Toribio, el Cardenal Minero

En el otoño de su vida el papa reinante le dio esta alegría de elevarlo al rango de príncipe de la Iglesia, aunque sin chances de ser elegido papa en el próximo cónclave, por razones de edad y otras.

El líder cocalero Evo Morales, presidente -con aspiraciones a la eternidad- de la República de Bolivia acaba de felicitar el neocardenal designado por Francisco, nacido, criado y ejercido en esa tierra altiplana. Se trata de Mons. Toribo Ticona, retirado ya y gozando de la paz familiar con su esposa, hijos y nietos. En el otoño de su vida el papa reinante le dio esta alegría de elevarlo al rango de príncipe de la Iglesia, aunque sin chances de ser elegido papa en el próximo cónclave, por razones de edad y otras.

Algunos sitios pacatos, como ]]>Adelante la Fe ]]>están armando una tormenta en un vaso de agua (recordemos que Bolivia no tiene salida al mar). Todo porque Mons. Toribio tiene mujer e hijos y la señora se refiere al neo cardenal como “mi marido”.

Pero sobre todo estoy azorado por el uso refinado del lunfardo que exhibe el Presidente Evo al felicitar el merecido galardón de don Toribio: lo llama “obispo minero”. Un azoramiento precipitado, porque a poco de unir cabos queda todo claro y limpio como la conciencia de un bebé.

La historia es real y se puede corroborar. Todos saben que Evo estaba previsto como nena, en la expectativa y la ilusión de su padre. Eran tiempos en que la perspectiva de género estaba en pañales y las ecografías no habían nacido. El padre del actual mandatario tenía una gran admiración por Eva Perón, Evita para casi todos. Y ¿qué modo más consistente de demostrar la admiración por una persona que darle a un hijo el del admirado, o admirada en este caso? Por desgracia la nena fue nene. Lo cual pudo haber causado una cierto enfado pero en modo alguno mitigó ni la admiración ni la determinación del padre: de ahí Evo. Ciertamente un poco a contrapelo de las etimologías, dado que Eva significa “madre de los vivientes”, y resulta tarea ardua acomodarlo como nombre de un varón, nacido y criado como tal. Pero es la tierra del realismo mágico…

El padre de Evo no tenía porqué saber etimologías porque era un humilde trabajador. Su hijo, que ha tenido un notable ascenso social, adquiere otros deberes culturales. Por eso debe conocer las sutilezas de las jergas que se hablan en los países subcontinentales. El padre del neo cardenal llamó Toribio a su hijo probablemente en honor al santo obispo español que gobernó esa inmensa región eclesiástica en tiempos de la colonia. Y Evo, síntesis de estas fusiones raciales y culturales, abanico de diversidades, tal vez como preciosa herencia de sus conversaciones con Cristina Kirchner, llama a Toribio, “minero”. Que en Río de la Plata es aquel que anda con minas, a saber: hoy en día mujer, con un dejo de desprecio; en otro tiempo mujer explotada (mina) por un "cafiolo" o rufián. "Que el que vive de las minas, que el mata, que el que cura o está fuera de leeeeey" Recordarán el tango Cambalache.

Pero este alarde de Evo no opaca la realidad de las cosas. Don Toribio se casó con su señora esposa, y si bien no consta, hasta es posible que se haya casado él en una ceremonia danzante, mientras se desplazaba para responderse a sí mismo que sí, aceptaba. La señora, de la que no puedo sentir otra cosa que simpatía, llama al monseñor “mi marido”, cosa que hoy en día no todas pueden decir. La relación ha sido heterosexual y fecunda, algo que los retrancas de la Iglesia estamos todo el tiempo reclamando para las familias cristianas y no cristianas. La llevó a todas partes cuando cambió de destino, que bien pudo aprovechar la excusa y decirle, “mira viejita, ió me voy a lotra diosice, porque me manda il papa, ¿sabei? Una vez por año vengo y tiago la visita a limina" (o visita a la mina). Y andar festejando a collas y aymaraes de buen ver. Pero no. Fue un hombre fiel.

