La Razón de Nuestra Fe

Uno de los misterios que golpea al hombre moderno, inclusive si tiene fe católica es el del sufrimiento de los buenos. Cuando se habla en los ambientes católicos tradicionales sobre un inminente castigo de Dios a la humanidad pecadora, al modo del Diluvio Universal, muchos se sienten escépticos y manifiestan que algo así sería injusto. 

el papa contó lo que había visto un trance a la potestades infernales pidiendo a Dios permiso para tentar a la humanidad con una especial libertad por un períodos cercano a un siglo. San Miguel, según el testimonio de León XIII, al cabo de esos años de espantosa crisis, intervendría para destruir el poder infernal.

En el libro del génesis, cap.6°, dícese que Dios, viendo que era mucha la malicia de los hombres, decidió exterminarlos de sobre la faz de la tierra.

Nuestro Señor Jesucristo, como recompensa de su Pasión y muerte, recibió de su Padre una triple glorificación, de la que tratan en adelante los restantes artículos del Credo referentes a la segunda Persona de la Trinidad.

"¿Buscáis lo que Jesucristo ha comprado? Ved lo que Él dio y sabréis lo que compró: La sangre de Cristo es el precio de la compra. ¿Qué otro objeto podría tener tal valor? ¿Cuál si no es el mundo entero? ¿Cuál sino todas las naciones? ¡Por el universo entero Cristo pagó un precio semejante!" (San Agustín, Tract., XX in Joan.)

La Iglesia ha querido poner como evangelio en la fiesta del Sagrado Corazón el episodio de la lanzada que recibe Jesús en la cruz después de haber muerto, lanzada que le abrió el Corazón y dejó salir sangre y agua. Todos los Padres de la Iglesia ven en ese acontecimiento un sentido típico de altísima importancia: el nacimiento de la Iglesia a partir del Costado o del Corazón de Nuestro Señor Jesucristo.

Después de la solemnidad de Pentecostés y de su Octava, la sucesión del Año Litúrgico nos introduce en un nuevo período. Desde el principio del Adviento, preludio de la fiesta de Navidad, hasta la venida del Espíritu Santo, hemos asistido al conjunto de los misterios de nuestra salvación. 

Esta gran fiesta, cuya liturgia fue escrita por el propio Santo Tomás de Aquino, es uno de los jueves del año "que brillan más que el sol", según el dicho popular español. Comparte esa gloria con el Jueves Santo y el jueves de la Ascención

¿Por qué no hablar de la finalidad religiosa del dolor, que es, en definitiva, el camino al Cielo del cual tampoco el papa les habla a los niños enfermos, y de los grados de amor al sufrimiento cuyos ejemplos vivos y patentes se han dado en toda la historia cristiana por medio de la acción transformadora de la gracia divina

Aunque parezca paradójico, en el mismo ECLESIASTES, Cap. VIIº se asevera que “es mejor el día de la muerte, que el día del nacimiento”.

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