La Razón de Nuestra Fe

La confesión de este segundo artículo del Credo, esto es, de la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, es el fundamento de nuestra redención y salvación. Lo cual se entenderá mejor si se considera la pérdida de aquel felicísimo estado en que Dios había colocado a nuestros primeros padres.

En una Hojita de Fe anterior explicamos cómo el Decálogo manifestaba al alma cristiana, mucho mejor que las creaturas corporales, la existencia de Dios y sus perfecciones morales. Queremos ahora ofrecer a los fieles una explicación metódica de los diez preceptos del Decálogo, según la exposición que de ellos hace el Catecismo Romano de Trento, a fin de que, conociendo bien las exigencias de la ley de Dios, se apliquen a amarla y a cumplirla de todo corazón.

«La idea de colocar el Magisterio en un joyero, separándolo de la práctica pastoral, que puede cambiar según las circunstancias, las modas y las pasiones, es una forma de herejía, una patología esquizofrénica peligrosa. Por eso digo solemnemente que la Iglesia africana se opondrá firmemente a cualquier rebelión contra la enseñanza de Jesús y el Magisterio».

Cuaresma. A los fieles,  propone nuestra Madre la Iglesia este tiem­po litúrgico para volver a encender en su corazón la llama del fervor. A los penitentes, les llama la atención sobre la gravedad del pecado, inclina su corazón al arrepentimiento y a los buenos propósitos, y les promete el perdón del Corazón de Dios.

 

En tiempos en los que miles de cristianos mueren a manos de los sectarios islámicos, por odio a la Fe de Cristo, Francisco habla de "ecumenismo de la sangre" en detrimento de la Fe. ¿Cuál es el verdadero sentido de estas palabras?

El autor de este artículo hace algunas reflexiones que, entendemos, tienen interés para ir vislumbrando como entre sombras, qué se juega y hasta donde puede llegar la crisis en esta región, espiritual, económica y geopolíticamente tan ligada a Europa y a la historia de la Fe.

«Así como es lícito resistir al Pontífice que agrede el cuerpo, también es lícito resistir al que agrede las almas, o perturba el orden civil, sobre todo si tratase de destruir a la Iglesia. Es lícito resistirlo no haciendo lo que manda e impidiendo la ejecución de su voluntad».

¿No castigaré esto? dice Yaveh; ¿y de tal gente no se vengará mi alma? Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; 
los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?

La infalibilidad del Papa que Dios ha hecho, es una cosa milagrosa; pero no es tan milagrosa como la infalibilidad del Papa que algunos protestantes han hecho. (Ni muchos católicos de hoy en día)

Atesoro la experiencia de haber vivido con sacerdotes que estuvieron en las prisiones estalinistas y en los campos y que no obstante permanecieron fieles a la Iglesia. Durante el tiempo de persecución, ellos llevaron adelante con amor su deber sacerdotal de predicar la doctrina católica así, llevando una vida digna en imitación de Cristo, su Divino Maestro.

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Marcelo González

Sin la pretensión de ser literal en las citas, quisiera resumir algunas de las palabras y conceptos que Mons. Bernard Fellay expresó en su extendida conferencia el domingo 8 de octubre, como culminación de una jornada celebratoria de los 40 años del viaje de Mons. Lefebvre a la Argentina.

Marcelo González

Hace algunos meses, en preparación de este año del Centenario de Fátima escribí un texto titulado “Francisco a Vuelo de Pluma”. Quisiera ahora reflejar en éste las impresiones que me ha causado una larga lectura de textos y trabajos dedicados a la mayor y más longeva de los videntes de la Cova da Iría en 1917.

El mensaje de Fátima es, sí, un mensaje de amor, pero a la vez y por lo mismo es un mensaje de rigor, de severidad, de seriedad. Después de la aparición, los pastorcitos de Fátima dejaron de jugar. Dejemos entonces de jugar.

Editor y Responsable

¿A quién se le ocurre convocar una jornada de oración a lo largo de toda su frontera, apenas 3000 kms.? ¿A quién se le ocurre anunciar que un millón de personas va a responder a ese llamado? 

Editor y Responsable

¿Es que perdió su rumbo
la nave de la Iglesia? ¿Es que a porfía
se nos ha puesto a andar de tumbo en tumbo
ebria y alzada la marinería?

Marcelo González

Lo único claro es la confusión.

Prof. Roberto de Mattei

La Correctio filialis no es sino la punta de un inmenso iceberg de descontento por la desorientación que impera actualmente en la Iglesia.