A las cosas por su nombre: un clérigo bien casado y fiel (no como el obispo Lugo, que fue presidente del Paraguay, y tuvo tantos hijos ilegítimos mientras realizaba visitas a la minas, que se sospecha ganó con los votos de su prole). Francisco distingue y recompensa. Por eso lo echó a Livieres de Ciudad del Este, porque andaba por ahí diciendo que los obispos paraguayos estaban todos amancebados y otras calumnias. Este Livieres, un imprudente que quería desprestigiar a la Iglesia, llenaba el seminario y dejaba mal a los otros obispos que no tenían ni un seminarista para mostrar. Tipo de mala uva.

Pero la verdad siempre triunfa. Ni Adelante la Fe, ni los seguidores del difunto obispo Livieres podrán sostener ya más esas fake news sobre el clero latinoamericano. Un clero fundamentalmente pro-vida.

 

-¡¿Qué?!... No entiendo, hablá más alto. ¿El celi qué? Bato. Ah, el celibato. Bueno, flaco, ¿qué querés? Nadie es perfecto. Seguro que ahora Francisco saca la Minorum Progressio y sana todo. Para eso es el papa.

Twittet

Editor y Responsable

Pagaba poco porque era una fija. El caballo del comisario. Sorprende por sabido. Muchos no terminaban de creer que este personaje, abismalmente por debajo de los requisitos básicos para ocupar el cargo, podría finalmente ser elevado a esta dignidad. Una verdadera indignidad. Aguer, a su lado, es San Pío X. No es una comparación exagerada. Lo sería si le quitáramos “a su lado”.

Prof. Roberto de Mattei

Querer convertir a aquella Iglesia valerosa, dispuesta siempre a vivir al pie del cañón, en una sociedad de cobardes que viven escondidos por vergüenza o por pusilanimidad, sería un ultraje a su virtud. Eran plenamente conscientes de su deber de conquistar el mundo para Cristo, de transformar según la doctrina y la ley del Divino Salvador la vida privada y la pública, donde debía nacer una nueva civilización, surgir otra Roma sobre los sepulcros de los dos Príncipes de los Apóstoles. Y lograron su objetivo.

Juan Lagalaye
Hace dos meses, en esta misma página, aludí a la fundación de la Argentina, señalándola en la primera misa celebrada en su actual territorio -Bahía San Julián- el Domingo de Ramos del 1520. Hoy, en la fiesta de la Santísima Trinidad, entiendo que es necesario evocar la fundación de nuestra ciudad ubicándola en la circunstancia litúrgica en que lo fue en el 1580 y que de de ella recibió el nombre, auspicio que a pesar de todas sus miserias mantiene vigencia.
Marcelo González

En un artículo titulado “La Gran Comedia de “la Vida” publicado el 27 de febrero de este año expresé mis reservas a lo que creo es como mínimo un enfoque equivocado al desafío de las ideologías feministas, abortistas, de género, etc. En particular contra el aborto, cuando se anunciaba una marcha que resultó multitudinaria, extraordinaria y sorprendente, una marcha que demostró que el rechazo al aborto es muy fuerte en la sociedad argentina. 

Marcelo González

Leemos en Adelante la Fe un interesante artículo del Dr. César Félix Sánchez que complementa otro, reproducido en Panorama Católico. Recomendamos la lectura de ambos. A su vez nos trajo a la curiosidad recordar qué había publicado sobre estos temas tiempo atrás, en la era de la "gran esperanza benedictina". Y nos parece prudente rememorarlo. El autor peruano recorre hacia atrás el barroso camino de Francisco. Resulta que, como siempre sostuvimos, hace mucho tiempo que la derrota papal está enfangada. 

Marcelo González

Lo más pornográfico que leí en mi vida es el libro “Teología Moral para Seglares” de Royo Marín. La parte contra sexto. Me creó una verdadera incomodidad. Las personas bien criadas tenemos una repugnancia natural por lo indecente, lo obsceno. Pero estamos fuera de época, porque lo obsceno se hace público todo el tiempo

Marcelo González

El caso de Alfie Evans, como otros, aunque no tan resonados, hace emerger una realidad que no todos advierten, por fuerza de hábito y atavismo: la vida se ha convertido en la variable de ajuste del mundo moderno, posmoderno o lo que sea. Del mundo de hoy. Si queremos un mundo mejor, no podemos estar fijándonos en un niño más o menos.