La Gran Comedia de la Vida, IV: Asegurar la victoria

Que el enemigo no transforme nuestra victoria en derrota, y viceversa

“La vida del hombre en la tierra es una milicia”.

Job, 7,1

"Pues aunque caminamos en carne, no militamos seguún la carne, porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios, para derribar fortalezas, aplastando razonamientos y toda altanería que se levanta contra el conocimiento de Dios. Así cautivamos todo pensamiento a la obediencia de Cristo".

2 Cor, 10,3

Así dice la Biblia y lo constata la experiencia.

De hecho, somos parte, por ahora, de la Iglesia Militante, estamos en guerra con el Mundo, con el Demonio, Príncipe de este mundo, y con nuestras flaquezas carnales. Luchamos contra nuestra ignorancia y contra nuestras pasiones, en un tiempo en el que la “filosofía del Evangelio” no rige a las naciones. Tiempo apocalíptico sin duda, porque los son todos a partir de la Ascensión. Tiempos parusíacos tal vez. Como cristianos, la Esperanza sobrenatural que nace de la Fe es nuestro respaldo, pase lo que pase.

Y pasó algo maravilloso, que no todos han entendido. El pueblo argentino, democráticamente se alzó contra la oligarquía mundial abortista. El pueblo argentino reaccionó, como dijo el periodista Mariano Obarrio, actor principal en esta victoria, y produjo otra Reconquista, como en las Invasiones Inglesas. Es un hecho político extraordinario, como lo fue Malvinas o 2001.

Simultáneamente, se hacen públicos documentos que prueban de un modo imposible de desmentir la corrupción visceral de políticos, funcionarios, empresarios y tal vez otros dirigentes argentinos. Los titulares del poder del Establishment. Se caen las caretas. Y, como en un anticipo del Juicio Final, muy modesto por cierto, vemos a pecadoras y publicanos a los que creíamos en el infierno, apoyando la buena causa. Un apoyo confuso, sin doctrina, pero valiente y genuino rechazo de recta conciencia en esta materia. A ellos y a la mayoría les falta lo que a la masa informe que hundió con su poderosa presencia el proyecto del aborto en esta ocasión, es decir, le falta la forma.

La forma la dan los liderazgos y las cabezas pensantes. Es ahora necesario que quienes pueden aportar su formación y su claridad, lo hagan. Y que no hostiguen a los que están de nuestro lado en esto por sus otras confusiones. Están de nuestro lado todos los que no se pusieron en la vereda verde. Y aún algunos de ellos, tal vez muchos, podrían estar con nosotros si no les hubieran bloqueado la cabeza. Si no los hubieran traicionado los colegios católicos productores de ateos. Ni las parroquias fábricas de personas amorales, sin virtudes, para quienes “todo está bien”. Ni la jerarquía eclesiástica dialoguista y pérfida, que es en donde arrancan todos estos males.

No es culpa de la democracia, es culpa del Modernismo católico. Yo creo que la democracia es lo que ocurrió por una vez en años. La gente manifestó con su número (que no hace la ley ni la moral, pero la respalda) que el pueblo argentino no admite se haga legal el asesinato de los niños en el vientre materno. Un rito diabólico.

¡Ay Dios, qué jeraquía!

Los obispos trataron de correr detrás de sus fieles pero nunca los alcanzaron. Tenían que estar con un ojo en las manifestaciones y el otro en el Gran Dictador. Intuir hasta donde les soltaba la cuerda. Recordemos una vez más, es necesario, la patética reacción de la Comisión Permanente del Episcopado Argentino cuando se “abrió el debate”. Propuso la educación sexual como remedio contra el aborto.

Tuvo que hablar el doctor Abel Albino en el Congreso –donde, dicho de paso, no vi a ningún obispo defendiendo la moral pública- para aclarar que la educación sexual es perversión. Y un senador chacarero hacer la apología de la familia numerosa y tradicional. Unas damas norteñas, que hacen honor a las de la independencia, enrostraron al fantoche que funge de ministro de salud sus incoherencias y contradicciones. Y desenmascararon a los sicarios de la IPPF, pusieron en evidencia su condición de cipayos de la entidad satánica creada por la bruja Margaret Sanger. Hoy, hasta los menos informados oyeron hablar de la Internacional Abortista y repudian al FMI por razones morales, no meramente políticas o económicas. Es un gran avance.

¡Es extraordinario!

