La Razón de Nuestra Fe

Los tres preceptos de la primera tabla, referentes al amor de Dios, consideran los tres principales deberes que tenemos respecto de nuestro Creador y Padre, según los actos propios del hombre: adorarlo, reverenciarlo, darle culto.

Pensad, amados hijos e hijas, que de la familia fundada según Dios por la legítima unión del hombre y de la mujer, Cristo y la Iglesia universal sacan sus ministros y los Apóstoles del Evangelio, los sacerdotes y los heraldos que apacientan al pueblo cristiano… ¿Qué haríais vosotros si el Maestro Divino viniese a pediros «la porción de Dios»?

La próxima presentación se realizará el próximo día jueves 16 de Abril a las 19,30 hs. en la sede social del Instituto sita en Suipacha 128 planta baja 2do.cuerpo depto. ”I” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Si consideramos el fin y modo con que quiso hacer este beneficio, y que se resume en el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de María, tendremos que reconocer que nada hay más sublime y admirable que la generosidad y bondad de Dios para con nosotros.

La comprensión real de la catástrofe conciliar es imposible cuando se ha perdido el contacto con la liturgia tradicional. Y la esperanza sobrenatural en las promesas de asistencia de la Iglesia, aún en la crisis más terrible de la que se tenga memoria como la que vivimos hoy, no se puede sostener sin el contacto frecuente con la liturgia tradicional.

Se da el nombre de Tiempo Pascual al período de siete semanas que transcurre desde el domingo de Pascua hasta el sábado después de Pentecostés. Esta parte del Año litúrgico es la más sagrada, aquella hacia la cual converge el Ciclo completo, y a la que la antigüedad cristiana designó con el nombre de Fiesta de las fiestas y Solemnidad de las solemnidades. 

El catecismo del Concilio de Trento enseña que en el primer mandamiento, se nos manda adorar al solo Dios verdadero, y se nos prohíbe dar culto a falsos dioses.

En polémicas recientes, en Panorama se ha tocado el tema de la “insuficiencia” en la toma de posiciones. Fue motivado por la afirmación de que ciertos hechos constituyen razón suficiente de esperanza en una restauración de la Iglesia por la reacción de su parte sana.

Después de haber propuesto a la meditación de los fieles, durante las cuatro primeras semanas de Cuaresma, el ayuno de Jesús en el desierto, ahora la Iglesia consagra a la consideración de los dolores del Redentor las dos semanas que nos separan de Pascua.

Así como toda la grandeza de la Santísima Virgen María reside en la prerrogativa de su Maternidad divina, del mismo modo toda la grandeza del Patriarca San José reside en su condición de Esposo de la Madre de Dios, elegido providencialmente por Dios. Así lo enfatizan los textos de la fiesta de San José.

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Marcelo González

Sin la pretensión de ser literal en las citas, quisiera resumir algunas de las palabras y conceptos que Mons. Bernard Fellay expresó en su extendida conferencia el domingo 8 de octubre, como culminación de una jornada celebratoria de los 40 años del viaje de Mons. Lefebvre a la Argentina.

Marcelo González

Hace algunos meses, en preparación de este año del Centenario de Fátima escribí un texto titulado “Francisco a Vuelo de Pluma”. Quisiera ahora reflejar en éste las impresiones que me ha causado una larga lectura de textos y trabajos dedicados a la mayor y más longeva de los videntes de la Cova da Iría en 1917.

El mensaje de Fátima es, sí, un mensaje de amor, pero a la vez y por lo mismo es un mensaje de rigor, de severidad, de seriedad. Después de la aparición, los pastorcitos de Fátima dejaron de jugar. Dejemos entonces de jugar.

Editor y Responsable

¿A quién se le ocurre convocar una jornada de oración a lo largo de toda su frontera, apenas 3000 kms.? ¿A quién se le ocurre anunciar que un millón de personas va a responder a ese llamado? 

Editor y Responsable

¿Es que perdió su rumbo
la nave de la Iglesia? ¿Es que a porfía
se nos ha puesto a andar de tumbo en tumbo
ebria y alzada la marinería?

Marcelo González

Lo único claro es la confusión.

Prof. Roberto de Mattei

La Correctio filialis no es sino la punta de un inmenso iceberg de descontento por la desorientación que impera actualmente en la Iglesia.