La teología de la liturgia tradicional

Oraciones del Ofertorio.Iremos reproduciendo en pequeños textos puntos fundamentales de la teología de la liturgia tradicional que parecen oscurecidos o abandonados en el Novus Ordo Missae.

Oraciones del Ofertorio. Humildad, contrición, sacrificio, propiciación, frutos.

Todas las oraciones del Ofertorio que en otros tiempos tenían por objeto llenar en la Misa privada la laguna producida por suprimirse en ella la oblación de los fieles, pueden comprobarse -si bien siguiendo un orden distinto-entre los siglos IX-XI en fuentes extrarromanas (Ebner,Quellen 296-356). En la Iglesia romana, ya que en el siglo XIV (OR X, nº 53) se decían con su orden actual. Pero fuera de Roma reinó en ellas la mayor variedad hasta Pío V. En cuanto a su contenido, las oraciones del Ofertorio expresan las mismas ideas que el Canon, por lo cual parece muy acertada la denominación del "Pequeño Canon" (Canon minor) que en la baja Edad Media se les daba. Lo mismo que en las oraciones del Canon antes de la Consagración, las oraciones del Ofertorio también se refieren, en su texto, principalmente a los dones materiales, el pan y el vino; pero dan a entender (cf.: hostia inmaculada, calix salutaris) que las gracias imploradas, más que por el ofrecimiento del pan y del vino, han de esperarse de la virtud del sacrificio eucarístico, al cual van destinados.

 

En las oraciones del Ofertorio, los dones ofrecidos se separan de su destino natural y se consagran a Dios ("Suscipe, sancte Pater", "Suscipe Sancta Trinitas"). Y por destinarse a Dios, han de ser santificados de un modo especial; por esto se invoca solemnemente al Espíritu Santo sobre los mismos (Veni, Sanctificator; en las misas medievales se añade frecuentemente Sancte Spiritus). Además, en estas oraciones aparece con toda claridad el fin del Sacrificio: de él ha de venir la salud para todo el mundo ("pro totius mundi salute", "pro omnibus christianis"); no sólo la Iglesia militante ha de sacar provecho de él, sino también la que sufre en el lugar de purificación ha de sentir refrigerio (vivis atque defunctis). El mérito del sacrificio se aplica de una manera especial a aquellos que asisten a la Misa (pro omnibus circumstantibus) y al celebrante, el cual, como Pontífice del Antiguo Testamento (cf. Hebr 7, 27), primeramente ha de ofrecer el sacrificio por sus propios pecados (pro innumerabilibus peccatis). Los frutos del sacrificio serán tanto mayores cuanto mayor sea espíritu de humildad y contrición que anime al sacerdote y a los fieles (in spiritu humilitatis et in animo contrito). Fomenta esta disposición de ánimo la idea de que el sacrificio eucarístico es el supremo sacrificio de alabanza y acción de gracias por el anonadamiento del Hijo de Dios en su Pasión y en otros grandes acontecimientos de la redención, por los prodigios de gracia que ha obrado en sus santos (cf. La oración Suscipe, Sancta Trinitas). La oración Deus qui humanae substantiae –que ya en León. (159) figura como Colecta de Navidad, y en el Misal se completa con la añadidura per huius aquae et vini mysterium- pide sea aumentada la gracia santificante, mediante la cual participamos de la naturaleza divina. (2 Petr 1,4).

 

Fuente: Compendio de Liturgia Católica, de Ludwig Eisenhofer, Editorial Herder, Barcelona 1963, págs. 197 a 199. Resaltados nuestros.

Comentario: destacamos especialmente un rasgo característico del nuevo rito, a saber, la atenuación del sentido sobrenatural de las acciones en favor del natural. En el ofertorio, dice Eisenhofer siguendo la doctrina común, "los dones ofrecidos se separan de su destino natural y se consagran a Dios". Cofrontar con el "fruto de la tierra y del trabajo del hombre" del nuevo misal.

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Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Marcelo González

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Marcelo González

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Marcelo González

"Hoy, 25 de Noviembre, queremos salir a proclamar a Cristo como Rey de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Frente a las numerosas negaciones e intentos de hacer desaparecer la Fe en Jesucristo, salimos hoy a las calles para cantar la Gloria de Nuestro Señor, para reconocerlo frente al mundo: Él es nuestro Salvador, Él es nuestro Señor, Él es nuestro Rey."

Marcelo González

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Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.