¿Cartucho o San Tucho?

Etapa final de la deconstrucción de la Iglesia Argentina

Pagaba poco porque era una fija. El caballo del comisario. Sorprende por sabido. Muchos no terminaban de creer que este personaje, abismalmente por debajo de los requisitos básicos para ocupar el cargo, podría finalmente ser elevado a esta dignidad. Una verdadera indignidad. Aguer, a su lado, es San Pío X. No es una comparación exagerada. Lo sería si le quitáramos “a su lado”.

Pero los “buenos” son muy lerdos y hasta perezosos. O ilusos. Creen que el degüello nunca les llegará. Benedicto debió haber aceptado la renuncia de Bergoglio con la diligente urgencia con que Bergoglio aceptó la de Aguer, que no debió haber renunciado. Benedicto debió nombrar a Aguer arzobispo de Buenos Aires y cardenal. No sé si el papa sudamericano sería Aguer, pero no sería Bergoglio. Muy flojos de reflejos todos. Y eso que los ayudamos, o intentamos ayudarlos con el asunto Sucunza. Se entienden las lealtades: Aguer le regaló su solideo a Sucunza cuando lo nombraron obispo auxiliar. Todo bien, pero… ¿y el bien de la Iglesia?

El Arzobispado de La Plata es un “refugio de pecadores” antimodernistas, aunque el clero de allí no sea, ni de cerca, tropilla de un mismo pelo. Hay sí una masa crítica de buenos sacerdotes, como para que Bergoglio les ponga un cartucho, o les envíe un Tucho. Razones doctrinales y personales. Venganzas, porque el papa de la misericordia es más vengativo que Zeus.

Sabemos que la venganza es el placer de los dioses, una cena que se sirve fría. Así es Bergogio cuando no lo domina la histeria, es decir cuando no putea y humilla sin disimulos. Espera, clava la puñalada y le echa sal a la herida. No hay puente de plata para sus enemigos que huyen. Les deja el camino sembrado de clavos miguelito. O tuchito. No les concede ni la venia al vencido, por nobleza de guerrero. El lógico, Bergoglio no es un guerrero, es una vieja (me abstengo del sustantivo) vengativa, intrigante y cruel.

¡Pobre Aguer! No haremos leña del árbol caído, pero que sus colegas y seguidores aprendan de sus errores. En esta guerra no se toman prisioneros. Los que se rinden van al degüello o a los harenes. ¡Ay de los efebos! Que escapen cuanto antes, espaldas contra las paredes.

Con todo, esta maniobra, en una Argentina donde el catolicismo (dicho esto en un sentido muy lato) está movilizado contra el aborto, tiene un riesgo para Francisco. Mons. Poli, Cardenal Arzobispo de Buenos Aires, salió a las calles en procesión con el Santísimo y hasta dijo que toda vida vale. A pesar de que ya había rendido las banderas y llamado a la desmovilización a los dirigentes católicos, quienes gracias a Dios y por una vez no le hicieron caso.

Otros obispos hablaron (frase con reminiscencias). En Salta el Arzobispo dio vuelta un decreto del Gobierno provincial proaborto con una homilía católica en la cara del gobernador. Le salió el obispo de adentro, enhorabuena… que había un obispo adentro. De adentro de Tucho no sabemos lo que puede salir, más allá de lo que salió del placard.

Las asombrosas manifestaciones contra el aborto (Mons. Aguer tiene un mérito grande en esto también) han hecho su efecto y ahora otros obispos han dicho esta boca es mía. Porque salvo las excepciones dichas, la única boca activa era ]]>la boca sanadora de Tucho]]>, que AICA omite en la lista de obras del electo décimo obispo de La Plata. Tampoco menciona el popular "Teología Espiritual Encarnada", que difundiera la telenovela blasfema "Esperanza Mía". Según la agencia oficiosa católica, los obispos auxiliares reciben al nuevo pastor ]]>con gozo]]>. No sabemos si esperanza. Porque Tucho viene con una misión que cumplir: deconstruir la arquidiócesis. Y sabemos que cuando se hace una deconstrucción siempre sobran algunos materiales.

Es fácil advertir una obligación protocolar en la acogedora epístola. Pero empiezan mal. Demasiado gozo manifestado para con el que viene y mucho silencio con quien se va. La despedida de Mons. Aguer, parece, fue tristemente silenciosa y sólo un obispo -un obispo solo- de otro rito, dijo unas palabras en su panegírico. Nadie quiere exponerse a las iras del que viene en nombre del Gran Señor.

Resistir, muchachos, resistir es posible, aunque conduzca a muchos al exilio. No resistir… ya lo sabemos. Es la hora de los que resisten, no la de los que arrugan. Queda un recurso. Plántense y no lo dejen gobernar. Hay un antecedente cercano en África, con la renuncia de ]]>Mons. Peter Okpaleke, obispo de Ahiara]]>.

Ciertamente en este caso fue un lío negro, porque el designado era de una tribu rival de aquella a la que pertenecía la mayoría del clero. Falta de tacto, diríamos, cuando se resolvió la designación. Odium plebis, resistencia y Okpaleke se fue. Pobre, por ahí el tema era menor, unos más chocolate y otros más café con leche. Francisco los amenazó con suspensión a divinis, y ellos tan frescos. Que no y que no.

