Lo que decíamos ayer a la luz de hoy

Las canonizaciones ¿son infalibles?

Leemos en ]]>Adelante la Fe ]]>un interesante artículo del Dr. César Félix Sánchez que complementa otro, reproducido en Panorama Católico. Recomendamos la lectura de ambos. A su vez nos trajo a la curiosidad recordar qué había publicado sobre estos temas tiempo atrás, en la era de la "gran esperanza benedictina". Y nos parece prudente rememorarlo. El autor peruano recorre hacia atrás el barroso camino de Francisco. Resulta que, como siempre sostuvimos, hace mucho tiempo que la derrota papal está enfangada. Nuestro comentario es de mayo de 2007.

"Cualquiera que se sienta en libertad de contradecirme"

Joseph Ratzinger Papa nos hace un servicio invalorable: dice las cosas. Apunta a los temas centrales y los enuncia. En los días previos a la publicación del primer libro de su autoría tras su elección papal, nos anticipa que no debe leerse como un documento magisterial, sino como opiniones de doctor privado.

Parece dificultoso, prácticamente imposible que el lector de a pie distinga entre un libro del teólogo privado Joseph Ratzinger publicado mientras ejerce el cargo más alto de la jerarquía católica, el de Vicario de Cristo, Pastor y Doctor universal de la Iglesia, digo, que lo distinga de sus actos magisteriales.

Los teólogos siempre han considerado las opiniones de los papas como doctores privados algo bien diferente de los actos magisteriales como pontífices. Pero el fiel sencillo...

Luego hemos vivido el estilo magisterial impuesto por Juan Pablo II, en el cual los documentos del magisterio muchas veces parecen expresar las opiniones del doctor privado antes que las verdades inmutables del Magisterio. Hasta la adopción del “yo” en lugar del “nos” invita a esa interpretación.

Ahora, Benedicto XVI complementa con un nuevo elemento -al menos nuevo para el fiel simple, es decir, para la enorme mayoría de laicos y clérigos- agregando como novedad la publicación de un libro en cuyo prólogo advierte a los lectores con esta sugestiva frase: “Por lo tanto, cualquiera es libre de contradecirme”. Ya nos ha dicho porqué: “Este trabajo no es en absoluto una enseñanza magisterial, sino meramente mi investigación personal ante el rostro del Señor”. Conviene aclarar que se trata de una “visión personal de Cristo”…

Desconcertante…

Insistimos en que una cosa es el acto magisterial, que tiene por causa la voluntad del pontífice de enseñar con y según la autoridad de la Iglesia, en coherencia con toda la enseñanza anterior. Una vez más es necesario citar a Vicente de Lerins: “Lo que la Iglesia ha creído siempre, en todo lugar y por todos”. No es posible un magisterio que no se encuadre en esta definición de “tradición” acuñada por el santo monje en su célebre Conmonitorio.

Ahora bien, las materias de competencia del Magisterio son la fe, la moral, el culto, la disciplina. El papa puede hablar de todo lo que quiera, pero su autoridad se restringe a estos puntos en cuanto enseñanzas que obligan al creyente a, al menos, un acatamiento interior y en el caso del magisterio extraordinario, o dogmático, a una obediencia incuestionada.

Pero el dogma de la infalibilidad restringe más aún esta facultad pontificia: a temas de fe y moral. Cuando el Papa habla en ejercicio explícito de sus potestades de Pastor y Doctor Universal y con intención de definir una doctrina, hasta el momento libre de ser “disputada”, ahí es infalible. En su magisterio ordinario es “infalible” con la Iglesia. Es decir, con la Tradición, con los otros papas, todos ellos. Ni siquiera las canonizaciones están alcanzadas por el privilegio de la Infalibilidad en la actualidad, según surge de las modificaciones del proceso.

A la inversa

Así, después de muchos años de oír “opinar” bajo las formalidades de los documentos magisteriales, el actual papa innova el hábito, opinando explícitamente. Diciendo, en lo que aquí digo, no hablo con la autoridad pontificia, sino con la mía, la del Dr. Ratzinger. Dada la situación preexistente… es un cambio.

Es indudable que constituye un novedoso giro hacia el esclarecimiento de tantas contradicciones insalvables entre el magisterio pre y el postconciliar, insalvables bajo ninguna luz salvo la de la necia voluntad de no verlas, que no es luz sino tiniebla.

Así pues, la dualidad del pensamiento papal nuevamente aflora y en un tema mayor. Alguien dirá: el caso es claro. Se trata de un libro, el resto es magisterio queda fuera de la discusión. Humm. Los papas son tan locuaces en las últimas décadas... ¿Todo es magisterio? Bueno, técnicamente sí, pero… la situación es inédita.

