El Exorcismo de Emily Rose

Precedida por el relato de ciertos fenómenos preternaturales que supuestamente ocurrieron durante la filmación, nos acercamos al filme con cierta curiosidad y el temor de que se tratase de otro producto holliwoodense de consumo masivo. Nos llevamos una sorpresa grata.

The Exorcism of Emily Rose (2005)
Dirigida por: Scott Derrickson

Desde la mítica El Exorcista I, que vimos en nuestra adolescencia, no han cesado de aparecer películas que tratan el tema del demonio, su influencia y la capacidad de posesión que, por permisión divina, tiene a veces sobre algunas personas. De aquella primera experiencia, valorada en su momento porque volvía a tocar uno de los temas “tabú” del posconcilio, el diablo, no vimos más que bodrios inconsistentes o historias en las que los elementos católicos se evocan para vestir de cierta credibilidad hechos completamente ajenos al dogma católico. Recordamos ahora, sin hacer demasiada memoria, La Hija de la Luz.

En el caso de El Exorcismo de Emily Rose, director y guionista se han esmerado en relatar una historia real, ocurrida en los EE.UU. amueblándola con elementos que tomaron de relatos, filmaciones, grabaciones y todo otro tipo de documentación a mano sobre exorcismos verdaderos. Esta fidelidad documental les ha permitido lograr un filme en el que lo preternatural es consistentemente católico.

Una joven, Emily Rose (Jennifer Carpenter) hija de una piadosa familia católica campesina, gana su beca para estudiar en la universidad. Hasta el momento ha sido una persona normal, pero en el ambiente universitario se manifiestan ataques, que los médicos atribuyen al despertar de una epilepsia larvada. Ella, sin embargo, está segura de ser poseída por “alguien” o “algo”.

 

Tras vanos intentos médicos y con la ayuda de un amigo y compañero de estudios, vuelve a su casa y a su familia. la cual solicita la intervención del padre Moore (Tom Wilkinson). El sacerdote ve inmediatamente el problema, solicita a su arzobispo la autorización para realizar el exorcismo, pero fracasa en el intento de expulsar al demonio.

A partir de allí Emily, hasta el momento bien dispuesta a someterse al ritual de expulsión del demonio, retira su autorización. Finalmente muere a causa de las heridas que ella misma se inflinge cuando el demonio la ataca, y de su casi absoluta imposibilidad de comer, por influencia del (en realidad los, porque son seis) diablos que la poseen.

La muerte de Emily lleva al P. Moore a juicio. Se lo acusa de haber impedido un tratamiento médico adecuado y de haberla sometido a ritos supersticiosos para curarla de un mal que la ciencia psiquiátrica podría haber controlado fácilmente. Afronta una pena de hasta diez años de prisión.

Un notable acierto del filme es la ausencia total de eclesiásticos además del P. Moore. El “arzobispado”, entidad abstracta y ausente, contrata al mejor estudio de abogados de la ciudad para que logre un “trato”, declarando culpable al P. Moore. De ese modo podría quedar libre en seis meses. Pero bajo todo punto de vista quieren impedir una ventilación pública del hecho: el P. Moore no debe ir a juicio y mucho menos declarar.

El P. Moore, sin embargo, no ansía sino eso. Se niega a todo trato y afronta el juicio, que transcurre a lo largo de toda la película, con el concurso de oportunos flashbacks de la historia que allí se reconstruye, en los que la verdad va apareciendo.

Un personaje muy acertado es también el de la abogada defensora que toma el caso, Erin Bruner (Laura Linney). Agnóstica, exitosa, más preocupada por el triunfo que por la verdad, acepta la defensa para lograr una posición más importante en el bufete del que forma parte. Pero el P. Moore va convenciéndola de la necesidad de que se conozcan los hechos, inclusive a costa de perder el juicio y recibir la condena máxima.  El P. Moore y el demonio son, en realidad, quienes la van convenciendo. Y la reflexión a la que se ve impulsada por el mundo nuevo que acaba de descubrir, que le permite replantearse su vida.

 

Como contraparte de la abogada Bruner, el fiscal Ethan Tomas (Campbell Scott) es un bautista practicante que ha logrado separar sus convicciones religiosas de la práctica profesional (algo bastante frecuente en estos días) de modo que ataca al sacerdote con la inusual violencia del que debe justificarse ante el mundo por profesar unas creencias políticamente incorrectas.

Finalmente sabremos porqué Emily no permitió que se continuara con el exorcismo, cuando el P. Moore da a conocer una carta que ella le enviara poco antes de morir. El veredicto y la sentencia sorprenden doblemente.

Puede decirse que el dogma queda a salvo, la figura del sacerdote bastante airosa y hay una velada, quizás involuntaria crítica a mundanismo de los prelados americanos. Otro acierto estético son los diálogos en latín entre el sacerdote y el demonio, que dan un aire tradicional al rito, del cual poco se ve, en realidad.

La escenas de posesión son crudas y están muy bien actuadas. Se han usado pocos efectos especiales, se ha acotado la fantasía en beneficio de descripciones tomadas de episodios reales de posesión. Naturalmente el filme no deja de tener cierto aire de “thriller”, inevitable en el mundo del “entretenimiento” y, para ser sinceros, necesario para hacer tolerable las escenas más crudas.

Recomendable para la familia, con reservas para los niños más pequeños y adolescentes particularmente sensibles al tema, que sin duda se impresionarían demasiado.

No vendría mal un repaso de la doctrina sobre el demonio y sus poderes sobre el hombre, antes y después de verla. Ni tampoco sobre los sacramentales que nos protegen de sus sugestiones, obsesiones, infestaciones y (por raras que sean) posesiones. Para el primer caso ver algún manual de teología. Royo Marín bastará. En el segundo, el exorcismo de San Miguel Arcángel y la medalla de San Benito pueden ser un buen comienzo.

Guión cinematográfico: Paul Harris Boardman y Scott Derrickson

Elenco:
Laura Linney   ....   Erin Bruner
Tom Wilkinson   ....   Padre Moore
Campbell Scott   ....   Ethan Thomas
Jennifer Carpenter   ....   Emily Rose
Colm Feore   ....   Karl Gunderson
Joshua Close   ....   Jason
Kenneth Welsh   ....   Dr. Mueller
Duncan Fraser   ....   Dr. Cartwright
JR Bourne   ....   Ray
Mary Beth Hurt   ....   Judge Brewster
Henry Czerny   ....   Dr. Briggs
Shohreh Aghdashloo   ....   Dr. Adani

Duración: 119 min
País: USA
Idiomas: Inglés y latín

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