La Razón de Nuestra Fe

Francisco recordó que son tres "los enemigos de la vida cristiana: el demonio, el mundo y la carne", o sea nuestras pasiones, "que son las heridas del pecado original". Por cierto "la salvación que nos da Jesús es gratuita, pero estamos llamados a defender".

Para Francisco, la separación de los Veterocatólicos también es culpa de la Iglesia.

Un artículo profundo sobre las desviaciones doctrinales que propone el Card. Kasper con la aparente bendición de Francisco, que ha calificado su propuesta como "teología de rodillas".

Por una vez estamos de acuerdo con el Card. Kasper. Es una guerra doctrinal. Y él se ampara, a pesar de sus antecedentes de disidencia con la Cátedra de Pedro en esta materia y otras materias, en un argumento de autoridad: "Yo estoy con el Papa". Se refiere a Francisco, porque no diría lo mismo si reinase Benedicto, Juan Pablo, Paulo VI, mucho menos Pío XII o sus predecesores.

Α nadie ya sorprende que el papa Francisco se equivoque tan frecuentemente. Pero que cometa el error dos veces y que nadie en todo Roma tenga la sensatez de corregirlo sí puede asombrarnos y obligarnos a decir algo.

Nuevamente, Francisco ha admitido de hecho que todas las religiones son vías de salvación, y que morir por una fe falsa puede ser considerado un acto de "martirio" en el sentido católico del término. 

Dícese que estos pecados claman al cielo porque lo dice el Espíritu Santo, y porque su iniquidad es tan grave y manifiesta que provoca a Dios a castigarlos can los más severos castigos. Catecismo Mayor de San Pío X

El director de la oficina de prensa vaticana, el padre Federico Lombardi ha confirmado que el expresidente israelí, Shimon Peres le ha propuesto al Papa Francisco crear una Organización de las Religiones Unidas que actúe ante los conflictos.

En los días que corren se oye hablar nuevamente de martirio. El concepto se ha devaluado mucho, desde el uso impreciso o analógico que atribuye esta virtud a la muerte por cualquier ideal, hasta el "martirologio ecuménico", según el cual puede ser realmente "mártir", según lo denomina la Iglesia, cualquier cristiano muerto por odio a su fe, aunque fuese miembro de una secta herética o cismática. Sto. Tomás de Aquino da en unos textos muy breves los criterios fundamentales para entender la naturaleza y condiciones del martirio católico, el único que merece el nombre de tal en sentido estricto.

Esta deplorable situación parece que debiera atribuirse sólo a CAUSAS ECONÓMICAS. Pero, ¿es esto así? Por lo pronto no se puede pasar por alto que la vida de los jubilados de hoy y a los de varias décadas atrás, ha transcurrido en plena modernidad: por lo menos en la mitad del siglo XIX y en la totalidad del siglo XX. Todos ellos salvo excepciones, son pobrísimos MONETARIAMENTE, pero muchísimo más pobrísimos han sido y son ESPIRITUALMENTE

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