¿Cuánto del “magisterio” de los últimos papas es opinión teológica personal? Esa es la gran pregunta que los eruditos en teología del campo tradicional se vienen haciendo desde hace muchos años y que Benedito XVI acaba de disparar con la expresa reserva sobre su libro.

En esta renuncia no deja de percibirse un eco de aquella voluntad pontificia –de Paulo VI en aquel caso- sobre el Vaticano II, al declararlo “pastoral” (algo nunca visto en materia de Concilios Ecuménicos). Aquel acto restrictivo pudo salvar su responsabilidad frente a las interpretaciones de los eruditos, pero no lo exime de las consecuentes confusiones de los fieles, ni de las consecuencias. Duro oficio el de Sumo Pontífice.

Por eso decíamos al comienzo: hemos de agradecerle a Benedicto un gran servicio prestado a la Iglesia en estos tiempos: “que diga las cosas”. Ha legitimado así la discusión sobre el rito tradicional de la misa, sobre las desviaciones conciliares, sobre la crisis de la Iglesia: ahora abre la puerta a la consideración del “magisterio” indócil al precepto de San Vicente de Lerins… Las ha sacado de las catacumbas, reivindicando a quienes fueron perseguidos por plantearlas.

Aun si él mismo se inclinara como “doctor privado” contra la univocidad del Magisterio en algunos puntos –gravísima posibilidad que Dios no permita-, nos está diciendo: “miren que aquí opino yo, no define el Vicario de Cristo. Y yo me puedo equivocar, pero Nuestro Señor no puede engañarse ni engañarnos”.

 

Para mayor información sobre la historia de los procesos de canonización ver: "Las Canonizaciones en el Magisterio de Ayer y de Hoy"

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Marcelo González

Se percibe un cierto temblor de mitras. El optimismo y la componenda comienzan a desdibujarse. Parece que no alcanza con dejarles el campo libre y ponerse a un costado. Cuando ocupen el campo vendrán a degollar a los que estén mirando resignados al discurrir inevitable de los tiempos. Es de manual: los tibios le venden la soga a los revolucionarios, que los van a linchar con esa misma soga (Lenin dixit).

Editor y Responsable

En pocas palabras: Pilatos era un pagano, o sea que había en él semillas de verdad, y de hecho se interesó en el tema, porque le preguntó a Jesús “¿qué es la verdad?” Y Jesús no le contestó. No le contestó… no quiero criticar, pero… Encima después lo amenazó con mandarle no se cuántas legiones de ángeles. Tampoco Pilatos podía dejar que atropellen así como así su autoridad. El tema es complejo. Jesús no se dejó ayudar, puso peros todo el tiempo.

Editor y Responsable

Pagaba poco porque era una fija. El caballo del comisario. Sorprende por sabido. Muchos no terminaban de creer que este personaje, abismalmente por debajo de los requisitos básicos para ocupar el cargo, podría finalmente ser elevado a esta dignidad. Una verdadera indignidad. Aguer, a su lado, es San Pío X. No es una comparación exagerada. Lo sería si le quitáramos “a su lado”.

El líder cocalero Evo Morales, presidente -con aspiraciones a la eternidad- de la República de Bolivia acaba de felicitar el neocardenal designado por Francisco, nacido, criado y ejercido en esa tierra altiplana. Se trata de Mons. Toribo Ticona, retirado ya y gozando de la paz familiar con su esposa, hijos y nietos.

Prof. Roberto de Mattei

Querer convertir a aquella Iglesia valerosa, dispuesta siempre a vivir al pie del cañón, en una sociedad de cobardes que viven escondidos por vergüenza o por pusilanimidad, sería un ultraje a su virtud. Eran plenamente conscientes de su deber de conquistar el mundo para Cristo, de transformar según la doctrina y la ley del Divino Salvador la vida privada y la pública, donde debía nacer una nueva civilización, surgir otra Roma sobre los sepulcros de los dos Príncipes de los Apóstoles. Y lograron su objetivo.

Juan Lagalaye
Hace dos meses, en esta misma página, aludí a la fundación de la Argentina, señalándola en la primera misa celebrada en su actual territorio -Bahía San Julián- el Domingo de Ramos del 1520. Hoy, en la fiesta de la Santísima Trinidad, entiendo que es necesario evocar la fundación de nuestra ciudad ubicándola en la circunstancia litúrgica en que lo fue en el 1580 y que de de ella recibió el nombre, auspicio que a pesar de todas sus miserias mantiene vigencia.
Marcelo González

En un artículo titulado “La Gran Comedia de “la Vida” publicado el 27 de febrero de este año expresé mis reservas a lo que creo es como mínimo un enfoque equivocado al desafío de las ideologías feministas, abortistas, de género, etc. En particular contra el aborto, cuando se anunciaba una marcha que resultó multitudinaria, extraordinaria y sorprendente, una marcha que demostró que el rechazo al aborto es muy fuerte en la sociedad argentina.