La Razón de Nuestra Fe

El conocimiento de este artículo es necesario para que los fieles, movidos por el recuerdo de tan gran beneficio, se entreguen a la contemplación del amor y bondad de Dios para con nosotros.

Sé liberal con el hombre de bien y no apoyes al pecadorHaz bien al humilde, y no concedas dones al impío, impide que se le dé de comer para que no se alce sobre ti con lo mismo que le das.

¿Por qué el clero oficialmente ha asumido que debe trabajar para “promover la erradicación de la pobreza” cuando su deber es promover la salvación de las almas? ¿Por qué ha asumido esta convicción materialista de que el paraíso está o debe estar en la tierra, como piensan los liberales o los marxistas?

La piedad de la Edad Media celebraba en otro tiempo, por una solemne procesión que precedía a la Misa de este gran día, la partida de Jesús y de sus discípulos al Monte de los Olivos. También se bendecía solemnemente en este día el pan y los frutos nuevos, en memoria de la última comida que el Salvador tomó en el Cenáculo con sus discípulos.

La idea de un Sínodo consagrado a un examen profundo de estos temas parecía en sí misma perfectamente útil y oportuna. Pero ¿cómo no sentirse espantado al ver el modo en que, de hecho, se desarrolló el Sínodo de octubre de 2014, que debería sancionar en 2015 las propuestas introducidas?

Los tres preceptos de la primera tabla, referentes al amor de Dios, consideran los tres principales deberes que tenemos respecto de nuestro Creador y Padre, según los actos propios del hombre: adorarlo, reverenciarlo, darle culto.

Pensad, amados hijos e hijas, que de la familia fundada según Dios por la legítima unión del hombre y de la mujer, Cristo y la Iglesia universal sacan sus ministros y los Apóstoles del Evangelio, los sacerdotes y los heraldos que apacientan al pueblo cristiano… ¿Qué haríais vosotros si el Maestro Divino viniese a pediros «la porción de Dios»?

La próxima presentación se realizará el próximo día jueves 16 de Abril a las 19,30 hs. en la sede social del Instituto sita en Suipacha 128 planta baja 2do.cuerpo depto. ”I” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Si consideramos el fin y modo con que quiso hacer este beneficio, y que se resume en el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de María, tendremos que reconocer que nada hay más sublime y admirable que la generosidad y bondad de Dios para con nosotros.

La comprensión real de la catástrofe conciliar es imposible cuando se ha perdido el contacto con la liturgia tradicional. Y la esperanza sobrenatural en las promesas de asistencia de la Iglesia, aún en la crisis más terrible de la que se tenga memoria como la que vivimos hoy, no se puede sostener sin el contacto frecuente con la liturgia tradicional.

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