de la Iglesia sobre “toda la esfera moral,” que cuando él era seminarista “se restringía a ‘tú puedes,’ ‘tú no puedes,’ ‘hasta aquí sí, pero hasta allá no.’ Era una moral muy lejana al discernimiento.”

Reproducimos una serie de artículos que ha comenzado a difundir Adelante la Fe, publicados en Si Si, No No a principios de los años '90. Como lo explica muy bien la nota introductoria del sitio español, aquí se muestran las raíces bien lejanas en el tiempo de lo que muchos solo quieren o pueden ver hoy como un fenómeno aislado y anormal: el pontificado de Francisco.

Reproducimos el vídeo subtitulado en castellano de la entrevista de Adelante la Fe - Rotate Caeli a Mons. Athanasius Schneider, en el que habla sobre distintos temas referentes a la crisis de la Iglesia actual. Sobre esta entrevista ya hemos adelantado algunas opiniones de Mons. Schneider en el artículo Los Días como Flechas.

El elemento primordial de la justicia original era la gracia sobrenatural, de la que se derivaban los dones preternaturales. Perdida la justicia original, el pecado original ha de tener como elemento principal la privación de esa misma gracia, de la que se deriva el desorden en que quedan nuestras facultades como consecuencia de esta privación.

El mundo católico está hirviendo tras la publicación el 19 de septiembre de la carta de cuatro cardenales (Carlo Caffarra, Walter Brandmuller, Joachim Meisner y Raymond Burke) al Papa Francisco. La carta solicita que el Papa aclare declaraciones, al parecer heterodoxas, de su Exhortación Apostólica Post-Sinodal, Amoris Laetitia.

Es útil considerar las relaciones o semejanzas que, a nivel de la gracia, presenta el misterio de la Navidad con las apariciones de Nuestra Señora de Fátima. Pareciera que, a primera vista, tales semejanzas no existen, pero, a poco que se considere, se observa que tanto en Navidad como en Fátima aparecen unas mismas ideas de fondo, unas mismas realidades, características del modo de obrar de Dios.

Es posible que en breve haya un cisma en la Iglesia. Pero los acusados de cismáticos, como ha ocurrido antes, no serán quienes lo provoquen sino quienes lo enfrenten.

En la espiritualidad de Fátima encontramos unos caracteres que son propios y esenciales de toda espiritualidad cordimariana y aparecen siempre en ella, mientras que otros son puramente circunstanciales a la coyuntura y finalidad de las apariciones de Fátima.

Los cardenales solicitaron al papa Francisco que aclare la “grave desorientación y gran confusión” respecto a la interpretación y aplicación práctica de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, particularmente el capítulo VIII y los fragmentos relacionados a la admisión a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar, así como la enseñanza moral de la Iglesia.

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