La Iglesia es sabia y prevé casos así, en los que los feligreses y/o el clero, o todos no quieren al obispo designado o dejan de quererlo por alguna macana que se mandó. Y salen ellos con sus macanas a pedir la destitución. Si Francisco, en definitiva, cedió por una cuestión de pantone, ¿cómo no cedería ante una resistencia tan fundamentada como la del venerable clero sano platense? Ya le renunciaron los obispos chilenos en masa. No está en su mejor momento. ¡Vamos, muchachos! Francisco se marchita (no la marchita, no). Le queda la ambición y una corte de alcahuetes y maricones.

Ciertamente, Tucho es SU pollo (sin entrar en cuestión de géneros). Pero ya sabemos cual es el destino de los pollos cuando hay determinación y hambre, hambre de sostener la Fe, el rito, la moral. Hambre de catolicismo.

Por un momento tracemos el esquema de una distopía aterradora:

-Tucho Arzobispo (pacífico) de La Plata, diócesis en ruinas humeantes.

-Tucho Arzobispo de Buenos Aires, por repentino viejazo de Poli, que conoce bien el arte de renunciar.

-Tucho Arzobispo de Buenos Aires.

-Tucho Cardenal,

-Tucho papa…

-¿San Tucho?

Cierto, en parte es un delirio… tal vez. Pero sería el efecto de no haber trabajado por la utopía ya inviable de Aguer Arzobispo de Buenos Aires, Aguer cardenal… Una utopía no tan utópica si los buenos fueran menos sonsos y más determinados.

No quiero decir se los dije, pero no me queda más remedio. Se los dije ]]>aquí ]]>y también aquí.

- ¡Ahh! ¡Qué mérito! Eso lo sabíamos todos… oigo murmurar.

Pues bien, si lo sabían ¿por qué no lo dijeron? Si lo sabían y no se defendieron, llamarlos “sonsos” es demasiado benévolo. Deberíamos llamarlos de otros modo. Una cosa que empieza con B.

Bien argentina, esa cosa que empieza con B.

Twittet

El líder cocalero Evo Morales, presidente -con aspiraciones a la eternidad- de la República de Bolivia acaba de felicitar el neocardenal designado por Francisco, nacido, criado y ejercido en esa tierra altiplana. Se trata de Mons. Toribo Ticona, retirado ya y gozando de la paz familiar con su esposa, hijos y nietos.

Prof. Roberto de Mattei

Querer convertir a aquella Iglesia valerosa, dispuesta siempre a vivir al pie del cañón, en una sociedad de cobardes que viven escondidos por vergüenza o por pusilanimidad, sería un ultraje a su virtud. Eran plenamente conscientes de su deber de conquistar el mundo para Cristo, de transformar según la doctrina y la ley del Divino Salvador la vida privada y la pública, donde debía nacer una nueva civilización, surgir otra Roma sobre los sepulcros de los dos Príncipes de los Apóstoles. Y lograron su objetivo.

Juan Lagalaye
Hace dos meses, en esta misma página, aludí a la fundación de la Argentina, señalándola en la primera misa celebrada en su actual territorio -Bahía San Julián- el Domingo de Ramos del 1520. Hoy, en la fiesta de la Santísima Trinidad, entiendo que es necesario evocar la fundación de nuestra ciudad ubicándola en la circunstancia litúrgica en que lo fue en el 1580 y que de de ella recibió el nombre, auspicio que a pesar de todas sus miserias mantiene vigencia.
Marcelo González

En un artículo titulado “La Gran Comedia de “la Vida” publicado el 27 de febrero de este año expresé mis reservas a lo que creo es como mínimo un enfoque equivocado al desafío de las ideologías feministas, abortistas, de género, etc. En particular contra el aborto, cuando se anunciaba una marcha que resultó multitudinaria, extraordinaria y sorprendente, una marcha que demostró que el rechazo al aborto es muy fuerte en la sociedad argentina. 

Marcelo González

Leemos en Adelante la Fe un interesante artículo del Dr. César Félix Sánchez que complementa otro, reproducido en Panorama Católico. Recomendamos la lectura de ambos. A su vez nos trajo a la curiosidad recordar qué había publicado sobre estos temas tiempo atrás, en la era de la "gran esperanza benedictina". Y nos parece prudente rememorarlo. El autor peruano recorre hacia atrás el barroso camino de Francisco. Resulta que, como siempre sostuvimos, hace mucho tiempo que la derrota papal está enfangada. 

Marcelo González

Lo más pornográfico que leí en mi vida es el libro “Teología Moral para Seglares” de Royo Marín. La parte contra sexto. Me creó una verdadera incomodidad. Las personas bien criadas tenemos una repugnancia natural por lo indecente, lo obsceno. Pero estamos fuera de época, porque lo obsceno se hace público todo el tiempo

Marcelo González

El caso de Alfie Evans, como otros, aunque no tan resonados, hace emerger una realidad que no todos advierten, por fuerza de hábito y atavismo: la vida se ha convertido en la variable de ajuste del mundo moderno, posmoderno o lo que sea. Del mundo de hoy. Si queremos un mundo mejor, no podemos estar fijándonos en un niño más o menos.