Sí. Y, también, sin duda, puede ser efímero si no se pone el hacha en la raíz de la hierba mala. La pelea que sigue, como siempre, como desde la Cruz, es la gran pelea de la Iglesia Católica en su condición de Militante. ¿Acaso hay algo novedoso en esto de que las victorias son efímeras y deben renovarse? Todos lo sabemos si somos católicos. La guerra acaba con la Segunda venida, los combates se darán, mientras tanto, donde Dios quiera.

Los que se quejan de nuestra inferioridad de fuerzas deben recordar que si bien toda doctrina militar indica dar la batalla en el terreno más favorable para los propios y más desfavorable para los enemigos, no siempre se puede elegir. El terreno es del enemigo desde hace décadas. Por eso, hoy estamos obligados a cantar el Te Deum y el Non nobis. Ganamos una batalla formidable, pero no la ganamos nosotros.

Esta es una batalla ganada en el terreno donde el enemigo tiene más ventajas. Todo a su favor, no solo su enorme potencial de guerra ideológica, su entrenamiento, sus subsidios y la tendencia general al menor esfuerzo. Tiene a favor, principalmente, que los generales nuestros se han dado por vencidos.

Pero no todos los soldados: aparecieron jefes de entre “la chusma”. Vedettes, periodistas liberales, médicos y abogados que normalmente se ocupan sólo de sus carreras, pordioseros y gente de las villas. Me cuentan quienes han protagonizado estas campañas, que los linyeras, la gente de la calle, los cartoneros, apoyaban con entusiasmo la lucha contra el aborto. ¡Qué extraordinario! ¡Qué maravillosa desmentida a los pseudo representantes de los pobres! Apoyaron inclusive, algunos políticos famosos por sus vidas prostibularias, lo que también es milagroso.

Y ciertamente los católicos virtuosos y fieles. Muchos. Una gracia más, inmerecida, de esta Argentina misteriosa y esperanzadora.

Si analizamos el crecimiento de este embrión espiritual que debemos defender de los intentos de aborto del enemigo es claro que la resistencia inicial fue protagonizada por la misma multitud, pero dirigida por tarambanas propulsores de cantitos, globos, ocultamiento de la Fe para no diferenciarse de los evangelistas. ¡Que no se nos note lo católico! Pero luego de la primera derrota, miserablemente amañada por los intereses de “la política”, emergió lo que ya estaba de un modo incipiente en la resistencia: emergió el Rosario, la penitencia, la adoración, las misas. Hubo una conversión.

La masa se transformó en ejército, se organizó maravillosamente. Hubo miles de protestas y millones de avemarías. En la velada del 7 al 8 de agosto, bajo la lluvia y el frío más crudo de los últimos inviernos, hubo lugares de alivio para los militantes. Carpas, parroquias, colegios. Y hubo refugios espirituales: exposiciones del Santísimo y de reliquias venerables, actos de piedad y desagravio. Se entendió finalmente a quién se debe pedir la victoria. Ahora hay que arreglar la vidas de los que pidieron la gracia no estando en gracia, poniendo cada uno su propia vida conforme a la ley de Dios. Primer paso para asegurar la victoria.

También necesitamos que los obispos y sacerdotes reflexionen y se conviertan. Muchos de ellos son víctimas de la estafa conciliar y de la mentira litúrgica. Que busquen por el lado de las sotanas y los latines. Allí empezarán a ver la luz donde hoy ven contradicciones y confusión.

Twittet

Marcelo González

La restauración católica será por la vía del culto y del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Dios ha resguardado el sacerdocio y el culto por medio de una obra minúscula en sus orígenes que hoy es de importancia crucial para el destino del catolicismo. La restauración que debemos realizar día a día se nutre del fruto de ese resguardo.

Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.

Marcelo González

Si Bergoglio es depuesto, si acaso esto es posible, se lo debería acusar por su evidente intención de heretizar. Pero los cardenales sobrevivientes de las famosas dubia siguen dudando. Entiendo que políticamente esta circunstancia es más eficaz, pero si queremos restaurar la santidad del Pontificado y de los miembros de la Iglesia y limpiar su Rostro inmaculado necesitamos algo más que política.

Marcelo González

Mañana puede ocurrir un milagro. Pero, a decir verdad, el milagro ya ocurrió. El pueblo argentino, generalmente apático salvo en cuestiones relativas a su bienestar o seguridad, se levantó contra la conspiración internacional abortista que busca reducirnos a la miseria moral absoluta.

Editor y Responsable

Declaración de Mons. Lefebvre del 21 de noviembre de 1974. "Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias al mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad" ...

Editor y Responsable

 

Primera entrevista al nuevo Superior General de la FSSPX, don Davide Pagliarani.