Liturgia

No hace referencia el título de este artículo, como algún lector malvado podría pensar, a las féminas poco agraciadas quienes, en la Argentina, son prácticamente inexistentes. Nos referimos, en cambio, a aquellas moles de cemento, hierro y vidrio que surgieron en los últimos tiempos en nuestras ciudades y pueblos, y a las cuales llaman iglesias.

Desde hace varias décadas, distintos movimientos católicos han venido denunciado una fuerte "protestantización" de la Iglesia. Para descalificar su denuncia se los suele acusar de "fundamentalistas". Tratemos de profundizar en las realidades que las palabras evocan, para no quedarnos meramente en el sonido hueco de la propaganda. La hora es demasiado grave como para conformarnos con explicaciones pueriles o meras descalificaciones. Es necesario vencer la inercia de la propaganda ideológica de los medios que nos arrastra y ver la realidad.

Definitivamente, los templos modernos han perdido la sacralidad que rodeaba a los tradicionales. La profanidad los ha invadido. Y no se ha tratado de un cambio casual e inadvertido sino que ha sido voluntaria y conscientemente buscado por los teóricos de la reforma litúrgica posconciliar. Es a ellos a quienes les debemos el despojo que hemos sufrido, despojo que va más allá de unos cuantos mármoles quebrados o balaustradas derruidas.

Este interesante estudio de Augusto del Río es, según su propio autor lo declara, un trabajo dedicado al "gran público", sustentado en la ya abundante bibliografía que el problema litúrgico, producto de las reformas posconciliares, con el correr de los años ha ido produciendo. Uno de los mayores méritos del estudio es la forma comparativa en la que presenta las diferencias entre el Novus Ordo Missae (o Misa Nueva) y el Rito Tridentino, también llamado de San Pío V. Esto facilita enormemente la comprensión de los aspectos puntuales del problema.

Edición completa, carta introductoria dirigida al Santo Padre Paulo VI y notas del Breve Examen Crítico.

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Marcelo González

Ningún lector regular de Panorama Católico puede dudar de mi posición ante Francisco, el papa Bergoglio. Y esto no lo digo porque mi opinión tenga alguna importancia, sino solo para orientar a quien tenga ganas de leer lo que sigue.

P. José María Mestre Roc FSSPX

La divina Providencia no había acabado la obra encargada a los pastorcitos. La Virgen dijo a Lucía que, «con el fin de prevenir la guerra, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados de mes». Recordemos, pues, las principales comunicaciones con que el Cielo pidió a Sor Lucía ambas cosas.

 

Marcelo González

Como en todo el orbe católico los grandes santuarios marianos convocan multitudes, se necesita al menos estar prevenido. Si el 13 de mayo próximo se reuniesen en Fátima dos millones de personas (en realidad no cabrían) eso no haría más verdaderas las apariciones, ni más urgentes los mensajes.

Editor y Responsable

La pequeña pieza retórica que sigue fue dedicada a su primera renuncia y guardada por prudencia, con la esperanza de que en su intención estuviese la de restituir el derecho y apoyar la buena causa. Pero como demostró más de lo mismo, creemos se puede, sin cargo de conciencia, condenar en vez de condonar su falta.

Marcelo González

Lo bueno de estar allí cuando hay poca gente y menos distracciones es percibir con impactante evidencia que no hay nada extraordinario que ver en orden a la naturaleza. Es un destino que defrauda a quien no va con espíritu sobrenatural. 

Marcelo González

Con un pie ya en el estribo para ira a visitar los lugares sagrados de Fátima, quisiera compartir con los amigos de Panorama Católico unos apuntes escritos a vuelo de pluma. Son reflexiones sobre la figura de Francisco Marto, el vidente varón de Fátima.

Editor y Responsable

Los que piensan que «han vencido» son los neomodernistas fieles a la línea (si así puede llamarse) de los padres fundadores de la «nouvelle théologie» o «nueva teología» y, especialmente, a la línea (tortuosa y oscura) trazada por el jesuita Henri de Lubac y por el ex-jesuita Hans Urs von Balthasar. «Se exaltan los exponentes de la nueva teología como si fueran ellos la piedra angular de la Iglesia» escribió con razón el pensador don Julio Meinvielle.